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Haila 3D

La imagen estereoscópica promete salir en pantalla

Por Toni Pradas
Fotos: Internet
27 enero, 2010

La imagen estereotipada promete salir en pantallaZap… zap… zap… Perezoso y apático, el terrícola pasa las horas frente a su televisor, escudriñando el espectro para encontrar una señal que le resulte satisfactoria. Gruñe y zapea buscando otro canal, y otro, y otro más, pero por más que busca, caramba, las bidimensionales imágenes no mejoran los contenidos.

El ruidoso anuncio de que Sony cuece en sus hornos la televisión en tercera dimensión (3D) y que en 2010 la despachará en bandeja argéntea, ha roto la modorra de ese espectador. Pero duda. En los últimos lustros ha visto ante sus narices un desenfreno tecnológico que poco ha hecho para mejorar las ofertas culturales.

De la televisión de alta definición (HDTV) a la pantalla plana, pasando por la televisión digital terrestre (TDT), apenas el salto se resume en un bostezo y, eso sí, en resaca para la billetera que se atreva a seguirle los pasos. ¿Al fin no se adormilará ante la tele?

Según chismorreos del autorizado Financial Times, la cacareada televisión 3D de Sony será un tiro de dados para impulsar las ventas en. medio de una desaceleración de la demanda de aparatos de pantalla plana, una suerte de globo sonda para medir posibles cambios climáticos de un mercado que se pinta flemático. Es más: la briosa casa japonesa anunció dotar a todas sus tecnologías audiovisuales con el truco 3D: los ordenadores personales Vaio, las videoconsolas PlayStation 3 y los reproductores Blu-ray.

Ufff… Dime, espejo mágico: ¿Estamos los seres humanos condenados a ser parte de la cadena alimenticia del mercado?

Del tatuaje al bulto

El ojo percibe los objetos en diferentes ángulos
El ojo percibe los objetos en diferentes ángulos, creando la ilusión de profundidad (estereoscopía). Por su parte, la televisión en 3D utiliza lentes cilíndricas transparentes que se ubican sobre una hoja traslúcida fijada en la pantalla de cristal líquido (LCD).

Mientras los más contumaces piensan que detrás de cada respingo evolutivo se halla un bajo instinto de los monopolios, los más entusiastas descubren en tales brincos una plataforma para el desarrollo personal y social. Y argumentan: la HDTV no solo permitió ver con más calidad y detalle la información, sino que estimuló la imaginación para nuevos diseños de la oferta a tenor con las prestaciones que intrínsecamente lleva.

Tanta acusación de que estamos rodeados –y no de agua precisamente–, nos ha hecho olvidar que toda la vida, hombres y mujeres han tenido la necesidad de representar sus acciones y eventos de la forma más real posible. Visto así, la manera más efectiva es plasmar nuestro ambiente en las famosas tres dimensiones de nuestro entorno: alto, largo y profundidad.

Hastiados de las tiesas danzas inscriptas sobre dos dimensiones de los monumentos egipcios, los grandes artistas que sucedieron a Cleopatra se juraron poder representar la profundidad de espacio, y aunque lograron utilizar la perspectiva, la obra seguía estando sobre dos dimensiones como tatuajes en los brazos de X Alfonso.

Fueron científicos quienes revelaron que las tres direcciones espaciales solo podían percibirse gracias a la separación de los ojos. Lindos o feos, son estos como cámaras fotográficas que obtienen imágenes planas de dos dimensiones. Debido a la separación de ambos, esta visión binocular consigue dos imágenes ligeramente distintas, pues varían según la distancia en que se encuentran los disímiles objetos al caer en nuestro campo de visión.

Dicho de otra manera, es nuestro cerebro el encargado de interpretar esas imágenes planas, ligeramente diferentes para cada ojo, de manera que construye la tridimensionalidad a la que estamos acostumbrados. Este fenómeno se conoce como visión estereoscópica, en relieve, tridimensio-nal, o 3D a secas.

La llegada de la HDTV hizo salivar pavlovianamente a los tecnólogos, al sentir que estaban a un paso de acurrucar, al fin, la imagen tridimensional. Así aparecieron algunos modelos domésticos que comenzaron a ofrecer un soporte para imágenes 3D.

Acompañada de un par de gafas, la tele transparentó bultos desde su plasma. Sin gafas y sin una buena tarjeta de crédito (los precios se mecen sobre los siete mil dólares), ni soñarlo. Peor aún es que no hay muchos contenidos en 3D.

La 3D como Dios manda

El cine tridimensional ha resucitado gracias a las tecnologías digitales
El cine tridimensional ha resucitado gracias a las tecnologías digitales, pronosticando más ofertas de entretenimientos en 3D.

Mirando atrás con el rabillo del ojo, se puede observar con nostalgia la historia de los ardores puestos para representar la visión estereoscópica.

El cine, gafas en mano (y el dolor de cabeza que ocasionaban), entre los años 1950 y 1980 vivió un verdadero boom de filmes en 3D. Revivido este, los últimos almanaques han anotado sucesivos estrenos (una docena en 2009) con este encanto.

Con la tele las cosas no han sido tan fáciles. Y los contratiempos, sucesivos. Digamos que para encontrar estándares para la reproducción de este formato, el camino ha sido más bien viscoso. También el de los dispositivos electrónicos requeridos en los televisores. No obstante, los experimentos están burbujeando.

La cadena CNN inició una nueva tecnología que permite obtener una proyección tridimensional de una persona remota en tamaño real, como si de un holograma en 3D se tratara. Sin embargo, la misma se limita, por ahora, al campo de la producción y el espectador no alcanza la sensación de inmersión en un entorno 3D, como ocurre en los teatros donde se proyecta con este formato.

Para que sea televisión 3D como Dios manda y como ha prometido Sony, la pantalla LCD o plasma debe permitir al espectador percibir la sensación de profundidad, sin tener que utilizar lentes especiales sobre su hocico. ¿Será posible lograrlo?

Al menos en teoría, sí. Los científicos tienen bien claro que el efecto se consigue gracias a microlentes o espejos colocados en cada píxel, los cuales envían una imagen ligeramente diferente a cada ojo. Es decir, el mismo principio que la holografía.

De tal suerte, el cerebro utilizaría la diferencia entre imágenes para componer el espacio. Y si la imagen tiene bien definido su espesor, como ostenta la cantante Haila…, “a otra cosa, mariposa”.

 

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