Abducción
Por Omar R. Rodríguez Martínez
Ilustración: Yury Díaz
Mención Concurso Ciencia Ficción´05
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Cuco era así, como todos somos de alguna forma porque nadie es perfecto, ni aún los extraterrestres.
Cuco no era extraterrestre, ni tampoco sabía que existían. Era obrero electromecánico y trabajaba en el mantenimiento de los generadores en una central termoeléctrica. En verdad, era un operario muy calificado, serio y responsable, como hay pocos. También era casado, aunque en el matrimonio últimamente no le iba muy bien del todo porque... bueno, ya lo dije, nadie es perfecto.
Esa tarde, Cuco salió del trabajo cansado, como casi siempre, y muy preocupado, no solo porque a última hora le avisaron que al otro día tenía que revisar los sellos de hidrógeno de un generador que presentaba dificultades, sino porque hacía ya tres semanas que su mujer no le hablaba y su situación en la casa no era muy placentera.
Aunque muchos no lo saben, al cuerpo humano lo rodea un campo biomagnético, algunos también le llaman aura. Así es, y este campo se irradia por el espacio fuera de nuestro planeta y llega por ahí para allá, ¡uff!, quién sabe hasta donde.
En ese mismo espacio interplanetario se hallan, pero no se dejan ver, desde hace tiempo unos seres inteligentes que nos están investigando –lo juro, esto no es invento mío–, y ellos son capaces de detectar las vibraciones de estos campos biomagnéticos, y más si sufren de alteraciones anómalas como sucede en los individuos que tienen muchas preocupaciones como, en nuestro caso, sucedía con Cuco. Cuco sonaba para sus oídos como una gran orquesta locamente desafinada.
Los extraterrestres actúan de la siguiente forma: Cuando ellos detectan algún aura que les resulta de interés raptan al portador para estudiarlo, y hacen con él experimentos, investigaciones y que sé yo cuantas cosas más; pero para no crear problemas en la Tierra sustituyen al sujeto secuestrado por un androide con sus mismas características físicas y le introducen un software para que éste realice lo que aquel pensaba hacer durante todo el tiempo que dure el examen y escudriñamiento. Y así sucedió con Cuco. Esa misma tarde desapareció como tal y fue sustituido por un doble, llamémosle Cuco Segundo.
Estos extraterrestres son muy inteligentes, pero no son perfectos. El que se encargó de programar a Cuco Segundo era muy distraído y esto influyó en gran medida en la sucesión de los acontecimientos, pues se demoró algo en hacer el cambio y, además, equivocó la dirección de dos de los programas.
Así pues, Cuco Segundo llegó a su casa tarde en la noche y se encontró que su mujer ya estaba recogida en la cama. Entonces se desvistió, se puso el overol de trabajo y se le encaramó encima con la herramienta en la mano. Entró a funcionar el programa nombrado: Mantenimiento al Sistema de Sellaje del Generador:
Operación uno: Revisión exterior del sistema.
Operación dos: Comprobación de holguras y alineamiento.
Operación tres: Ajuste del cuerpo del sello...
...y así sucesivamente fue realizando todas las operaciones hasta que terminó con lo que para él era el sello de hidrógeno del lado anterior. Por muy programado que estaba y por mucho que hizo hincapié, no lo dejaron trabajar en el sello del lado posterior, a pesar de haberse detectado escape de gases.
Bien temprano en la mañana, como todos los días, se fue para su trabajo y realizó correctamente su labor, según el programa.
Al atardecer, de camino a casa, sucedió el cambio. Los extraterrestres, que ya habían terminado con su experimento, devolvieron al verdadero Cuco y se llevaron a su doble. Cuando Cuco llegó a su casa, la mujer lo recibió con muchos besos y abrazos, ¡Qué bien estuviste anoche, pipo!–, le dijo loca de contento. Él puso cara de asombro, ¡y a ésta qué bicho la habrá picado!, pero no preguntó nada y siguió su vida normal como si nada hubiera ocurrido. De la adbducción no tenía ni idea.
Al otro día, al llegar a la planta, su jefe lo estaba esperando con cara de malos amigos y lo reprendió duramente: ¡Compadre, ¡que desfachatez! Usted ayer no hizo nada, absolutamente nada y se acostó a dormir a patas sueltas en el área del generador... ¡Qué...?
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