Ciencia ficción
El huevo y la gallina (I Parte)
Hija del deseo del hombre de imaginar el futuro, la ciencia ficción no termina de sentirse a sus anchas dentro de la familia de la gran literatura. Creadores, críticos, editores y público oscilan entre la pasión y el rechazo a un género con una tradición de cultores en el país.
Por Dania Ramos Martín
Foto: Luis Pérez y cortesía de Nelson Roman y entrevistados
Ilustración: Hanna G. Chomenko
13 Febrero, 2010
Argumentos facilistas, universos vacuos, estilo empobrecido y arte para iniciados son algunas de las etiquetas impuestas a la ciencia ficción. La coletilla de “literatura de género”, la sitúa en una posición subalterna entre los miembros de la “alta” cultura, y le da visos de popularidad no muy caros a los ojos de la academia. Impulsada por el florecimiento de la industria audiovisual, la ciencia ficción (CF) ha alcanzado la preferencia del público. Sin embargo, películas y animados no son muchas veces la referencia más beneficiosa.
Ante la simpleza de algunas de estas ofertas artísticas se ha extendido la opinión de que la CF es una literatura centrada en procesos tecnológicos, invasiones de alienígenas, naves extraterrestres, aparatos novedosos, lenguaje desprovisto de estética, y una tendencia a la especulación infértil sobre el futuro y los beneficios o perjuicios de la ciencia. y la gallina.
Un rechazo por saturación de productos repetitivos y carentes de calidad, provenientes del mercado del entretenimiento, le ha negado al público gran parte de una literatura que aborda complejos problemas filosóficos y es de un derroche imaginativo y poético a la altura del arte auténtico.
El panorama se ennegrece cuando se tiene en cuenta que el “universo” literario de los lectores más jóvenes apenas sobrepasa los referentes de Verne, Wells y Asimov, según pudimos comprobar en un sondeo realizado por Juventud Técnica entre el público habanero. La mención de autores y obras cubanas es casi inexistente y las referencias sobre el género señalan tímidamente algunas películas de ciencia ficción, pero sobre todo fantásticas.
Esta ausencia de “nortes”, que orienten a los lectores por un gusto que se atenga a patrones de calidad y variedad, parece tener un vínculo directo con la languidez del sistema editorial cubano, seriamente afectado durante los años de crisis económica. Las publicaciones de la época revolucionaria han seguido un camino discontinuo, con esfuerzos a ratos por divulgar lo mejor de la literatura internacional y del país, pero carente de sistematicidad. Entonces, cómo saber dónde escoger: ¿entre lo malo y lo bueno, o entre lo menos malo?
Para desenredar la madeja, cabría despejar la primera de las incógnitas: ¿es o no la literatura de ciencia ficción un género menor?
Inferior no, diferente
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Elaine Vilar, como muchos de los escritores jóvenes, espera ver sus libros publicados y dejar atrás los tiempos aciagos de leerse entre ‘socios’. En los años noventa el número de publicaciones cayó drásticamente. Cubaliterari, el portal del Instituto Cubano del Libro, acogió un sitio íntegramente dedicado a la divulgación del género: Guaicán Literario. Este espacio desempeñó un rol fundamental durante la crisis del papel. Próximamente será relanzado a la red, luego de algunos años enhibernación.
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Los géneros son categorías morfológicas, no axiológicas -conviene Rinaldo Acosta, crítico literario. La CF es un tipo de literatura donde el lector busca más bien la realización de ciertas convenciones y fórmulas, antes que la exploración de alternativas novedosas y la experimentación formal. Pero de aquí no se infiere necesariamente que los temas y los acercamientos que propone sean de poca relevancia cultural. Es posible escribir buena literatura, aun sin romper con los moldes de un género.
“Detrás de la concepción de la CF como ‘literatura menor’ se oculta una premisa no expresada: que solo el canon proporciona criterios evaluativos legítimos para abordar la literatura. Yo, en cambio, considero que la CF es, en efecto, diferente, no inferior”.
“En general la ciencia ficción ha sido menospreciada por quienes la catalogan como subliteratura, aduciendo que es un producto de la tecnología”, reflexiona Bruno Henríquez, incansable defensor del género en Cuba.
“La escasa publicación de obras tiene que ver también con una apatía generalizada ante la divulgación científica. Y la cultura solo puede existir de forma integral”, remata.
Rafael Grillo, jefe de redacción de El Caimán Barbudo, revista cultural de la Asociación Hermanos Saíz, no comparte las posiciones exclusivas si de cultura y enriquecimiento personal se trata. “La posmodernidad ha desdibujado las fronteras entre la alta y la baja literatura; los conceptos de literatura de masas, de élite y popular se han disuelto completamente.
“Las opiniones que denigran el género vienen de una visión anquilosada, porque hay obras suficientes en los últimos veinte o treinta años que demuestran una evolución. Muchos de los grandes creadores de hoy escriben libros que incursionan en el campo de la CF y la fantasía”.
Harina de otro costal es lo que, a fin de cuentas, llega a manos de los lectores. No es un género menor, juzga Alberto Garrandés, destacado ensayista cubano. “Siempre pongo el ejemplo de algunos autores ingleses y norteamericanos que hacen de la CF un sistema muy activo de interrogaciones sin dejar de hacer literatura.
“En Cuba hay tan solo algunos atisbos: cuentos, novelas y colecciones de CF que son interesantes. No sé bien el porqué; tal vez tiene que ver con la formación literaria, las lecturas acumuladas o de interacción entre las preguntas de la ciencia y las de la literatura. Creo que la ciencia y la literatura son dos sistemas interrogativos que necesitan articularse bien”.
Con excepción de los clásicos y de buenos autores, que nunca faltan, la calidad literaria ha sido siempre un aspecto realmente anémico en la ciencia ficción y el fantástico, a escala universal, expresa la escritora y periodista Gina Picart en un artículo publicado en La Jiribilla.
La autora comenta a Juventud Técnica que, sin embargo, dentro del mainstream (como se le llama a la corriente principal de la literatura más apegada al realismo), también existen ejemplos indecorosos. “No hay por qué considerar subcultural a un género en el que han incursionado escritores famosos de todo el mundo”.
Según esta escritora, existe un prejuicio fuerte contra el género, situación que coloca a los autores ante un reto mayor: el de escribir más y mejor.
De patito a cisne...