... In corpore sano
Por Ricardo Acevedo Espulgas
Ilustración: Yury
Segundo premio Concurso Ciencia Ficción´05
A Carmen
Soy el cuerpo de Boby Fossy... No, mejor decir soy el orgullo de Boby Fossy... aunque creo que usted me entendería mejor si leyera la revista In Corpore Sano o estuviera al día en lo que a fisiculturismo se refiere.
Continuamos. Decir cuerpo perfecto es decir Boby Fossy, decir Boby Fossy es... bueno, usted es seguramente uno de esos enclenques, raquíticos; uno de esos que jamás tomó clases de tennis, equitación, artes marciales, paracaidismo, ¿me comprende ahora? ¡No!
Imagine que usted tiene los requisitos indispensables: dinero, mucho dinero, más dinero. Imagínese consultando con uno de sus abogados ( el más caro) que sabe, solo podrá obtener ese cuerpo por veinticuatro horas (sabe, además, que existe una tarifa especial por tiempo extra). Imagine encontrar el siguiente aviso en las páginas de un megadiario cualquiera.
¿Ha pensado usted en lo aburrido de llevar toda la vida EL MISMO CUERPO?
Siiiiiiiiiii, seguro que lo ha pensado.
The Magic Body Corp. lo apoya a usted al 100%.
Miles de jóvenes, hombres y mujeres utilizan su cuerpo, solo para que tú lo utilices.
The MAGIC BODY Corp. Cuerpos para toda ocasión.
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Todo esto sazonado con una sugestiva foto tridimensional donde se mezclan torneados bíceps y senos perfectos (nada de silicona), el tono justo de la piel. Primero piensas en ese pobre joven (creas para él un nombre imaginario: Boby Fossy), que alquila su cuerpo para obtener ciertas ganancias libres de impuesto. Mientras su mente (alma según la jerga tecnológica) descansa almacenada en algún oscuro banco de memorias.
También recuerdas las terribles historias que rodean a estas transferencias, que hablan de mujeres que alquilaron cuerpos de hombres (y viceversa) buscando nuevos placeres, locas orgías caníbales, vendettas realizadas por anónimos y musculosos cuerpos..., pero tú no eres de ese tipo, tus escrúpulos, la educación meticulosa, son demasiadas barreras para un pobre y escuálido cuerpo... Tú si tienes un propósito para tener cuerpo de Boby Fossy a tiempo completo, lo cuidarás (quizás mucho mejor que su propietario original), te tomarás algunas copas. Hablarás ¡al fin! con la deslumbrante Betty que esta vez no pondrá reparos y todos tus viejos chistes poseerán esa chispa que nunca supiste imprimirles.
Todo ha salido perfecto, pero como una oscura Cenicienta devolverás el cuerpo que te fue entregado, a la medianoche, ése fue el trato.
Y piensas en huir de todos (de un cuerpo fláccido y obsoleto que espera por ti), sin saber por qué compras un arma (ya que puedes acceder al conocimiento bélico de ese bendito Fossy), la observas mientras regateas con el vendedor, y piensas que sería muy justo pagar unos añitos más (digamos unos diez o veinte), digamos que el bueno de Fossy se sentiría muy cómodo en su bóveda mental por otra temporada.
Ha pasado el tiempo reglamentario: los agentes de The Magic Body Corp., te han localizado. Normalmente hubieras lloriqueado y suplicado, pero hoy no, no con ese cuerpo de titán y los desafías e insultas (aunque siempre has odiado el lenguaje obsceno). Cráneos que crujen como nueces, alguien que da la orden de disparar.
Más tú sonríes y das las gracias al idiota de Boby Fossy (que nunca pudo compenetrarse con su propio cuerpo de la forma en que tú lo has hecho), y sostienes con firmeza el cañón del arma bajo tu barbilla esperando el impacto que completará la fusión.
Soy el cuerpo de Boby Fossy.
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