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Droga y deporte: pareja incompatible

El binomio droga-deporte insiste en perpetuarse a pesar del alto precio que le ha cobrado al éxito, a la vida, al ser humano. Para lograr su divorcio es importante conocer cada capítulo de su historia y extraer la mejor lección. No se trata de una meta, es comprender que cuando ella se impone, aquel se aleja de su verdadera esencia.

Por: Vivian Sánchez
12 Octubre, 2010

La actividad física es garantía para la saludLa actividad física es garantía para la salud, es camino para conseguir bienestar corporal en equilibro con una mente sana y feliz. Desde las primeras civilizaciones se describe la necesidad del hombre de realizar actividades físicas. Muchas de ellas devinieron en las actuales disciplinas deportivas.

En los albores de la humanidad, la caza y la pesca constituyeron prácticas obligadas para la subsistencia.

hombre primitivo
El hombre primitivo cazaba para subsistir

Pero la necesidad de mantenerse activo, de probar sus potencialidades y de ir a la búsqueda de entretenimientos individuales o en sociedad, fueron demandas de los mortales para lograr en colectivo satisfacción física y mental. Pero, ¿eran solo actividades físicas o ya eran deportes?

Actividad física y deporte no significan lo mismo. Aunque en ambos el ejercicio demanda de un gasto energético superior, el deporte marca una diferencia: requiere de un ganador. En el deporte los rivales siempre luchan por conquistar el podio. Es decir, que la competitividad es el sello que distingue al deporte.

Diversas investigaciones aseveran que las primeras civilizaciones fueron testigos de la competitividad y con ella, del nacimiento del deporte.

Huellas en las antiguas civilizaciones

Platón
Platón, “el de espaldas anchas”

Los templos egipcios nos legaron estampas que permiten constatar que en la Tierra del Nilo se practicaba la carrera, el salto de altura, el lanzamiento de la jabalina y la lucha, tan lejanos en el tiempo como en el año 4 000 a.C.

En esa misma época los hindúes practicaron la lucha, y la gimnasia se impuso como una obligación dentro de la religión.

Se relata que en la antigua China la gimnasia era un deporte popular y que se impuso alrededor del año 2800 a.c. con movimientos respiratorios, masajes, hidroterapia y fricciones, prácticas aplicadas en nuestros días con provechosos resultados.

De Grecia no solo recibimos el regalo de los Juegos Olímpicos, sino que fue el país donde germinó el deporte institucionalizado con valores educativos, estéticos y religiosos.

Cuentan que los griegos mezclaban los conocimientos militares con los deportes y que con ese sello la cultura ateniense se estableció en la ciudad de Olimpia entre los años 776 a.C. y 394 d.C. Las pruebas de capacidad física requeridas en Grecia consistían en vencer el pentatlón. Los deportes y la educación física ya fueron parte esencial de la formación aplicada por Platón. El lanzamiento del disco se inmortalizó en la célebre estatua del Discóbolo, figura que aún preside muchos eventos deportivos. De la cultura griega heredamos los gimnasios, estadios e hipódromos, incluso hasta la frecuencia de realización de las Olimpiadas cada 4 años.   

Sin duda, el deporte como una de las necesidades de realización del hombre avanzó con su historia. Pero los grandes esfuerzos físicos que demandaban actividades como la guerra, la caza y otras fuertes acciones lo llevaron a buscar fórmulas mágicas para recuperarse del agotamiento, algunas en forma de remedios, otras en sus alimentos, pero siempre con un riesgo potencial para la salud.

Así, drogas y deportes se fundieron en un sombrío camino y parieron un nefasto fruto: el doping, destructor de la gloria de afamados deportistas de diversas latitudes y verdugo de otros, desterrados del podio para siempre.

¿Qué significa “doping”?

El doping
El doping

Su etimología ha sido bastante debatida. Muchos creen que tiene su origen en Sudáfrica, en una tribu Zulú  que consumía un licor llamado “dop”, empleado en ceremonias religiosas y con propiedades estimulantes.

Posteriormente los ingleses la emplearon para referirse a la administración de drogas a los caballos utilizados para carreras. En 1879 el término apareció en un diccionario británico como sinónimo de drogado. La voz inglesa dope califica a una pasta espesa semejante a la grasa.

En el ámbito deportivo se refiere al uso por parte de los atletas de sustancias dopantes o métodos prohibidos que optimizan su rendimiento. Recientemente la palabra doping se ha relacionado con el neurotransmisor dopamina.

En la actualidad, el Comité Olímpico Internacional (COI) considera que doping es la administración o uso por parte de un atleta de cualquier sustancia ajena al organismo o de sustancias fisiológicas tomadas en cantidades o por vías anormales, con el propósito de aumentar de forma artificial y deshonesta sus resultados en las competencias.

El dopaje se refiere a toda medida que pretende modificar de una manera no fisiológica la capacidad de rendimiento mental o físico de un deportista o eliminar una lesión y con la finalidad de alcanzar éxitos en una competencia.

Referencias históricas y necesarias

Hojas de coca
Hojas de coca utilizadas por las civilizaciones de los Andes

El uso de drogas en el deporte es una práctica muy antigua. Hay autores que se remontan al siglo III a.c. Una de las primeras referencias que se utiliza como símbolo es un cuadro chino que representa a un emperador en cuclillas masticando una rama de ephedra. En el lienzo se expone que el monarca debía estar listo a toda hora para atender sus compromisos, y para ello se sirve de estimulantes.

Crónicas de la Grecia clásica describen que los participantes en los Juegos Olímpicos recurrían a extractos de ajonjolí y hongos alucinógenos para mejorar su rendimiento. En la antigua Roma se reporta el uso de drogas tonificantes que incluso eran nocivas, así como casos en los que se le suministraba al contrincante algún preparado para disminuir su rendimiento.

El ciclismo
El ciclismo uno de los deportes más azotados por el doping

Se trataba de la lucha por la supremacía a cualquier costo. Se describe que estas pócimas se preparaban con una solución acuosa de miel- hidromiel- , y el alcohol etílico resultante de la fermentación provocaba efectos estimulantes para vencer la fatiga y sobreponerse a las lesiones.

En el Nuevo Mundo, los Incas masticaron hojas de coca cuando realizaban recorridos de 1 750 kilómetros y con eso lograban acortar el tiempo de sus marchas.

Más avanzado en el calendario, en el año 1805, la cafeína se usó en deportes como la natación, el atletismo y ciclismo. También se utilizaron el opio y la estricnina. Las drogas sintéticas se incorporaron a este mal y se relata que el descubrimiento de las aminas estimulantes marcó el inicio del dopaje con productos farmacológicos.

Derrumbe de famosos

A finales del siglo XIX, en 1896, se produce un trágico episodio con el ciclista galés Arthur Linton, quien falleció con solo 29 años y dos meses después de ganar la carrera maratón Burdeos-París, a causa de la ingestión excesiva de cafeína y estricnina. Se reporta como la primera muerte por dopaje conocida.

En la pasada centuria se comienza a detectar en el boxeo el uso indiscriminado de tabletas de estricnina acompañadas con bebidas alcohólicas y otro tipo de estimulantes como la cocaína. Los futbolistas también se sumaron al consumo de estas mezclas.

En 1904 durante los Juegos Olímpicos de Saint Louis, evento conocido como las primeras olimpiadas de la era moderna, el maratonista inglés radicado en Estados Unidos, Thomas Hicks, estuvo al borde de la muerte al competir bajo los efectos de la mezcla de moda: brandy con estricnina ofrecida por su entrenador en el transcurso de la competencia.

En la década de 1930 aparecen los primeros esteroides de origen sintético que aumentan la producción de testosterona. Levantadores de pesas y fisicoculturistas fueron los primeros en emplear estas sustancias.

Ante el abrupto incremento en la década de 1950 del consumo de esteroides y otras sustancias, mayormente en deportes como el fútbol y el boxeo, las instituciones regulatorias del deporte resuelven iniciar los controles antidopaje con un noble fin: rescatar la valía del deporte per se y condenar el uso de sustancias que afectan la salud y la propia esencia de la actividad deportiva, acudiendo a otros dos elementos fundamentales, los aspectos éticos y morales.

Las Olimpiadas de Roma en 1960 fueron el escenario de la pérdida de otro famoso ciclista con solo 21 años, el danés Kurt Enemar Knud Jensen, campeón de Escandinavia y figura principal del cuarteto de Dinamarca. Durante la competencia se sintió indispuesto y al trasladarse al hospital falleció víctima de un colapso irreversible. Su necropsia mostró que la causa del deceso fue el consumo de una excesiva dosis de trinitrina, facilitada por su entrenador.

A pesar de los ingentes esfuerzos por establecer controles, las anfetaminas y los anabolizantes formaron parte del plato fuerte del dopaje en los años sucesivos y acabaron con la vida de otros prestigiosos deportistas.

Alessandro Fantini, ciclista italiano muere en 1961 por una fractura de cráneo producida al caer durante la Vuelta a Alemania. Aunque los estudios forenses expusieron como causa una hemorragia cerebral, fue imposible realizar una intervención quirúrgica debido a la elevada cantidad de anfetaminas circulantes por su organismo.

Un suceso similar ocurrió en 1967 con el ciclista Roger De Wilde. En 1973, el lanzador danés Kaj Andersen se precipita de desde una de las torres de la Catedral de Copenhague, un año después de su fracaso en los Juegos Olímpicos de Munich, la causa: elevado consumo de anabolizantes que afectaron su estabilidad psíquica.

La heptatleta Brigitte Dressel fallece en 1987 tras ingerir una sobredosis de anabolizantes. En 1992 Lyle Alzado, uno de los más famosos jugadores de fútbol, muere a la edad de 43 años por un tumor cerebral, pero antes de su deceso reconoció que sus problemas de salud se debían al elevado consumo de hormonas de crecimiento y esteroides.

La pérdida de deportistas por usar drogas prohibidas o peligrosas conllevó al ajuste de un grupo de medidas, y dentro de ellas al establecimiento de las pruebas antidoping.

Al borde del abismo

Diego Armando Maradona
Diego Armando Maradona, el Diez del equipo de Argentina. Hoy le ofrece su experiencia a la selección de su país

Es imposible mencionar el futbol sin citarlo. De hecho, es considerado uno de los mejores jugadores en la historia de esta disciplina, Diego Armando Maradona, el Diez o Pelusa, también fue víctima de las adicciones que afortunadamente no lo precipitaron al abismo.

Dentro de sus logros deportivos no pueden dejar de mencionarse su papel en la selección argentina para conquistar la Copa Mundial en 1986, el subcampeonato en la Copa Mundial en 1990 y el Mundial Juvenil de 1979, por solo mencionar algunos de sus reconocidos éxitos.

En 1994, durante el Mundial de Estados Unidos, Maradona resulta positivo en el control antidoping y es separado por quince meses del equipo argentino. Así concluye su actuación y las posibilidades de la selección de su país.

Su carrera, que iba en ascenso, da un vuelco por la adicción. Es suspendido en reiteradas ocasiones por diversas instituciones deportivas y pone en riesgo hasta su vida. Su fama también es eclipsada con varios episodios sociales que laceran su imagen pública.

Felizmente, Maradona desde hace algún tiempo se alejó de esos tristes episodios. Hoy se desempeña como director técnico de la selección de fútbol de Argentina, equipo con grandes posibilidades y con un alto número de admiradores. 

El béisbol también involucrado

Barry Bonds
Barry Bonds, con un record superior a 700 cuadrangulares

Diversos escándalos de las Grandes Ligas han llenado espacio en múltiples medios de prensa desde hace algunos años y han permitido constatar que el beisbol no está ajeno al dopaje.  
  
El bateador Barry Bonds y el lanzador Roger Clemens, dos de los mejores jugadores norteamericanos, fueron acusados de utilizar sustancias para elevar su rendimiento y han encarado juicios por mentir a las autoridades.

Otras figuras, reconocidas como súper estrellas del beisbol estadounidense se han visto vinculadas con escándalos de dopaje. Alex Rodríguez, Sammy Sosa, Rafael Palmeiro, Jason Giambi y los dominicanos Manny Ramírez y David “Big Papi” Ortiz, forman parte de la lista de más de 100 jugadores que consumen sustancias prohibidas de forma sistemática y desde hace algunos años.

En el 2007 salió a la luz que los treinta equipos de las Grandes Ligas por más de una década tenían uno o más jugadores que consumían esteroides y que incluso en algunas temporadas hasta siete por ciento de los jugadores profesionales usaban esta sustancia prohibida, la cual adquirían de manera muy fácil.

Según testimonios del lanzador Giambi se conoció que su dopaje (algunos afirman que con esteroides, otros que con hormona de crecimiento) era garantizado por el entrenador personal de Barry Bonds, y que comenzó a consumirlos por su deseo de convertirse en el mejor bateador de la liga, aunque sus sueños se desvanecieron por la aparición de un tumor, detectado hace aproximadamente un año. Muchos consideran que la evolución de este padecimiento puede verse afectado por su adicción.

Rodríguez, pelotero mejor pagado en los últimos tiempos, se valoraba hasta hace muy poco como un jugador “limpio”, sin embargo se confirmó que su dopaje data de fecha tan temprana como el 2001. Su record de 550 cuadrangulares intentaba alcanzar al de Bonds (762), sin embargo su aspiración está marcada para siempre con el dopaje.

Muchos de ellos cumplen sanciones deportivas, otros se encuentran atados a procesos legales. Así cambiaron su rumbo y desviaron el camino de ascenso al podio por la de figurar en la lista de noticias espectaculares de algún año. Vidas en la cumbre precipitadas hacia inciertos finales.

Riendas y frenos: las pruebas antidoping

pruebas antidoping
Las pruebas antidoping

En 1955 y como ensayo se realizaron 25 análisis de orina con fines de antidopaje, de los cuales cinco resultaron positivos, a pesar de la baja potencia analítica y de la escasa cantidad de sustancias buscadas.

En 1963 se redactó la primera definición completa de dopaje y se elaboró la primera lista de sustancias prohibidas en las que se incluyeron los narcóticos, estimulantes del sistema nervioso central, aminas simpaticomiméticas, alcaloides como la estricnina, analépticos, tónicos respiratorios y algunas hormonas.

En los Juegos Olímpicos de Tokío en 1964 se realizaron las primeras pruebas de control de dopaje en humanos, aplicadas solo en el ciclismo.

En las Olimpiadas de México en 1968 se realizó un control antidopaje más amplio y se prohíbe el uso de estimulantes incluidos dentro de la primera lista establecida por el COI. Así aparece el primer caso positivo detectado por un análisis, el pentatleta del equipo sueco Hans Gunnar, quien clasificó de tercero. Las pesquisas realizadas detectaron valores de alcoholemia elevados, lo que conllevó a que su equipo perdiera la medalla de bronce.

A partir de 1975 se incrementó de forma acelerada la lista de sustancias y métodos prohibidos y se incluyeron los esteroides anabólicos, los que fueron analizados por primera vez en las Olimpiadas de Montreal, Canadá, en 1976.

En 1984 se adicionaron al inventario de sustancias peligrosas los betabloqueadores y el dopaje sanguíneo. Además se establecieron límites para los niveles de testosterona y de cafeína en la orina de los deportistas de alto rendimiento.

En 1986 se prohibieron los diuréticos y se limitó el empleo de corticosteroides y anestésicos locales, y en 1988 se incluyeron hormonas peptídicas como la hormona de crecimiento y la gonadotrofina coriónica, además de los métodos farmacológicos, químicos o físicos de manipulación de la orina.

La Olimpiada de Seúl en 1988 fue uno de los escenarios más impactantes en la lucha contra el dopaje, el atleta canadiense Ben Johnson, el hombre más rápido de la Tierra, resultó positivo al detectarse en su orina esteroides anabólicos androgénicos. Así perdió la posibilidad de obtener un nuevo récord en los 100 metros planos y se inicia su decadencia como velocista mundial. En 1990 la eritropoyetina pasó a formar parte de la lista de hormonas peptídicas prohibidas.

La orina
La orina, fluido biológico institucionalizado en las pruebas antidoping

En la actualidad, la hormona de crecimiento y la eritropoyetina se describen como las dos sustancias dopantes más frecuentes.

La necesidad de métodos más sensibles y exactos ha impuesto un ascenso en cantidad, calidad y complejidad de las pruebas antidopaje. En la actualidad tienen la responsabilidad de detectar: la clase de drogas sujetas a restricciones, los métodos de dopaje y las clases de dopaje. Desde hace algunos años se han establecido de acuerdo a las sustancias los métodos que requieren evaluar la cantidad (doping cuantitativo) y los que solo detectan la presencia o no de sustancias prohibidas en los fluidos biológicos de los deportistas (doping cualitativo).

El principal método institucional de control antidopaje es el análisis de orina que permite revelar la presencia de sustancias prohibidas en los deportistas. Es eficaz en la detección de sustancias que el cuerpo humano no es capaz de sintetizar como son los estimulantes, narcóticos, anabolizantes, diuréticos y esteroides. Sin embargo, no resulta muy preciso en la dosificación de sustancias endógenas, y totalmente ineficaz en el dopaje sanguíneo.

En los primeros años, los análisis de control del dopaje utilizaban la técnica de cromatografía de gases (método de separación de componentes de una mezcla de gases). En la actualidad, la metodología analítica más empleada por sus amplias posibilidades es la espectrometría de masa (separación de una determinada masa), en combinación con otras potentes técnicas analíticas.

Un nuevo y sofisticado enemigo: el dopaje genético

ADN
El ADN

Algunos lo reportan como un hecho actual y otros que se trata de futuro, pero la realidad es que el Comité Olímpico Internacional lo tiene prohibido desde el año 2003.

El dopaje genético tiene como principio el empleo no terapéutico de genes, elementos genéticos o células que tienen la capacidad de incrementar el rendimiento cuando se introducen de forma artificial en el organismo del atleta.

Los genes son manipulados previamente en el laboratorio y se diseñan para producir un crecimiento exponencial del vigor del deportista, a expensas de que produzca las sustancias dopantes requeridas con esos fines (eritropoyetina) o que inhiba la expresión de otras relacionadas con el crecimiento muscular (miostina).

Nace a partir del empleo de las terapias génicas, procedimientos encaminados a tratar enfermedades a partir de la manipulación del ADN.

Es indudable el enorme riesgo que lleva implícito el dopaje genético, en muchos casos aún desconocido, pero sin dudas es más peligroso que cualquiera de las técnicas de dopaje utilizadas hasta el momento. Ya está descrito que la producción indiscriminada de factor de crecimiento IGF-1 favorece la formación de tumores.

El reto mayor que impone el dopaje genético son las técnicas que se requieren para su detección, es decir las que permitan distinguir, en el contexto de laboratorios de control de dopaje, entre un genoma normal y otro alterado, lo que demandará de nuevas estrategias encaminadas a frenar esa aberrante aplicación.

El llamado por algunos como “el nuevo reto del deporte del siglo XXI” impone según los especialistas de un seguimiento de los atletas no solo en el transcurso del evento, sino en fases de preparación y entrenamiento, incluso se sugiere hasta un año antes de la cita deportiva, momento reconocido por muchos como en el que se aplican las sustancias y métodos de dopaje más eficaces.

Es vital que la ciencia acelere sus resultados y dirija su timón a favor de la ética y la salud, y en contra de la trampa sin escrúpulo. Es el camino de mostrar una vez más la incompatibilidad de droga y deporte, una pareja que se empeña en mantener su unión, a pesar del saldo fatal que arrastra en sus largos años de existencia.

Carrera hacia el dopaje: ¿fenómeno mercantil, moral, global?

El deporte ocupa un importante papel en las sociedades modernasEl deporte ocupa un importante papel en las sociedades modernas. La creciente industria que existe en torno a la actividad deportiva impone la existencia de súper atletas que a cualquier costo sobrepasen todo tipo de record.

Los grandes emporios económicos también fijan sus estrategias de mercado y publicidad y van a la caza de deportistas que puedan seguir engrosando sus arcas. Ahí encuentran refugio los inescrupulosos traficantes que ofrecen productos para conseguir una mayor potencia y resistencia física a pesar de los riesgos, con una meta sin límites: vender para engordar sus ingresos.

En ese camino surgen los productos mágicos, con sutil y atractiva propaganda, los que a pesar de no disponer de controles, seducen a los atletas que sienten por una parte la presión de sus promotores, pero que también desean sublimar sus rendimientos y utilidades, tanto individuales como sociales. Así se ubican en carreras desenfrenadas hacia metas superiores y son atrapados en las redes del dopaje, si no son preparados consecuentemente.

Pero quedar entramado en esa red puede ser el final del camino. Un dopaje positivo lo arranca no solo de la medalla que representa su éxito y reconocimiento, también sacude su economía, pero además, le estremece su salud con daños más o menos irreversibles a corto y mediano plazo.

La detección de dopaje en venerados deportistas y todos los  elementos tratados anteriormente han hecho pensar a muchos que todos o casi todos los atletas usan sustancias prohibidas, lo que pone en peligro la propia esencia de la actividad deportiva, y con ello a una de las reliquias más valiosas de la humanidad.

La eficacia de la lucha contra el dopaje requiere de una estrecha coordinación entre instituciones de salud y la práctica deportiva, de manera tal que información y prevención desempeñen un vital papel. Solo así el mundo deportivo podrá colocarse en un camino paralelo al de las pioneras olimpiadas nacidas en la antigua Grecia.

La carrera deportiva requiere del esfuerzo de los atletas durante años y día a día. Confiar en su capacidad individual forma parte fundamental de la preparación, es un primer paso para alejar a sustancias que ponen en riesgo los sueños del presente y del mañana.

El Barón de Coubertin, quien diseñara el símbolo olímpico, afirmó una vez que “lo más importante de los Juegos Olímpicos no es ganar sino competir, así como lo más importante en la vida no es el triunfo sino la lucha. Lo esencial no es haber vencido sino haber luchado bien”. Entonces no es posible concebir, ni aceptar ese lazo entre drogas y deporte. Es necesario desatarlo con disciplina, inteligencia, confianza y rigor, elementos que mantendrán en alto la esencia de una actividad que nació no para destruir al hombre sino para hacerlo crecer.

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