Windows 7
Un conejo en la chistera
Microsoft abre su nueva ventana al vecindario informático y toca madera para que por ella pase mucha, mucha luz, y no tanto polvo como ocurrió con Windows Vista
Por Toni Pradas
Fotos: Internet
22 diciembre, 2009
|
Windows 7 ha entrado con buena pata entre sus clientes y se le aplaude no olvidarse de las computadoras menos avanzadas, el menor consumo energético y su uso sobre pantallas táctiles |
Cuando sus pupilas, amigo lector, se encuentren escaneando estas líneas, el planeta Microsoft andará espiando por encima del hombro de sus usuarios, en busca de una sonrisa de satisfacción que le permita liberar el aire retenido en los pulmones. Pero si para desgracia suya pillan un rictus de fastidio, una aciaga pantalla azul-error, sin pensarlo mucho pondrá los pies en polvorosa. Es que desde el 22 de octubre, cuando se inició oficialmente la distribución epidémica de su nuevo sistema operativo, el gigante binario se está jugando el todo por el todo…, y un poco más.
Después de lustros reinando sobre los circuitos impresos de la Tierra, los boyantes Windows han visto aflojar su agarre sobre los clientes de sistemas operativos, en buena medida debido al empuje de la corriente disidente del software libre.
Gratuitas distribuciones de código abierto para reprogramar, basadas en el sistema operativo Linux –como la popular Ubuntu o la muy aplaudida Debian–, a golpe de excelencia y ductilidad para corregir sus errores, se han ido expandiendo ante las narices de Microsoft, líder de la filosofía del código privado y oneroso.
Aun así, nueve de cada diez computadoras en el mundo siguen fieles a Windows como a una estrella de rock. La maciza empresa de Redmont, torneada por el lámpara Bill Gates, no tendría que temblar por la existencia de tales rivales; basta que su competitividad se mantenga inobjetable. Pero eso fue precisamente lo que no pasó, y hasta agravó la caída al vacío a partir de la llegada del ventanal Vista a los sectores de arranque de los cinco continentes.
Sea por ello o no, tal como había prometido antes, Gates recogió los pisapapeles y portarretratos de su escritorio y pasó a retiro junto a su amada Melinda, dejándole una saltarina papa caliente en las manos a su amigo y sucesor Steve Ballmer. “Vista no es un error”, la defendió tibiamente Ballmer, como quien de pronto le encienden la luz y se ve desnudo en medio de familiares y amigos.
Si se es justo, Windows Vista no debe pagar por toda la agonía empresarial. Microsoft, digamos, no acaba de coger el paso para bailar en los salones de Internet, sin duda el campo decisivo del futuro informático.
Tras su fallido intento de zamparse a Yahoo!, lanzó el buscador Bing para deshonrar a Google, pero de momento este no ha demostrado nada. Sumadas, las pérdidas de sus negocios en la red, así como en su otro carril, los videojuegos y su máquina Xbox, se cuentan por miles de millones de dólares.
¿Qué ha pasado entonces? Como los viejos monopolios a los que otrora Microsoft usurpó el trono, la mandamás del software se acomodó y se adaptó a ganar plata a granel sin hacer nada novedoso, y no previó que su fórmula, la del software de pago, se haría totalmente obsoleta en la era de las descargas de Internet.
Pero un paquidermo, aun enfermo, es difícil de menear y a Microsoft todavía le queda un conejo en el sombrero: sus sistemas operativos y el maletín Office, estándares con los que todavía cogen por las barbas al mismísimo Dios y a medio firmamento.
H asta la vista, Windows Vista
|
Vista resultó un mal momento para el gigante Microsoft. Windows 7 intentará lavar esos trapos sucios. |
Anunciado primeramente para 2010, el nuevo Windows, con su mágico 7, cavará finalmente la tumba de su antecesor. Los directivos de Microsoft han aceptado a regañadientes el fracaso de Vista, quizás para aplacar las despellejaduras –sobre todo, por el cambio de la interfaz de usuario del software– provenientes de los consumidores y el pitido de alarma de las máquinas de ventilación de sus finanzas, agravadas por la caída de las ventas de ordenadores en medio de la crisis global.
Es más: quieren borrar Vista hasta de la memoria, literalmente. Windows 7, a pesar de los elogios que va recibiendo por la prensa y por quienes llevan meses cacharreando la versión beta, pistonea durante el proceso de instalación, así que ya aconsejan descartar la actualización del sistema operativo y que lo mejor es empezar desde cero, ¡zas!, y olvidarse del viejo para siempre jamás.
Sí, son distintos. Cuando Vista salió al mercado era compatible con 15 mil dispositivos; el 7 lo será con más de 80 mil. El precio, por ejemplo, será más moderado. Técnicamente, el nuevo es menos exigente: funciona en equipos con procesador de un gigahertz, un gigabyte de memoria operativa (RAM), 16 gigabytes disponibles en el disco duro y una tarjeta de video compatible con DirectX 9. Además, arranca en 20 segundos y entra y sale de modos de reposo e hibernación en menos tiempo, lo cual redundará en una mayor duración de las baterías de laptops y notebooks.
Otra novedad es que la barra de tareas ha sido completamente rediseñada y que está preparado para funcionar en ordenadores de pantalla táctil y Tablet PC, con punteros o con los dedos.
|
Tal como hizo para luchar contra la versión XP, la Fundación de Software Libre arremetió con una campaña para oponerse al nuevo sistema operativo, nombrada Windows 7 Sins (en inglés, jugando con el número, significa Windows 7 Pecados). |
También mejoraron la administración de ventanas y el sistema de búsqueda en el equipo, algo imprescindible con el constante aumento en la capacidad de almacenamiento de los equipos.
Pero lo que más ha cambiado en el nuevo sistema operativo es la relación con su entorno. Tanto las versiones domésticas como profesionales facilitan la creación de pequeñas redes para compartir archivos y trabajar lejos de la oficina, o su funcionamiento como centro multimedia para el salón. Y es que Windows 7 hace más fácil la sincronización con dispositivos externos como móviles, cámaras o reproductores MP3.
¿Podrá el nuevo sistema sacarles las castañas del fuego a Microsoft? Por una cuenta extrañísima, esta versión es la séptima generación de Windows, desde aquella lejana Windows 1.0, los sucedáneos y la mala espina de Vista, que se antoja 6.0.
El siete, se sabe es número de buena suerte, pues tantos son los colores del arco iris, las maravillas de la antigüedad y hasta la notas musicales. Claro, siete son también los pecados capitales.
|