Revista cubana Juventud Técnica
Encuesta
Ideas prácticas

ENLACES

OPINION

Contrarréplica a los comentarios del Dr. Mastellari

Por Dr. Arnaldo González Arias
30 Enero, 2012

1. Martí dijo: “Honrar, honra”, donde todo el mundo entiende perfectamente que las comillas indican que lo dijo Martí, y no quien escribe la nota.  De la misma manera, al entrecomillar “buenos resultados” estoy indicando con las comillas lo que dijo el Dr. Felipe Abreu respecto al Dr.  Mastellari.  (Igualmente hubiera podido escribir “buenos resultados del Dr. Mastellari”).  Y lo puse de esa manera para invitar al Dr. Abreu a que nos muestre, con la rigurosidad científica que procede, esos buenos resultados, para valorarlos adecuadamente. (Cosa que aun no ha hecho). No veo razón para alegar ofensa donde hay emplazamiento científico, y no al Dr. Mastellari, sino al Dr. Abreu, a quien le he tomado la palabra. Si el Dr. Mastellari desea por su cuenta mostrar esos resultados o no, desde luego queda a su albedrío.

2. Cuando menciono ‘la rigurosidad científica que procede’ me refiero a la que la comunidad científica considera como válida hoy, a principios de 2012, no hace 500 o mil años.  Es imprescindible conocer la historia para saber hacia dónde marchar en lo adelante, pero difícilmente habría avances en los conocimientos si todo el mundo se dedicara a estudiar lo que se hacía en la Edad Media y no se actualiza con lo que se hizo el año pasado y lo que se está haciendo este año.  Sí, hay que leer mucho, pero no queda más remedio.

3. Coincido en que puede haber opiniones muy variadas sobre un mismo tema entre personas con responsabilidad en organismos internacionales – a veces incluso opuestas-.  Y si Ud. cita una, yo rebuscando puede que encuentre otra que diga lo contrario.  Por eso precisamente es que la ciencia no avanza con opiniones, sino con hipótesis, experimentos o ensayos clínicos, teorías y publicaciones, donde todo es verificable o refutable, queda escrito para el futuro, y se puede someter a la crítica de la comunidad científica internacional y revisar cuantas veces se quiera a la luz de nuevos conocimientos.  Las críticas, las dudas y las rectificaciones junto a experimentos y teorías constituyen hoy día el motor impulsor del desarrollo científico.  Actualmente se argumenta, a mi entender con mucha razón, que resultado que no se publica no existe.  Y no en cualquier sitio WEB como los hay por ahí que publican cualquier cosa, o en un periódico por personas no especializadas en el quehacer científico, que publican lo que les dicen, a veces sin comprender lo que están escribiendo, sino en revistas arbitradas de acuerdo al sistema ‘peer review’, donde un par de árbitros anónimos critican previamente el trabajo de acuerdo a las normas aceptadas internacionalmente (lo que desde luego, no garantiza que todo lo que dice allí sea una verdad absoluta).  Esas son las reglas del juego de la ciencia en el 2012.  Y para hacer ciencia, la que se enseña, o debería enseñarse, en las universidades, no queda más remedio que atenerse a estas reglas.

4. También desearía llamar la atención acerca de un cierto rejuego de palabras que pasa inadvertido a muchas personas.  Muchas veces se intenta igualar la Medicina Tradicional a que se refiere la cita de la Dra. Chan con las medicinas alternativas y con las llamadas medicinas naturales. ¿Qué tiene la homeopatía de tradicional, si es de Alemania en los años 1800? ¿Y la terapia floral, norteamericana, aún más reciente? ¿Y las pirámides? ¿Quién “inventó” que los egipcios se curaban con pirámides? ¿Y por qué suponer que un producto natural que puede favorecer una dolencia no contiene algún componente dañino para algún otro proceso en el organismo? Es de una ingenuidad desconcertante –por no usar otro epíteto- que alguien con formación científica mínima suponga que cualquier producto natural, sólo por ser natural, tiene que ser benéfico, sin importar dosis o efectos secundarios.  Los ejemplos contrarios abundan, desde el anís estrellado hasta el conocido orégano.

5. Finalmente, ya que se hace alusión a las motivaciones, una breve nota respecto a las de quien suscribe.  Pudiera decir, como dije antes, que la crítica, las demostraciones, los ensayos y la develación de mecanismos, ausentes en la mayoría de las mal llamadas medicinas naturales y tradicionales, son el motor impulsor del desarrollo científico.  O enfocar el asunto desde el punto de vista económico, y decir que en nuestro estado socialista, los fondos que se emplean en la salud de los ciudadanos los aportamos todos nosotros y, por tanto, a todos nos corresponde velar porque se usen adecuadamente y no en fantasías indemostrables, algunas de ellas con un franco matiz religioso encubierto, tanto hindú como occidental.  O pudiera escoger el punto de vista filosófico y citar los puntos fundamentales de la matriz del progreso científico que se muestra en la figura, por la que trato de regir mis actos respecto a la ciencia (el significado de los términos aparece en  http://fisica.uh.cu/rationalis/aqui-alla/popularizar la ciencia/index.htm).  Sin embargo, prefiero hacer una anécdota. 

 
Ciencia
 

Conozco una madre que llevó a su hijo a la consulta de foniatría en un policlínico del Cerro hace alrededor de un año.  La médica que lo atendió realizó el siguiente diagnóstico: tomó un péndulo, lo hizo oscilar sobre una hoja de papel donde estaban escritos los nombres de diferentes dolencias (o de diferentes medicamentos florales, o ambos).  Diagnóstico, receta y método se materializaron cuando el péndulo aumentó sus oscilaciones al pasar por encima de uno de esos nombres (parece que el péndulo sabía leer).  Esa fue toda la “consulta” –aquí sí van las comillas irónicas-.  Pues bien, pasando ya completamente al plano personal, mi motivación es que considero engañoso, abusivo, y vergonzoso para la medicina cubana, que prácticas seudocientíficas no demostradas como esa se lleven a cabo en centros de salud de mi país por parte de determinadas personas, para engaño y perjuicio de los pacientes, o se enseñen en nuestras universidades para educar en la ignorancia científica a nuestros futuros profesionales. 

Dicen los católicos que no solo hay pecados de obra; también los hay de omisión. Y no es honroso quedarse callado ante tales procederes.

Ver artículos relacionados en... :

Subir
 

Estadisticas Gratis
Cinco Héroes

Reflexiones de Fidel
Vuelo conjunto URSS-Cuba
La Mirilla
Gazapos
Ley 109 de Vialidad y Tránsito
Ley de Tránsito