El mayor reto del siglo XXI
El agotamiento de las reservas de combustibles fósiles, petróleo, gas o carbón, no es el reto mayor a que debe enfrentarse la humanidad en el siglo XXI, sino la escasez de agua, problema que ya hoy afecta a más de dos mil millones de personas.
Por María Esther Padilla
Foto: archivo
En el año 2025 las dos terceras partes de la población mundial vivirán en países condenados por la falta del líquido, asunto muy relacionado con la pobreza. El agua contaminada y el no saneamiento son una triste realidad para las personas carentes de recursos en el mundo, mientras los países desarrollados se benefician del acceso directo al agua que necesitan para su uso doméstico.
Muchos especialistas consideran que el agua podría ser fuente de conflictos, primero entre poblaciones, y luego entre naciones, pues se espera que los efectos de los cambios climáticos contribuyan a aumentar su escasez. Lo más triste es que los países que hoy prácticamente no tienen agua, serán los más perjudicados.
La agricultura es la mayor consumidora a nivel mundial, por lo que ese sector productivo está llamado a trabajar por mejores niveles de eficiencia y eficacia en el empleo del agua, de forma que la necesidad de producir más alimentos no conlleve necesariamente a un incremento proporcional del gasto del líquido.
En el caso de Cuba, una isla pobre y bloqueada, ha habido una preocupación constante por mejorar y elevar los volúmenes de agua. Actualmente la isla cuenta con una infraestructura hidráulica de más de 230 embalses para una capacidad de unos nueve mil millones de metros cúbicos. En el año 1959 el país sólo tenía 13 embalses y 48 millones de metros cúbicos.
Durante décadas se ha trabajado en la construcción de embalses, presas, canales, derivadoras, estaciones de bombeo y otras obras que han contribuido a enriquecer el potencial hidráulico.
Como resultado del esfuerzo realizado, hoy más del 95% de la población cubana tiene acceso al agua potable.
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