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Giro a la imaginación          

Contra todos los pronósticos Cuba ha demostrado tener talentos necesarios para alcanzar altos peldaños tecnológicos. El científico Carlos Cabal Mirabal fue uno de aquellos audaces que, dos décadas atrás, desafiaron los contratiempos para fabricar en la Isla el primer equipo de Resonancia Magnética de Imágenes..

Por Indira Rosell Brown
22 Septiembre, 2011

Dr. Carlos Cabal
El Dr. Carlos Cabal recibió a JT en el lobby del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, donde trabaja en la actualidad como investigador titular. (Foto: Alexander Isla)

Todo comenzó hace más de veinte años. Entonces vivía en Santiago de Cuba y pasaba, como ahora, muchas horas del día entregado a la ciencia.

En aquella época se le veía diariamente ascender puntual la rampa que conduce a la Universidad de Oriente. En las manos, los libros de física; la mente, siempre ocupada en la generación de nuevas ideas.

Desde que Carlos Cabal descubrió su pasión por las ciencias exactas, no pasó un día en que no procurase conocer más sobre ellas. Le complacía desentrañar cada conocimiento que, al principio, se le resistía, para ceder luego ante su constancia.

Esos saberes hallaban siempre su sitio justo cuando impartía clases. También mientras cavilaba en los laboratorios, ávido por encontrar respuestas a las inquietudes que se agolpaban en su cabeza.

Así transcurrían sus días en la ciudad. No sospechaba que la sapiencia que tanto se había afanado en adquirir, sería tierra fértil para un proyecto que comenzaba a gestarse a muchos kilómetros de allí.

Trocando el rumbo
Los equipos de Resonancia Magnética de Imágenes (RMI) funcionaban en la Isla desde 1985 en el Hospital Hermanos Ameijeiras. Estos fueron comprados a una firma alemana, pero luego el país no pudo continuar adquiriéndolos, pues las entidades vendedoras de estos dispositivos tenían licencias norteamericanas y se negaron a proveerlos. Tal situación motivó a que el compañero Fidel indagara acerca de la posibilidad existente en Cuba para asumir la fabricación del complejo equipamiento y sobre quiénes estaban en condiciones de hacerlo.

El doctor Cabal no ignoraba aquellas circunstancias. Sabía que bajo esas condiciones muchos pacientes estarían privados de acceder a una de las más eficientes técnicas de diagnóstico hasta ese momento concebida Sin embargo, le pareció imposible que en Cuba pudieran fabricarse. Sus conocimientos especializados sobre el tema le permitían saber la complejidad que entrañaba un proyecto de esa naturaleza.

“Cuando recibí la noticia vine a La Habana con la intención de explicarle al Comandante en Jefe que en Cuba no teníamos la tecnología para fabricar dispositivos de esta complejidad. Pretendía decirle, además, que su producción era patrimonio de países altamente desarrollados como Alemania, Japón y Estados Unidos. Ni siquiera Canadá los fabricaba, por lo que me resultaba increíble considerar que nosotros pudiéramos hacerlo. Afortunadamente no tuve la oportunidad de presentarle aquellos argumentos. Y, tiempo después, reconsideré mi parecer”.

Manos a la obra
De regreso en Santiago de Cuba, el científico se dispuso inmediatamente a trabajar en el complejo proyecto, junto a otros cinco especialistas que conformaban un grupo de investigación en la Facultad de Física Matemática de la Universidad de Oriente. A ellos se unieron de forma paulatina otros expertos y estudiantes de dicha academia.

En aquella época muy pocos países tenían la tecnología para producir equipos de resonancia magnética. Algunos, como Brasil, lograron hacerlo a través de ensamblaje, pero los científicos cubanos fabricaron todos sus bloques, salvo los componentes electrónicos, que fueron importados. Después de hacer los cálculos y el diseño se dispusieron a elaborar cada una de las partes de la máquina.

“Desde los inicios contamos con la colaboración de la máxima dirección del país y de muchas instituciones que se enrolaron junto a nosotros en la producción del equipo de resonancia. Gracias a este apoyo pudimos llevar el proyecto adelante.

“Se hicieron piezas en Ciego de Ávila, Camagüey, en varias industrias de Santiago de Cuba y aquí en La Habana. Pero la mayoría se produjeron en la fábrica de equipos médicos Retomed y en el central Los Reinaldos, que está a 60 kilómetros de Santiago. Esto supuso un gran esfuerzo para nosotros, pues teníamos que trasladarnos de madrugada hacia el lugar y permanecer allí hasta que los trabajadores del taller terminaran su labor. Solo entonces podíamos comenzar nuestra faena.

El taller Caguayo
El taller Caguayo está cerca de San Luis, en Santiago de Cuba. Allí se hicieron alguna

“Otras partes del equipo se forjaron en el taller Caguayo, que está próximo al municipio santiaguero de San Luis. En ese tiempo, Alberto Lescay Merencio, junto a otros artistas plásticos, estaban enfrascados en la fundición de la escultura de Maceo. Trabajar en el mismo sitio, además de afianzar la amistad que ya existía entre Lescay y yo, despertó en nosotros una sana emulación.

“Como desde la Universidad se ve la Plaza de la Revolución en la que se montaba la efigie del héroe, nos gustaba detenernos unos minutos a mirar cómo progresaba diariamente. Los visibles avances del monumento nos recordaban que teníamos una dura meta”.

Cuando evoca aquellos sucesos se percibe en el Dr. Cabal cierta preocupación. No le avergüenza confesar que siempre había “una dosis de inseguridad” en todo lo que hacían.

“Figúrate, la resonancia magnética se considera una de las diez tecnologías más complejas de las empleadas en la medicina. El principio de funcionamiento es de física, pero también intervienen otras disciplinas. Sus aplicaciones son biológicas; podrás comprender que nos enfrentábamos a un reto tremendo”.

La primera imagen que se realizó en el Giroimag 01
La primera imagen que se realizó en el Giroimag 01 fue la de esta calabaza.
(Foto: Cortesía del Dr. Carlos Cabal)

En 1991, tras dos años de labor, habían concluido el primer equipo de Resonancia Magnética de Imágenes, al que denominaron Giroimag 01. “Lo hicimos en un tiempo muy corto”, comenta el investigador.

Relata que lo instalaron en el Hospital Juan Bruno Zayas, de Santiago de Cuba, después de haberlo puesto en funcionamiento en la Universidad. Esto requirió que se construyeran allí varios locales con las condiciones necesarias para el buen funcionamiento de la máquina.

“Estamos hablando de un equipo de gran envergadura. Pesa diez toneladas y ocupa un área de 30 metros cuadrados. En volumen equivale a 30 refrigeradores. Solamente en el imán que contiene hay enrollados aproximadamente 12 kilómetros de alambres de cobre tan anchos como el dedo de una mano. Esta máquina consume más energía eléctrica que cualquier casa”.

El éxito que lograron con Giroimag 01 tuvo la virtud de espantar las dudas primeras, de trastocar la inquietud en certeza. “El proyecto fue para nosotros una revolución”. De ahí su nombre.

“Imag alude a imaginación, y Giro a una característica de los núcleos atómicos denominada razón giromagnética, que expresa la relación entre sus propiedades mecánicas de rotación y su momento magnético*. También porque constituyó un cambio en la manera de concebir la ciencia en la Universidad y en nuestra forma de pensar. Yo consideraba que no se podía y después creí que sí. Ese fue el primer giro”.

El científico explica que fue muy satisfactorio comprobar que el equipo de resonancia cubano era tan eficiente como los importados. Este éxito animó al grupo de especialistas para hacer otras dos generaciones de Giroimag, que fueron instaladas en el Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas, de La Habana y en el Hospital Lucía Íñiguez, de Holguín.

“Adquirimos una gran experiencia. Por eso conseguimos que estas fueran más potentes, lo que implica una mejor calidad de imagen, mejor terminación y el empleo de menos tiempo y recursos”.

Comprobar que, amén de las precariedades del país, podían fabricarse equipos tan avanzados, significó un progreso para la ciencia y medicina cubanas, y permitió que mayor número de pacientes accedieran a uno de los métodos de diagnóstico más eficaces para la detección de enfermedades en estadios iniciales.

“Con la resonancia magnética se pueden obtener imágenes detalladas de la estructura del cuerpo humano, lo cual posibilita que puedan detectarse precozmente alteraciones en tejidos y órganos. Al diagnosticarse oportunamente una enfermedad, el paciente no tiene que someterse a tratamientos tan agresivos, como ocurriría si esta fuera detectada en un estadio más avanzado. Otra de las ventajas que tiene esta técnica es que no agrede al organismo como lo hacen las biopsias, para las cuales se debe tomar muestras de los tejidos, ocasionándole molestias a la persona”.

Mirada desde la distancia

equipos de Resonancia Magnética
Los equipos de Resonancia Magnética de Imágenes cubanos permitieron que por más de diez años el país no tuviera que importar la costosa tecnología. (Foto: Cortesía del Dr. Carlos Cabal)

“Si pudiera regresar al pasado, pienso que haría Mirada desde la distancia muchas cosas de modo diferente. En primer lugar, no volvería a decir que no se puede, porque aprendí que cuando uno confía en sus capacidades puede alcanzar lo que se proponga. Tampoco precipitaría algunos acontecimientos. Creo que nos apresuramos en instalar el primer equipo de resonancia en el hospital, cuando todavía faltaban unos meses de elaboración. Aunque fue muy beneficioso para los pacientes, nos costó más trabajo perfeccionarlo. Pero eso alcanzo a verlo ahora”.

El investigador reconoce que una de las consecuencias que tuvo el éxito del proyecto fue que logró catapultar la ciencia en la zona oriental del país. En 1993 surgió el Centro de Biofísica Médica. A esta fundación seguiría la del laboratorio de Biomodelos experimentales (LABEX) y del Centro de Electromagnetismo.

“Nosotros no creamos esa potencia científica, se apresura a rectificar. Lo que hicimos fue encausarla. Demostramos que teníamos la capacidad de fabricar un dispositivo que, hasta aquel momento, había sido producido solo por naciones desarrolladas. Yo creo que eso es sumamente importante en un país del tercer mundo, bloqueado”.

Los equipos de Resonancia Magnética de Imágenes cubanos prestaron servicio médico por más de diez años. El científico recuerda con satisfacción que a numerosos pacientes les ofrecieron un diagnóstico oportuno, lo que permitió salvar muchas vidas.

Imagen tomada por equpo e Resonancia magnética
Tomada en un equipo de resonancia magnética, la gráfica muestra las afecciones causadas por un infarto isquémico. (Foto: www.terapia-ocupacional.com )

“Lamentablemente, hubo una época en que nosotros dejamos de fabricar equipos de resonancia. Hay tecnologías que si tú las abandonas en un momento determinado, después es difícil acceder a ellas. Considero que estamos a tiempo para reincorporarla, aunque no sea ese el equipo que se haga. Pero la capacidad de hacer algo desde cero y llevarlo a nivel del mundo, la seguimos teniendo”.

*Cuanto menor es la masa de los núcleos atómicos y mayor su carga eléctrica, mayor es la razón Giromagnética. Ella es la que hace que núcleos tengan frecuencias diferentes de resonancia en un mismo campo magnético. El núcleo con mayor razón Giromagnética es el de hidrógeno. Para obtener información sobre el concepto momento magnético, remítase a www.wikipedia.org/wiki/momento-magnetico

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