Gustave Eiffel
Tallo de hierro
El mundo de la ingeniería celebra el aniversario 175 del nacimiento del genio de las estructuras metálicas
Por Iramis Alonso Porro
19 Marzo, 2008
 |
“Esta torre aun será mi muerte —dijo su creador cuando ya podía ver el resultado de su desbordada imaginación. Como si yo no hubiese hecho nada más en mi vida” |
Vacacionaba de seguro la musa de Guy de Maupassant aquel día de 1877 en que el conocido narrador francés decidiera firmar, “en nombre del buen gusto”, una protesta para evitar la construcción del que es hoy símbolo de la capital francesa: la torre Eiffel.
Junto a muchos otros “amantes apasionados de la hasta ahora intacta belleza de París”: escritores, pintores y escultores, Maupassant arremetió contra la obra maestra de la arquitectura metálica. “Pirámide horrorosa y fragmentaria”, la llamaría en una entrevista, para luego anunciar a sus conciudadanos que se veía en la obligación de abandonar Francia, porque allí se encontraba con la imagen de “esa torturante torre Eiffel”.
Inútil enojo. Aunque en varias ocasiones estuvo a punto de ser desmontada, la “chimenea de hierro” haría gala de la fortaleza del material con que fuera construida y pasaría la prueba del tiempo. También, para dar gloria a su diseñador y constructor, Alexandre Gustave Eiffel.
Hace 175 años, el 15 de diciembre de 1832, nacía en Dijón. Hijo de padres artesanos, no resultó raro que se le dieran bien los trabajos manuales, a pesar de lo cual no pudo ingresar en la École Polytechnique francesa. Mas, darse por vencido no formaba parte de los planes de Gustave y luego de graduarse de ingeniero químico, comenzó a trabajar en una empresa de equipos para ferrocarriles. Justo allí, el hierro entró en su vida.
Un puente sobre el río Garona, en Burdeos, fue su primera obra importante, en 1858. Con él, ya dio muestras del espíritu innovador que matizaría sus creaciones, al emplear por primera vez un sistema de cimentación de aire comprimido.
Once años después, en 1867, decide correr suerte solo y funda la consultora y constructora Eiffel et Cie. A partir de entonces montaría cientos de estructuras de hierro, hasta dar a ese material una dimensión estilizada. De sus talleres salieron los elementos prefabricados de unas 160 obras: puentes, mercados, esclusas, escuelas…
La fiebre del hierro y la fama del maestro fueron tales que sería contratado para realizar obras monumentales más allá de las fronteras europeas. Así, de 1872 a 1874 sus trabajos arribaron a Chile, Bolivia y Perú.
Pero los puentes -y especialmente los de ferrocarril- eran sus predilectos. La solución para el Ponte María Pía, que durante 114 años (hasta 1991) cruzó el río Duero, entre Oporto y Vila Nova de Gaia, en Portugal, acabó de granjearle la admiración de sus contemporáneos.
Empleando el “método de fuerzas”, técnica creada por Maxwell en 1846 para diseñar estructuras, levantó un arco de 160 metros de luz (distancia horizontal de una viga entre dos puntos de apoyo). Empezó por colocar dos soportes en ambas orillas y, a partir de ahí, sin andamiaje alguno, sirviéndose de cables, fue montando los elementos centrales, hasta conformar un doble arco apoyado en los soportes mediante articulaciones. A pesar de eso, el paso estuvo concluido en menos de dos años.
 |
El trabajo de Eiffel combinaba destreza con un elegante diseño, tal como se observa en el viaducto Garabit de Francia, que durante un tiempo fue el puente más alto del mundo |
Proeza similar realizó con el hermano gemelo del María Pía, el viaducto de Garabit, sobre el río Truyère, en su país natal. Con sus 120 metros de altura fue, en su época, el puente más alto del mundo, a tal punto que el gobierno francés lo declara patrimonio nacional.
Su habilidad fue tal que desarrolló la técnica de los puentes portátiles, muy útiles para compañías ferroviarias, ejércitos en campaña y para caminos vecinales. Su empresa suministró cuatro mil metros de puentes que podían ser ensamblados por doce hombres en pocos días.
Menos se conoce de su contribución al levantamiento de la Estatua de la Libertad, un regalo de los galos a Estados Unidos de Norteamérica, en ocasión del primer centenario de la firma de la Declaración de Independencia. El escultor de la estatua fue Frederic-Auguste Bartholdi, mas su suporte interior era una plancha de hierro creada por Eiffel.
Señora de muy buen ver...
Reputación al ruedo...
Secuencia de construcción...
|