Tecnología
Detrás de la fachada
Con un novedoso sistema que permite ahorrar más del 90 por ciento del agua utilizada en las viviendas, se construyó en Casablanca el primer edificio ahorrador de Cuba. Erigido con una tecnología noruega de reducción de nutrientes en residuales domésticos, la edificación se inserta dentro del programa nacional para el saneamiento, conservación y desarrollo de la Bahía de La Habana
Por Susana Alfonso Tamayo, estudiante de Periodismo
27 Julio, 2012
Cero emisión. Un sueño de la modernidad que se comienza a experimentar en Cuba, gracias a un proyecto demostrativo de construcción de viviendas, que cuenta con la asistencia técnica y financiera de Noruega, más el empeño de numerosas instituciones nacionales.
“Demostración de enfoques innovadores en la rehabilitación de bahías altamente contaminadas del Gran Caribe”, es la denominación bajo la cual el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés), dieron al proyecto, justo por la preocupación que despierta el estado ambiental de la principal rada habanera.
Diferentes vistas del edificio
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Vista frontal |
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Fondo |
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Lateral |
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“Uno de los problemas de la Bahía de La Habana es su eutrofización”, comentó Cayetano Casado, oficial de Programa de Medio Ambiente y Energía en el PNUD. “Esto sucede cuando llega a las aguas un exceso de nutrientes (nitrógeno y fósforo, principalmente), que provoca un desarrollo biológico desmesurado, especialmente de algas y fitoplancton. Los organismos que viven en el agua absorben el oxígeno disuelto en ella; si crecen en demasía, este comienza a escasear, lo que resulta en la muerte de aquellos. Esas entidades muertas, descompuestas por bacterias, consumen mayor cantidad de oxígeno, hasta desembocar en una zona muerta”.
El exceso de nutrientes puede ocurrir de manera natural o antrópica, ligada esta última a las aguas residuales no tratadas y vertidas directamente al mar. Investigaciones realizadas en la Bahía, han mostrado que la contaminación de sus aguas se debe, esencialmente, a los problemas en el sistema de alcantarillado de La Habana, la falta de nuevas tecnologías y de prácticas apropiadas en el manejo de los desechos orgánicos. A partir de esos análisis, el proyecto visualizó la necesidad de un tratamiento correcto de las aguas albañales, a partir de la implementación de tecnologías hidrosanitarias más avanzadas y adecuadas a las necesidades ambientales.
Según Cayetano Casado, entre las contribuciones internacionales hechas para reducir la polución de la ensenada capitalina está la recuperación del drenaje pluvial, con la ayuda del gobierno de Bélgica, y la construcción de dos plantas de tratamiento de las aguas del río Luyanó, la primera con recursos del PNUD y el GEF, y la segunda con el apoyo de Italia.
“Estas experiencias demostrativas de inversión, explica, han puesto énfasis en aquellas fuentes contaminantes originadas por la población asentada en los alrededores de la bahía, en tanto que el sector industrial y comercial debe asumir su responsabilidad y crear sus propios planes para cuidar del entorno”.
A cuenta gotas
El edificio ahorrador, recién construido en la zona de Casablanca, muestra nuevas formas de ahorro, que pueden servir como referencia a otros puntos que vierten en la Bahía; un paso para fortalecer las capacidades cubanas en tecnologías de reducción de nutrientes y fomentar iniciativas de producción nacional de componentes para los sistemas de tratamiento de aguas negras y grises.
De acuerdo con el plan trazado por el PNUD, el proyecto aspira a que todas las aguas residuales: negras (provienen de las descargas de los inodoros) y grises (originadas en lavamanos, duchas, lavaderos y vertederos), así como el resto de los desechos originados por los seres humanos, sean procesados y utilizados en la generación de energía, producción de fertilizantes y para regadíos.
“Con ese propósito, el edificio ahorrador cuenta con redes sanitarias independientes para el tratamiento de cada una de las aguas residuales”, expone José Manuel López Santana, vicedirector de Investigación del Centro Técnico de Materiales de la Construcción (CTDMC).
“Las aguas negras se acumulan en pequeños tanques sépticos para producir biogás y utilizar los desechos como fertilizantes, mientras que las grises reciben tratamiento independiente, también en un tanque séptico y posteriormente en un humedal artificial, a fin de que tras su depuración puedan ser aprovechadas en el regadío de plantaciones o ser incorporadas a los suelos sin riesgo de contaminación. Estas tecnologías eliminan el empleo del alcantarillado. El biogás generado servirá también para alimentar un pequeño generador que proporcionará energía eléctrica para el alumbrado exterior del edificio”.
Redes sanitarias |
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Servicios sanitarios
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En el tratamiento de las aguas negras y grises se emplean dos variantes de inodoros ahorradores. La primera, colocada en ocho de los 16 apartamentos del edificio, es al vacío y solo usa un litro de agua por descarga. La otra, denominada miniflush, instalada en las restantes viviendas, utiliza entre uno y 1,7 litros. Considerando que el sistema tradicional gasta ocho por descarga, miniflush y al vacío representan un ahorro de agua de un 79 y 88 por ciento, respectivamente.
Lázaro López, chofer del CTDMC e inquilino de la edificación, comenta que para el sistema por bomba de vacío se maneja una técnica de succión que transporta los desechos usando aire en lugar de agua, el cual se alimenta de la energía eléctrica generada por paneles solares fotovoltaicos instalados en la cubierta de la vivienda. Las bombas independientes de ambos procedimientos (al vacío y miniflush) trabajan de forma automática.
No obstante, debido a la complejidad del sistema, se cuenta con una variante tradicional para no perjudicar la calidad de vida de los habitantes en caso de fallar la tecnología noruega. Esa vía alternativa consta de una red sanitaria de reserva para aguas negras paralela e independiente, conectada a otro tanque séptico, de mayores dimensiones. Por el momento, este depósito se ha interconectado a los otros dos con el objetivo de que funcione como una segunda etapa de depuración.
De tener que recurrir a las instalaciones sanitarias tradicionales, el edificio deberá verter las aguas grises y negras semitratadas al alcantarillado, con la correspondiente contaminación del mar.
De economía y ciencia
Con el fin de determinar los impactos y beneficios de este inmueble ahorrador en las condiciones de Cuba, se ha propuesto una fase de monitoreo (económico y ambiental) que debe durar hasta el año 2013. En ella participarán las familias residentes, el CTDMC, la Universidad Noruega de Ciencias de la Vida, el Instituto de Investigaciones Porcinas y el Centro de Investigaciones Hidráulicas.
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De izquierda a derecha fregadero y lavadero |
Habrá que determinar los costos y beneficios de los sistemas y evaluarlos frente a otros convencionales, así como establecer el potencial de replicabilidad en la Isla. También se deberá estimar el costo de agua y electricidad, el volumen de ambos componentes economizados, el valor de agua de riego, del compost y el ahorro por tratamiento de residuales.
“Además, -explica Cayetano Casado- hay que comprobar el beneficio ambiental de las tecnologías del edificio, lo cual incluye analizar los parámetros de calidad de aguas grises y negras en diferentes puntos, caracterizar el compost en tanques sépticos, el agua de riego, así como el volumen de biogás, el consumo de electricidad y agua”.
Otros estudios apuntan a considerar la posibilidad de darle tratamiento a las aguas negras con alto grado de purificación en un humedal adicional, con depuración biológica y filtración mineral, lo que permitiría utilizarlas en regadío sin tener que descargarlas al alcantarillado.
El proyecto será sometido a un novedoso método de evaluación, en el cual participarán estudiantes de la Universidad Agrícola de Noruega y se prevé un programa de intercambios de especialistas que favorezca la asimilación de estas nuevas tecnologías y experiencias.
“Gracias a la participación conjunta de empresarios de las dos naciones, se transferirán tecnologías noruegas de producción de elementos y sistemas hidrosanitarios, de utilidad tanto para la industria y la construcción cubanas como para enfrentar problemas similares en el área del Caribe y Latinoamérica”, expresa Casado, quien destacó que podría repetirse la experiencia en otros espacios y servicios públicos cercanos al CTDMC.
La implementación del tratamiento de aguas residuales propuesto requiere de medios y materiales que están por encima de las normas establecidas en la construcción de viviendas en Cuba. Por ello, el gobierno de Noruega facilitó la tecnología, los conocimientos y apoyó económicamente la ejecución del proyecto, invirtiendo en la fase constructiva cuatro millones 138 mil coronas noruegas (750 mil dólares).
“Teniendo en cuenta los costos y los resultados económicos obtenidos en cálculos, se prevé una factibilidad para la generalización del miniflush y del uso de humedales para reciclaje de agua, que implica recuperar la inversión, solo por ahorro del líquido, en 2,8 años”, declara López Santana.
Otras ventajas son la reducción entre el 25 y el 30 por ciento del consumo total de agua, el reciclaje de entre un 80 al 90 por ciento del nitrógeno y el fósforo de los residuales líquidos tratados, el reemplazo de fertilizantes químicos por naturales, y la disminución de la materia orgánica de las aguas negras. El nuevo sistema entraña la posibilidad de levantar viviendas en áreas donde no existe alcantarillado y reduce o elimina la necesidad de tuberías. Otra de las facilidades de las viviendas con cero emisión es el fácil ajuste de los medios de tratamiento a cualquier tipo de terreno.
Beneficiarios de esta modalidad son el CTDMC -como receptor de la transferencia de tecnologías para el manejo de desechos (líquidos y sólidos) en viviendas-; el Instituto Superior Politécnico José A. Echeverría, que podrá elevar el nivel de sus programas de estudio con la capacitación recibida, y entidades vinculadas a la agricultura urbana, cuyos cultivos serán favorecidos con los nutrientes de los desechos.
Vida cotidiana: la suerte está echada
Concluida la fase de construcción, el inmueble debía ser habitado entre septiembre de 2011 y enero de 2012. “Hasta el momento solo está casi totalmente ocupada el área que se destinó a los trabajadores del CTDMC. En el otro lado del edificio, asignado a los constructores que laboraron en el proyecto y a la Dirección de Vivienda, solo hay un apartamento habitado”, informa Lázaro López.
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A la izquierda, los paneles solares; a la derecha generador de alumbrado exterior
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El sistema de agua caliente, previsto con paneles solares, no ha entrado en funcionamiento aún; las jardineras y demás zonas verdes no están arregladas todavía y falta el asfalto de la entrada. Otro plan sin concretar es el alumbrado exterior a base de biogás. Sin embargo, los beneficios de la vivienda son apreciados por quienes ya habitan allí.
“El edificio tiene buenas condiciones, es muy cómodo vivir aquí”, alega Nancy Agramonte, quien ocupa una plaza de económica dentro del CTDMC. Después de recorrer su apartamento de dos cuartos, cocina, baño, sala-comedor, terraza y balcón, señala la calidad de las puertas y las ventanas (todas de aluminio) y el ahorro eléctrico y de agua que representan las modernas técnicas con que ha sido equipado.