Subir el peldaño
Resultados de la investigación y la innovación tecnológica durante el 2011 podrían ser la antesala de un curso académico superior para la Universidad de La Habana, trascendió durante el balance científico de una institución llamada a reforzar las alianzas entre ciencia y sociedad.
Por Daymaris Martínez Rubio
31 Enero, 2012
Convertir el resultado científico en aporte “concreto” a la sociedad, centraría las aspiraciones de la investigación en la Universidad de La Habana (UH) para el actual curso académico, según trascendió durante el balance de los resultados de la ciencia, la tecnología y la innovación en 2011, efectuado este lunes en el Aula Magna de la casa de altos estudios.
En medio de una ceremonia matizada por su elevada concurrencia y prolongados aplausos, Leslie Yáñez, vicerrectora de Investigación y Postgrado de la UH, reconoció la labor de profesores e investigadores destacados, entre quienes sobresalen los distinguidos por el Conjunto de la Obra Científica, en un año de profundas reflexiones en torno al papel y lugar del conocimiento en la vida del país, a tono con los Lineamientos de la Política Social y Económica del Partido y la Revolución, recordó
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La discusión y aprobación de una Política integral de ciencia y formación postgraduada, figura entre los propósitos del actual curso escolar, según fue anunciado en un balance presidido por José Ramón Fernández, vicepresidente del Consejo de Ministros y presidente de su Comité Ejecutivo, junto a los doctores: Gustavo Cobreiro, Rector de la UH y miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba; Fidel Castro Díaz-Balart asesor científico del Consejo de Estado; Aurora Fernández, viceministra de MES; Leslie Yáñez, vicerrectora de investigación y postgrado de la UH; Ismael Clark Axer, presidente de la ACC; y Luis Alberto Montero, presidente del Consejo Científico de la UH.
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La ciencia, dijo, es una actividad enmarcada en la vida social, y “la sociedad de hoy demanda un mayor impacto de nuestras investigaciones para el logro de transformaciones positivas”. En tal sentido, la vicerrectora destacó que –pese a las difíciles condiciones materiales, el acumulado deterioro de la infraestructura, así como el insuficiente financiamiento interno y externo–, la institución académica habría encontrado la ruta para la materialización de unos 392 proyectos y la publicación de más de 1.600 artículos científicos, un elevado número de ellos en bases de datos internacionales.
Yáñez calificó de “relevante” la presencia de la UH en el sistema de ciencia, tecnología e innovación en el país, un logro no solo “visible” en la conquista de más del 25 por ciento de los premios concedidos por la Academia de Ciencias de Cuba (ACC), y alrededor de medio centenar de galardones nacionales e internacionales; sino “posible” gracias a la elevada preparación científica del claustro, el espíritu de consagración de todo el personal de la institución, y el papel “decisivo” de las relaciones internacionales, agregó.
Con todo, alinear ciencia y sociedad requiere de una inteligente articulación de investigación, desarrollo, producción, y comercialización, sobre la base de calidad y eficiencia de productos y servicios, cuyo impacto social “concreto y medible” aún dista mucho de ser favorable, recalcó Yáñez.
“Se tropieza con muchas barreras objetivas y subjetivas”, reconoció, mientras aludía a la “obvia” imposibilidad del cierre de ciclos de investigación-producción-comercialización en una institución académica “que no está concebida para ello.
“Nuestros laboratorios –explicó la funcionaria en un aparte con la prensa– podrían obtener pequeñas cantidades de productos con alto valor agregado; pero, un descubrimiento científico importante ya implicaría grandes producciones… ¿Qué hacer entonces? Transferir esa tecnología a la industria. Y es allí donde sobreviene el problema.
”Si desde un inicio no están concertados los intereses entre los clientes y la universidad, a aquellos puede parecerles muy bueno el resultado, pero considerar que no es el momento de aplicarlo. Entonces ya no habría impacto social. Por eso, insisto, lo importante no es solo coordinar con los introductores desde el mismo comienzo de la investigación, sino ayudarlos a descubrir sus necesidades potenciales, las cosas que podrían serles útiles en años”.
Parte de esos escollos, sin embargo, parecieran superables en la concreción de alianzas con el sector productivo, Organismos de la Administración Central del Estado y otros ámbitos de la investigación, como el Polo científico, subrayó, “un ejemplo positivo” del alcance de los vínculos entre universidad y sector industrial en Cuba.
“Acercarnos más al sector productivo, conocer y ayudar a definir sus propias necesidades, interactuar, y establecer demandas de forma interactiva” –insistió Yáñez, ya casi en el epílogo de su intervención– podría ser el inicio de un camino hacia “el fomento de las interacciones entre nuestras propias áreas de saberes” y al tratamiento multidisciplinario de la tarea investigativa, “para abordar el problema de modo integral y potenciar los resultados – lo cual, en el discurso es admitido por todos, pero, en la realidad, deberíamos tener más ejemplos que mostrar”, advirtió.