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LA ENTREVISTA

Roberto Cao

¿La química de la Química?      

Desde su inauguración el pasado 27 de enero, en la sede de la UNESCO, en París, el año internacional de esta ciencia ha transcurrido en un tropel para la familia universal de los átomos y las probetas. En Cuba, los aires de festividad no amainan las velas de la reflexión crítica, afirma el timonel de la Sociedad Cubana de esa disciplina, doctor Roberto Cao, en entrevista exclusiva para JT.   

Por Daymaris Martínez Rubio
Foto: Radio Rebelde
29 Octubre, 2011

doctor Roberto Cao, presidente de la Sociedad Cubana de QuímicaLa mañana en que estreché su mano, Roberto Cao “machacaba” las teclas de un pequeño ordenador portátil que apenas soltó para mover la cabeza, diluir un poco las ideas, y ajustar la ecuación de sus vértebras, con unos pasos por una habitación ¿posmoderna? que tenía, como única puerta, un marco de concreto y un tubo atravesado en forma de slash.

Ocho ante meridiano. “A esa hora el día ya es viejo”, me había dicho, mitad en broma, mitad en serio, al teléfono, y cabe nombrar su genuino esfuerzo por hacer que pareciera absolutamente cierto. Temprano, a pie de obra, involucrado hasta los huesos, al presidente de la Sociedad Cubana de Química (SCQ) y profesor titular de la Universidad de La Habana, lo encontré “pegado” en el mismo centro del huracán que hace hermosa, solitaria, o caótica, la diaria realidad del mundo de los experimentos.

Encima, el 2011 tampoco había dado, lo que se dice, un respiro. Desde su inauguración, el pasado 27 de enero, el Año Internacional de la Química había supuesto una mayor actividad de la sociedad científica a su cargo: conferencias, eventos académicos, cancelación de sellos postales, alguna que otra presencia en los medios… “En lo adelante, lo más próximo que tenemos es la celebración de la Olimpiada Nacional de esta disciplina, prevista para este sábado 29 de octubre.

“En Cuba, además de homenajear el centenario de la concesión del Premio Nobel a María Sklodowska-Curie, tal como sucede en todo el mundo por acuerdo de la UNESCO, hemos dedicado las celebraciones a las figuras de Álvaro Reynoso y Félix Varela, por sus contribuciones en el ámbito de la investigación y la enseñanza de esta ciencia.

“Precisamente, la coincidencia de los aniversarios del natalicio de Curie y Reynoso, ambos en los primeros días de noviembre, inspiró el concierto que ofrecerá la joven Orquesta Sinfónica “José Martí”, en su debut el día 6, en la Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asís. Justo un mes después, dará inicio la XX Conferencia de Oriente, a celebrarse entre los días 6 y 9 de diciembre en Santiago de Cuba y que será como el colofón de todo un ciclo de actividades”.  
 
Pasa revista y, si mal no recuerda, estos son los principales acontecimientos de un año que, sin embargo, lo trae insatisfecho: “Pensé que era un buen momento para impulsar un gran movimiento en escuelas y comunidades alrededor de qué sabemos y qué pretendemos del pensamiento científico. Ahora mismo, asusta el anacronismo de los métodos de enseñanza de una ciencia como la Química, cualitativa y cuantitativamente diferente a sus predecesoras de los siglos XIX y XX, pero que son las que siguen enseñándose en las escuelas.

“La actual tiene tres orientaciones fundamentales: los temas biomédicos, los nuevos materiales y los problemas ambientales; todos íntimamente relacionados con la aparición, el fortalecimiento y el desarrollo de las nanotecnologías. En biomedicina, por ejemplo, los químicos trabajan en el desarrollo de nuevos métodos diagnósticos, un terreno donde se ha llegado a niveles tales que ya es posible detectar cantidades de sustancias en los increíbles límites de los atomoles (10-18 moléculas). Y ¿qué indica esto?: que mientras menores son las cantidades (detectables) de sustancias, más prontamente puede atenderse una enfermedad mortal como el cáncer, o develarse el fraude en competiciones deportivas, donde algunos atletas acuden a formas cada vez más sutiles del dopaje. Pero, sin dudas, es la terapia médica uno de los campos de aplicación más importantes por la alta incidencia de padecimientos sin cura evidente como el propio VIH-SIDA.

 “También, hay un campo de potencialidades asombrosas en el ámbito de la ciencia y la tecnología de los materiales. ¿Quién podía imaginarlo hace unos años: ropas que no se ensucian ni se mojan ni apestan…? La buena noticia, sobre todo para las amas de casa, es que ya todo eso existe, con el único inconveniente de que los precios de producción son muy elevados todavía. Pero, ¿te imaginas su repercusión sobre cuestiones como el medioambiente? Si lavar la ropa dejara de ser un acto necesario, no solo estaríamos disminuyendo el uso de detergentes, que son muy contaminantes, sino también el consumo de agua, que es un recurso vital bastante escaso.

“En Cuba, por ejemplo, es muy sensible el problema del agua, porque está en un área geográfica donde se supone que la sequía tendrá más presencia que las lluvias. Sin embargo, estamos rodeados de mar, lo cual indica que tenemos que aprovechar esa ventaja, aunque es válido reconocer que, en este instante, una dificultad real es el alto costo de los procedimientos para hacerlo.

“Por otra parte, en el caso específico de la energía, se trabaja en conseguir materiales que sean tan resistentes como el acero, pero a la vez mucho más ligeros; como las nanofibras de carbono que han demostrado su eficacia en la reducción del consumo energético de automóviles que, al reducir su peso, disminuyen casi proporcionalmente el gasto de combustibles fósiles.

“Ya en el caso de la experimentación con el uso de baterías eléctricas para automóviles, el problema está en el modo acumulación de la energía, es decir, en el tipo de dispositivo a utilizar y por consiguiente en el tiempo estimado para su recarga, que es uno de los retos fundamentales en la actualidad. Por ese mismo camino ya se trabaja en el desarrollo de nuevos materiales para la obtención de celdas solares, que permitan la conversión de energía solar en eléctrica del modo más eficiente posible.

“Por otra parte, vivimos el siglo de las grandes convergencias. A veces me pregunto cómo me presentaré a mis colegas en el futuro, porque cada vez es menos cierto que seremos solo químicos, o biólogos o físicos… Eso se ha convertido en un problema para las universidades en el mundo, y sé de alguna experiencia educativa que se ha inclinado por impartir temas o problemas de la ciencia, en lugar de especialidades específicas, lo cual es un enfoque totalmente diferente, y un desafío, al mismo tiempo. Lo complejo de todo es que requiere de grandes esfuerzos por parte de los docentes: lidiar con el reto de la integración, suele ser una tarea exigente.

“En Cuba todavía estamos lejos de esa perspectiva. Ahora mismo, con el Año Internacional de la Química, comprobamos que ha sido una celebración con muchos contratiempos, en parte, porque todo es un ciclo: todavía la barrera a derribar, no solo por la Química, sino por el resto de la ciencia en el país, es la desvalorización del pensamiento científico. Nuestra enseñanza se está volviendo cada día más escolástica y la tendencia es a memorizar para el examen, no a razonar, no al análisis, y esto suele ser letal sobre todo a la entrada de los alumnos a las carreras universitarias. También tiene su expresión en la vida cotidiana, donde cuestionar, analizar, razonar, son acciones determinantes. En mi opinión, la carencia de un pensamiento racional viene siendo uno de los más fuertes cuellos de botella de la sociedad cubana actual.

“Tampoco existe una receta específica para resolverlo, pero, en mi opinión, la recalificación de los docentes es fundamental. En la universidad se supone que los profesores constantemente estén envueltos en ese proceso. Pero, siendo honestos, no todos tienen la oportunidad ni la voluntad de hacerlo, porque la ciencia avanza a ritmo trepidante, y para mantenerse pálidamente actualizado hay que dedicar mucho tiempo. Encima, los medios de información no están al alcance de la mano: hoy, conseguir un libro que tenga dos o tres años de publicado es un acto casi heroico, y en ese sentido, hay muchos factores objetivos que dificultan las cosas. Aunque insisto, el problema del acceso a la información es uno de los más graves que enfrenta el sistema de educación en el país.

 “Claro, no es un problema exclusivo de la enseñanza: los medios de comunicación no contribuyen a llenar esos vacíos, y en mi opinión los pocos recursos que existen están siendo mal aprovechados. Juventud Técnica, por ejemplo,está fundamentalmente en Internet, pero ¿cuántos cubanos tienen  acceso a la web, y de ellos, cuántos la usan para informarse de estas cosas? Las secciones de ciencia y tecnología en los periódicos de todo el mundo, son diarias. ¿Y las nuestras? Tengo la impresión de que la cultura, por citar un ejemplo, ha sido un concepto revalorizado por la acción de un ministerio dedicado a proteger ese tipo de desarrollo; en cambio, nuestra ciencia, no ha tenido ese privilegio. Y esto tiene una repercusión en el plano de los recursos humanos, sobre todo. 

“Ahora mismo, tenemos un problema en la apatía de la gente: mover a los químicos de todo el país, echar a andar un gran movimiento, que fue nuestro sueño con el Año Internacional…, nos ha dado la justa medida de esa indiferencia que, a veces, nos hace pensar que nos falta, precisamente, ‘química’”.

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