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Diseño + industria cubana ═ X            

Los graduados del Instituto Superior de Diseño (ISDi) y el resto de los profesionales de Cuba que se dedican a esa actividad, enfrentan retos y conflictos adicionales a los impuestos por la situación económica y financiera del país conciencia.  

Por Mónica Baró y Alejandro Ruiz, estudiantes de Periodismo
Fotos: Cortesía de Antonio Berazaín (ISDi)
30 Diciembre, 2011

“El diseñador es un intermediario entre el hombre y la solución de los problemas
cotidianos, entre el hombre y su manera de abordar la vida”.
José Cuendias Cobreros, Premio Nacional de Diseño

Diseño + industria cubana ═ XVivimos en un mundo diseñado. Cada objeto con que interactuamos a diario tiene una forma que ha sido previamente ideada por alguien, por un sujeto anónimo en quien no nos detenemos a pensar cuando hablamos por teléfono, leemos un libro o cocinamos. La vida transcurre demasiado aprisa como para preguntarse por qué las cosas son como las conocemos y no de otra manera.

Justo ahí es donde entra el “sujeto anónimo” combinando funcionalidad y estética en una misma fórmula y, en ocasiones, incluyendo lo sustentable y económico. Un profesional que trabaja pensando en los otros, aunque los otros raras veces piensen en él, a no ser que la espumadera venga sin agujeros.

El diseño está tan presente e incorporado a la cotidianidad, que termina pasando inadvertido. Sin embargo, en todas sus manifestaciones se encuentra implícito un sistema de valores, que si bien en la gráfica es más perceptible, en la industria aparece más discretamente. Así, desde esta rama se reproduce la cultura de una sociedad, en tanto que el diseñador esboza pensando en los rasgos de los sujetos,que la integran.

Industria y diseño en tiempos de Revolución

En el caso de Cuba, tras el triunfo de la Revolución, el diseño industrial recibió impulsos innovadores, coherentes con la época convulsa que se iniciaba. Las demandas sociales eran múltiples, el clima político turbulento y las materias primas escaseaban, al igual que la mano de obraespecializada. No obstante, existía gran voluntad y disposición colectivas para crear una república independiente y justa.

 
Equipos creados por la industria médica cubana
 
Equipos creados por la industria médica cubana
 
Equipos creados por la industria médica cubana
(A,B y C) Equipos creados por la industria médica cubana y de probada aceptación en el mercado interno y externo.

En este panorama, aunque el diseño no era lo más urgente, su importancia fue reconocida desde el temprano 1960, cuando el Comandante en Jefe Fidel Castro encarga diseñar los muebles para la Ciudad Escolar Camilo Cienfuegos a la arquitecta y diseñadora cubana Clara Porset.

Luego, en 1963, la misma Porset funda y dirige la Escuela Superior de Diseño Industrial (nivel medio) de La Habana, en el Ministerio de Industrias –presidido por el Che– hasta que en 1965 el profesor alemán Friederich Saalborn asume la dirección. Este centro de estudios marcó el inicio de la profesionalización de la disciplina y determinó su desarrollo paulatino.

Uno de los hitos más trascendentales en este sentido fue la creación por Celia Sánchez, en 1974, de la Empresa de Producciones Varias (EMPROVA), organismo cuyo departamento de diseño fue encabezado por Gonzalo Córdova y María Victoria Caignet, quienes merecerían luego el primer Premio Nacional de Diseño en Cuba..

En su etapa de funcionamiento, la EMPROVA habilitó hospitales, hoteles y hogares a nivel nacional, al tiempo que impulsó la industria mobiliaria insertándose en el mercado internacional. Aún hoy, esta empresa constituye una de las experiencias más ilustradoras de las posibilidades creativas del diseño cubano, pues incluso con las limitaciones de recursos del país, cuya gravedad oscila según el contexto, supo satisfacer una serie de demandas de la población de manera óptima. Entre los principales exponentes de su labor están el Palacio de Convenciones de La Habana, inaugurado para la Sexta Cumbre del Movimiento de Países No Alineados, celebrada en 1979 en la Isla.

 
Rediseño de paradas de ómnibus
 
Rediseño de paradas de ómnibus y accesorios de fácil transportación.

Desafortunadamente, el Periodo Especial en la década de los 90 significó un golpe tremendo para todas las esferas de la economía, la sociedad y la política y, desde luego, la industria no quedó ilesa. La producción del país casi se paralizó y serias secuelas quedaron de ese impacto. Como resultado, el diseño también se vio afectado.

Pero una esperanza ya hab ía sido sembrada años antes, el 28 de mayo 1984, con la fundación del Instituto Superior de Diseño Industrial, que luego perdería este apellido al incluir distintas modalidades. Adscrito desde sus inicios a la Oficina Nacional de Diseño Industrial (ONDI), constituye la única entidad de educación superior en Cuba dedicada a formar profesionales de la especialidad con carácter científico, tecnológico y humanista, mediante la implementación de métodos de enseñanza activos y dinámicos que propician la consolidación de la teoría con ejercicios prácticos.

Lograr establecer un nexo con la realidad cubana y su proyecto socialista de naci ón, es uno de los retos principales que enfrentan los estudiantes y profesores del instituto. Conocer las problemáticas, exigencias y particularidades de la sociedad, es un paso indispensable en la realización de productos para poder cumplir las expectativas y satisfacer las necesidades de sus posibles consumidores.

Sin embargo, el desconocimiento de la poblaci ón y del sector empresarial sobre el rol del diseñador, constituye un obstáculo, a veces olímpico, para el desarrollo de esta esfera del conocimiento; más complicado de superar que las propias carencias económicas.

Desconocidos sin comprensión
El vicerrector y profesor del ISDi, Antonio Berazaín, afirma que el desconocimiento del contenido de trabajo de los diseñadores en general es uno de los principales factores que atentan contra el adecuado desempeño de quienes ejercen esta especialidad; pues muchas personas creen que consiste en saber dibujar. .

Uniformes para la Serie Nacional de Béisbol
Uniformes para la Serie Nacional de Béisbol.

El diseñador industrial Dariel Rodríguez, cuenta que cuando se graduó fue ubicado en el Instituto Nacional de Deporte y Recreación, pero que al llegar allí no tuvo posibilidades de ejercer.

“Después pasé como dos o tres meses buscando otra ubicación y vine a la Oficina del Historiador de la Ciudad (OHC) recomendado por unos amigos que estaban trabajando aquí, hice todo el papeleo, el cambio de boleta y una vez que ya estaba en la bolsa de la OHC todo fluyó bastante rápido, porque aquí el trabajo funciona bien y me ubicaron en la Dirección Provincial de Proyecto y Diseño, donde trabajo actualmente”.

La jefa del Departamento de Diseño Industrial del ISDi, Milvia Pérez, expresa que “a pesar de que la escuela tiene ya 27 años y nuestros estudiantes hacen prácticas laborales desde tercero y se han insertado en diferentes industrias, todavía notamos que su labor no es conocida, en especial por la sección de recursos humanos, que se encarga de tramitar las solicitudes hechas por las empresas.

“Para este curso, es necesario organizar un grupo de reuniones con los compañeros de los departamentos de recursos humanos de los ministerios en los que se van a ubicar a nuestros estudiantes, para informar cuáles son las capacidades, las posibilidades, las habilidades de los egresados”.

Por su parte, el vicerrector Berazaín, aunque reconoce que pudiera hacerse más en este sentido, explica que para intentar solucionar tal conflicto los profesores suelen mantener charlas con los organismos donde ubican a los jóvenes que concluyen sus estudios, con el fin de que no terminen efectuando labores ajenas a su formación, algo frecuente en varias carreras universitarias. Asimismo, la institución organiza eventos y conferencias que abren ventanas al mundo del diseño, y a las cuales invitan a varias empresas del país, aunque la asistencia no siempre es la deseada.

Un aliado estratégico para ellos en esta campaña divulgativa son los medios de comunicación masiva, pues ofrecen la posibilidad de llegar a un sector más amplio y diverso. Una de las aspiraciones del ISDi –comenta su vicerrector– es trasmitir un curso por Universidad para Todos, para aprovechar el hecho de que las personas viven en contacto diario con objetos e informaciones diseñadas, aunque no siempre estén conscientes de ello. El diseño, a diferencia de otras áreas del conocimiento, iene aplicaciones directas en la vida del hombre y, por ello, resulta más sencillo comprender su utilidad e importancia.

De proyecto, realización y más allá
Berazaín sostiene que los Organismos más conscientes del objeto social del diseñador son las Fuerzas rmadas Revolucionarias (FAR) y el Ministerio del Interior, los cuales trabajan de cerca con el instituto en la realización de proyectos de distinta índole, que en muchos casos son asumidos como trabajos de tesis.

sillas de baño para personas ancianas
Diseño de sillas de baño para personas ancianas o con limitaciones motoras.

La también profesora Milvia Pérez asevera que “actualmente el ISDi tiene muy buenas relaciones con las Fuerzas Armadas, donde las condiciones de trabajo están creadas y los egresados de la escuela pueden cerrar su ciclo cumpliendo el sueño de todo diseñador: hacer su proyecto, participar en la ejecución y verlo realizado al final”.

Ramiro Zardoya, graduado de diseño industrial –quien hoy también trabaja la grágráfica–, se cuenta entre los pocos afortunados que han podido ver materializado un proyecto suyo. Refiere que su servicio social lo cumplió en una empresa militar que se dedica a la fabricación de simuladores, donde le dieron la tarea de diseñar un simulador de cirugía endoscópica para enseñar y entrenar a los cirujanos que fueran a especializarse en intervenciones de este tipo.

“En las empresas militares –precisa– se trabaja con más seriedad. Los proyectos que uno lleva a cabo los puedes ver realizados, con mucho esfuerzo igual, pero hay un poco más de disciplina y voluntad”.

Sin embargo, su propuesta de tesis, que consistió en un sistema de productos de acero inoxidable –en la empresa Inoxidables Varona, de San Miguel del Padrón, La Habana– no llegó a culminarse, como los de tantos otros estudiantes.

El recién egresado Dariel Rodríguez coincide en que “generalmente los proyectos que más se llegan a materializar son los de las FAR o la OHC. La primera porque es una institución poderosa en el país y la segunda porque pertenece al Consejo de Estado, y La Habana es patrimonio universal. Además, aquí se hace un trabajo bastante extenso con la restauración y la remodelación de los inmuebles”.

El diseñador Yoangel Cisneros, quien hoy se desempeña como especialista en gestión de la calidad, tam-bién pudo experimentar la satisfacción de realizar sus ideas. Relata que después de graduarse regresó a Las Tunas, su lugar de origen, y allí empezó a trabajar en una fábrica de muebles.

“Estuve unos cinco años y después vine a La Habana con mi familia. Desde entonces estoy desempeñándome como especialista en gestión de la calidad en una empresa de servicios informáticos”.

–¿Y qué vínculos mantienes con tu carrera? –Ahora voy a tratar de insertarme en el cuentapropismo porque el desempeño de la industria estatal cubana es pobre. Y como diseñador tienes derecho a trabajar de forma independiente, siempre y cuando te vincules a alguna asociación, pero solo como artista o comunicador.

Entre los egresados de diseño industrial existe la tendencia a trabajar la comunicación visual, tanto porque su formación les otorga las herramientas para hacerlo, como por la situación actual de la industria. En los mejores casos, logran combinar ambas vertientes, aunque también hay algunos que terminan desligados de su especialidad.

Del aterrizaje al despegue, y viceversa
Otra de las problemáticas que deben enfrentar los diseñadores industriales es el drástico contraste entre la realidad profesional que estudian durante la carrera, y la existente en el país. Mientras los libros, referentes y paradigmas con los que se instruyen, provienen de los países más industrializados y avanzados –lo cual permite desarrollarles una visión lo más actualizada posible–, el contexto donde se insertan a trabajar corresponde al de una nación en vías de desarrollo, con todo lo que ello implica.

espacios en cocinas y baños
Propuestas diversas para la organización de los espacios en cocinas y baños

“Desde que entras en el ISDi –destaca Yoangel– el contacto que tienes es con el primer mundo. Si tienes que aprender carpintería, aprendes de los libros de ebanismo italiano; si tienes que aprender diseño de interiores, las únicas fuentes que te proveen ese conocimiento son revistas extranjeras del primer mundo, y tienes que estar en contacto con ellos obligatoriamente porque son la vanguardia en este sentido.

“Eso, a veces choca, pues vives la realidad cubana, la de un país con poco desarrollo industrial y un cuerpo financiero bastante limitado. Entonces es arduo adaptarte a un escenario lleno de necesidades cuando durante cinco años te mantuviste en contacto con un mundo diferente. Además, cuando vas a buscar material de consulta sobre diseño industrial en el país, hecho por algún cubano, es muy difícil encontrar algo.

“Por esa causa, prácticamente todos los diseñadores que se gradúan como industriales trabajan como gráficos, y los que no pueden, buscan la manera de salir del país para poder desempeñarse profesionalmente”, añade.

Milvia Pérez aclara que el ISDi instruye sobre las tendencias más modernas y las aplicaciones de las nuevas tecnologías, pero sin perder la perspectiva del escenario nacional.

“A nuestros estudiantes –comenta– se les habla de lo que está pasando en el mundo y de las empresas internacionales de éxito, pero no puedes hacerles creer que cuando salgan van a trabajar en esos lugares, ni siquiera cuando vayan fuera de Cuba. Por eso nosotros tratamos de aterrizarles ese sueño profesional.

“El diseño es una carrera elitista y muy bien pagada en el mundo entero, que en los países capitalistas está enfocada al consuconsumo. Sin embargo, nosotros creemos en el diseño y no en el consumismo. Por eso decimos que nuestra actividad no es inherente al capitalismo, sino también al socialismo”.

Para despejar X
Sin dudas, por disímiles causas objetivas y subjetivas, en Cuba aún no existe una cultura del Diseño Industrial. El objeto social e importancia de esta disciplina para el progreso de un país aún no son comprendidos lo suficiente por la sociedad ni por los distintos sectores que pudieran beneficiarse con la presencia de un diseñador. El trabajo de estos profesionales, por tanto, se encuentra doblemente limitado, tanto por la debilidad de las industrias, como por el desconocimiento de sus posibilidades. Mas, para algunos, conformarse no es una opción.

Exposición permanente en el interior del ISDi
Exposición permanente en el interior del ISDi con propuestas realizados por estudiantes

Ramiro Zardoya asegura que es necesario aprender a “convencer y proponer, aunque eso es algo que no muchos están dispuestos a hacer, porque puedes pasar hasta diez años en una empresa para que te tomen en serio.

“Los diseñadores nos quejamos de que no nos hacen caso -argumenta-, pero pienso que es porque nos centramos en problemas visuales, en tratar de convencer porque el producto es bonito. Hay factores tecnológicos, de uso y función, que no sabemos explicar bien. La premura, muchas veces, a la hora de tener un producto en punta, hace que se recurra siempre a la solución tecnológica más sencilla o fácil de hacer, que en ocasiones cojea desde el punto de vista económico y funcional”.

Por su parte, Yoangel Cisneros destaca que “los diseñadores que se gradúan en Cuba son profesionales preparados. El claustro de profesores que tuve era de muy buena calidad, aprendimos a ejecutar proyectos y a relacionarnos con la tecnología en función de lograr las cosas”.

En el escenario actual, aprovechar la formación recibida para conquistar el lugar que el diseño merece en la sociedad cubana, parece ser un desafío ineludible para quienes aspiran a trabajar diseñando y recibir por ello el reconocimiento correspondiente.

La profesora Milvia concluye que desde el ISDi trasmiten a los jóvenes que deben esforzarse para cumplir sus metas, pues no pueden esperar llegar a una institución y encontrar todas las condiciones óptimas creadas.

“El estudiante tiene que ayudar a los demás a comprender sus posibilidades, tiene que crear las condiciones, porque eso también ayuda, eso hace camino al andar”.

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