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Sembrando ciencia para cultivar la grandeza

Este 19 de mayo se celebró el 147 aniversario de la Academia de Ciencias de Cuba. Con motivo de la efeméride, se entregaron los Premios anuales de esta institución y el de la Academia de Ciencias del Mundo en Desarrollo

Por Prof.  Rodolfo Alfonso Carrasco
21 Mayo, 2008

Centro de Inmunología Molecular
Centro de Inmunología Molecular: Sede del acto por el 147 Aniversario de la Academia de Ciencias en Cuba

Hace 147 años, el 19 de mayo de 1861 se constituyó la primera Academia de Ciencias en Hispanoamérica: la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana.

Más de tres décadas estuvieron los precursores insistiendo con el Rey de España para lograr la autorización. Tenía la Academia un carácter oficial, y a pesar de ser esta isla un país colonial, la casi totalidad de los miembros eran cubanos. Surgía en un momento en que se hacía cada vez más fuerte el sentimiento nacional, con razón el Presidente fundador Nicolás José Gutiérrez, refiriéndose a su importancia, señaló: “Siquiera no fuese más que por orgullo nacional, debiera hacerle entender a los forasteros y extranjeros principalmente, que no nos ocupamos sólo en hacer azúcar y cosechar tabaco, sino que cultivamos también las ciencias”.

Concluido el siglo XIX y finalizado el dominio español sobre Cuba, la Academia pudo quitar de su nombre el concepto de Real; y de su empeño nacional da muestra la lucha sostenida contra el intento imperial de arrebatar a Finlay su descubrimiento sobre el agente biológico trasmisor de la fiebre amarilla, para adjudicárselo a un norteamericano, falsedad histórica que en ocasiones aparece en textos referidos a la historia de la ciencia, por la trascendencia de tal aporte científico.

A mediados del siglo XX, con el triunfo de la Revolución Cubana, ocurren cambios esenciales en la educación en el país, como la campaña de alfabetización en 1961 y la reforma universitaria en 1962. Este mismo año la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de la Habana, con limitado número de miembros, dio paso a otra de alcance nacional; por la Ley 1011 del Gobierno Revolucionario, el 20 de febrero se establece la Comisión Nacional para la  Academia de Ciencias de Cuba.

Fundar instituciones científicas y formar los cuadros que estas requerían fue la principal función de la Academia de Ciencias de Cuba en sus inicios, especialmente en los campos de las ciencias naturales y sociales y también en algunas áreas agrarias y técnicas.

Años después, la Academia de Ciencias de Cuba tuvo también funciones de dirección y planificación de la ciencia en el país, hasta crearse el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), a mediados de la década del noventa del siglo pasado.

Así es que por el Decreto Ley 163 de abril de 1996 del Consejo de Estado, se redefinen los objetivos y funciones de la Academia: ahora sería una representación de la comunidad científica cubana, una institución “de carácter nacional, independiente y consultiva en materia de ciencia”. Los académicos lo serían a título personal, nominados por los Consejos Científicos de sus instituciones y por procesos eleccionarios con voto directo y secreto.

Para interactuar con las instituciones científicas: centros de educación superior, sociedades científicas y otras entidades u organizaciones de reconocido prestigio científico y cultural, la Academia de Ciencias de Cuba establece de común acuerdo con las mismas la condición de Institución Auspiciadora.

Una de estas Instituciones Auspiciadoras es el Centro de Inmunología Molecular, entidad con significativos resultados científicos en el campo de los anticuerpos monoclonales y vacunas terapeúticas contra el cáncer, muchos de ellos Premios anuales de la Academia. Por tal motivo, la institución fue este 19 de mayo la sede del acto por el 147 Aniversario de la Academia de Ciencias en Cuba. Durante la ceremonia se hizo entrega del Premio que cada año otorga la Academia de Ciencias de Cuba y la Academia de Ciencias del Mundo en Desarrollo, a dos destacados jóvenes científicos cubanos menores de 40 años que lo han merecido por su labor en el avance de la investigación científica en su disciplina.

Para el año 2007 se convocó al Premio en los campos de la biología y de la química, incluyendo sus aplicaciones, y a tales efectos obtuvieron los premios:

En el campo de la biología y sus aplicaciones la Dra. Tania Crombet Ramos, graduada de Doctora en Medicina en el Instituto Superior de Ciencias Médicas de la Habana. En el año 2004 concluyó el Doctorado en Ciencias Médicas.

Desde su graduación trabaja en el Centro de Inmunología Molecular, en el área de Inmunología Clínica, ocupando la jefatura del Departamento de Inmunología Clínica en el año 2000 y posteriormente, desde el 2006, es la Directora de Investigaciones Clínicas de este centro.

Tiene 40 publicaciones en revistas científicas internacionales reconocidas, y ha participado en 22 congresos y eventos internacionales de oncología e inmunología.

Ha tenido resultados relevantes en el campo de la inmunoterapia del cáncer (pasivo y activo), tiene patente en la inmunoterapia combinada para el tratamiento de tumores que sobre expresan receptores con actividad de tirosina y quinasa.

Es profesora adjunta de Biología Celular y Molecular; y de Metabolismo y sus regulaciones, en la Escuela Latinoamericana de Medicina.

La Academia de Ciencias de Cuba la ha condecorado en dos ocasiones con el premio anual. Uno de los trabajos, del cual era su autora principal, mereció el Premio Anual por ser el de mayor aporte científico. También ha obtenido el premio Julio Kieffer de la Asociación Latinoamericana de Biología y Medicina Nuclear por los resultados de una nueva vacuna contra el cáncer para tumores derivados del epitelio.

En el campo de la química y sus aplicaciones, el Dr. Luis Javier González se graduó de Licenciado Químico con Diploma de Oro en la Universidad de la Habana en 1990. Fue el graduado integral de su curso, y en esta misma Universidad obtuvo el Doctorado en Ciencias Químicas en 1996.

Luego de graduarse, se incorpora al Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología donde siempre ha trabajado, y del cual es desde el año 2002 Jefe de la División de Química Física.

Tiene 57 publicaciones en revistas científicas de impacto y 42 ponencias en eventos internacionales. Presenta autorías en 8 patentes, dos de ellas en el extranjero. Se ha especializado en el campo de la química y estructura de las proteínas, espectrometría de masas y otras técnicas relacionadas.

Ha obtenido notables resultados en el campo de la proteómica, específicamente en el establecimiento de diferentes estrategias que combinan el aislamiento selectivo de péptidos, el marcaje isotópico y la espectrometría de masas. Ha contribuido a la  difusión de las investigaciones en la proteómica en varias las instituciones científicas. Su trabajo en el control de calidad de proteínas recombinantes por espectrometría de masas ha formado parte de los registros sanitarios de varios de los productos comercializados por el CIGB.

Es profesor adjunto de la Facultad de Biología de la Universidad de La Habana, y de la Facultad de Ingeniería Química del Instituto Superior Politécnico “José Antonio Echeverría”

Ha sido condecorado con los premios anuales de la Academia de Ciencias de Cuba en los años 1994, 2000, 2001, 2005 y 2006.

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