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cargo de: Dania Ramos
Pero se mueve
4 Mayo, 2010
Desde el espacio deslumbra el caprichoso rostro de la Tierra. Con el decursar de millones de años, el planeta ha visto crecer protuberancias sobre sí, abrirse grietas, y borrarse de su faz zonas hace mucho sumergidas.
La masa sólida que pisa el ser humano cada día parece inerte, imperturbable, pero se mueve. Muy por debajo de la superficie, una docena de placas tectónicas se desplazan, perfilando continentes y relieves geográficos. Al movimiento telúrico resultante de estas interacciones, a veces con consecuencias catastróficas, se le denomina sismo.
El término llegó a nuestro idioma desde la voz francesa séisme, y ella a su vez de la griega seismos (agitación, sacudida).
Un sinónimo apenas empleado por los hispanohablantes, seísmo, recuerda más la palabra original.
Incorporados al diccionario de la Real Academia en 1947, los vocablos tienen un precedente en la lengua mucho más antiguo, referido en glosarios castellanos desde 1505: terremoto. Proveniente del latín (terrae motus, movimiento de la tierra), es el más empleado en el uso corriente, aunque no sea el preferido de la prensa y los expertos en el tema.
Los estudiosos calculan que en todo el mundo ocurren como promedio hasta dos sismos por minuto; la mayoría no son registrados por los aparatos de medición.
Según, Wikipedia, el terremoto más grande de la historia en magnitud ocurrió en la ciudad de Valdivia, Chile, el 22 de mayo de 1960. Con 9.5 grados en la escala de Richter, afectó una franja de mil 500 kilómetros. La cifra de muertos osciló entre cinco y diez mil personas.
Fuentes:
www.bibliotecavirtual.com.do
www.elcastellano.org
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