Sistemas operativos
¿Windows o Linux? La ventana semiabierta (I Parte)
Ventajas e inconvenientes de los sistemas operativos propietarios y libres ponen al usuario común ante una encrucijada que solo el tiempo y las necesidades personales podrán desdibujar
Por Cristina Escobar Domínguez, estudiante de periodismo
Fotos: Alexander Isla
26 Marzo, 2010
Se enciende una computadora, el bombillo indicador de circulación de corriente eléctrica se ilumina; luego viene el pitido de la memoria. A los pocos segundos flamea en tono de bienvenida -en la mayoría de los ordenadores cubanos- una bandera multicolor. Significa que Windows se está haciendo cargo del funcionamiento del entramado de cables y piezas.
El monopolio del sistema operativo creado por Bill Gates parece infalible. El uso predominante del programa se ha perpetuado a través de la compañía Microsoft, una de las más grandes del orbe. Su producto principal, Windows, funciona bajo las reglas del software propietario; o lo que es lo mismo, pertenece a una empresa y se adquiere mediante un contrato de compra llamado “Licencia de uso”.
Cuba no escapa de la homogeneización impuesta por el mercado. La mayoría de los ordenadores en la Isla tienen instalado este software. Aunque el bloqueo estadounidense contra el país impide a las instituciones y usuarios acceder a las licencias, se adquieren instaladores que son modificados para su utilización sin el permiso requerido por Gates y su empresa.
Algunos parecen burlarse de la censura: si las sanciones norteamericanas impiden comprar la licencia, pues usémoslo sin preocupación. Mas las leyes del software propietario son utilizadas por la Casablanca para vetar el uso legal de Windows en nuestras computadoras. Y esto no se queda ahí. Con el principal producto de la Microsoft vienen también todos los programas a los cuales se accede mediante compra. Por ser norteamericanos, también están vedados para el usuario cubano. Así, sepa usted que anda de ilegal cuando escribe en Word, o corrige la escala de colores de una imagen en Photoshop, por no hacer interminable la lista de “transgresiones”.
Imaginemos por un segundo que al país le fuese posible la compra de la licencia de uso y saquemos la siguiente cuenta: el precio de Windows oscila de 119 a 219 USD, solo el sistema operativo. El paquete de Office (Word, Power Point, etcétera) cuesta entre 240 y 680 USD, según el que se compre. De optar por lo menos caro ya estaríamos pagando 360 USD. Como si esto fuera poco, Microsoft ha dicho que no soportará más Windows XP y que hay que cambiar obligatoriamente a alguna de las variantes de Windows 7, y además ¡costear el cambio!
Camino a Linux
Por fortuna, existe una alternativa a las exigencias comerciales de Mr Gates y su imperiosa necesidad de aumentar ganancias mediante constantes actualizaciones que dejan a cualquier computadora “descontinuada”. Se trata del software libre, una tecnología concebida para ser usada sin necesidad de pagar licencias de uso. Pululan por los ordenadores cubanos programas que funcionan bajo esta prerrogativa, como es el navegador Mozilla Firefox.
Linux se llama el núcleo del sistema operativo creado bajo las premisas de libertad de distribución, uso y modificación, con lo cual el usuario no contrae deberes con el dueño de empresa alguna, más que el compromiso ético de compartir mejoras con la comunidad virtual.
Algunas distribuciones (denominación que reciben las variantes surgidas a partir del núcleo original, atendiendo a las necesidades de usuarios específicos) son ya populares, como son Debian o Fedora.
Ante la posibilidad de acceder a él libremente, descargándolo de Internet o instalándolo desde un disco, así como la facilidad de contar con el código fuente para mejorarlo, y hacer públicas las variaciones, Linux se descubre como una opción ideal para Cuba.
Mucho se habla de la migración hacia el software libre. El gobierno cubano tiene la firme voluntad de realizar el cambio, escalonadamente. Pero la realidad es que la hegemonía de Windows induce a pensar que se trata de una batalla perdida el hecho de disponer de Linux como sistema operativo difundido a nivel nacional.
Cabe preguntarse en primer lugar si ese sistema satisface mejor que Windows las necesidades de determinadas comunidades y país, a partir de ofrecer una funcionalidad similar o mayor.
Muchos usuarios se preguntan si todo lo que se hace en Windows es posible hacerlo en Linux. Esto depende de para qué se use la computadora. Si usted es de los usuarios que realizan las labores comunes como escribir documentos, revisar el correo, escuchar música y ver videos, no encontrará obstáculos con Linux. Este sistema cuenta con un arsenal de programas para satisfacer las necesidades estándares.
Otros usuarios más exigentes: programadores, diseñadores o editores, que operan con softwares menos comunes como Photoshop, CorelDraw o AutoCad, también disponen de versiones en Linux, igualmente funcionales.
Sobre las posibilidades de trabajar con Linux nos comenta el máster Víctor Manuel Tamé Reyes, profesor de Computación del Instituto Superior de Tecnologías y Ciencias Aplicadas. “Una persona puede hacer con un sistema Linux, lo mismo que con Windows, todo depende de que quiera pagar el precio de adaptarse a un sistema operativo diferente”.
No obstante, agrega que Linux tiene desventajas en el sentido de que hay elementos no tan amigables como en el sistema de Microsoft: “Muchas personas opinan que en Windows las cosas se hacen más fáciles, y abandonan Linux. Eso hace que la gente le tenga un poco de reserva, pues todo el mundo quiere hacer sus cosas sin pasar trabajo”.
Sin embargo, este joven profesor, que usa Linux en sus labores cotidianas, subraya que luego se descubre un “sistema estable, robusto, libre y seguro, en el que es mucho más fácil trabajar”.
Otra de las fortalezas citadas por los defensores de este sistema operativo es la opción de estudiar la manera en que está concebido y hacer cambios en caso de considerarse necesario. Esto es especialmente ventajoso para el usuario especializado, aunque no tan atractivo para el consumidor medio. La importancia de este tipo de libertad comienza cuando cualquier desarrollador en cualquier lugar del mundo puede mejorar el sistema y compartir esa optimización con toda la comunidad Linux, lo cual asegura que cada distribución se mantenga en constante perfeccionamiento.
Microsoft, en cambio, debe fabricar “parches” para solucionar los problemas de Windows. Hasta tanto la empresa no decide hacerlo, el usuario debe batallar con los errores de la computadora.
Migrar o no migrar
El periodista y máster Miguel Ernesto Gómez Masjuan, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de la Habana, prefiere quedarse con Windows, si bien usa programas que funcionan bajo los términos del software libre, como Mozilla y OpenOffice: “He trabajado siempre con software propietario, no tengo por qué migrar al libre si los peligros de Windows no me reportan problemas”.
Por su parte, el estudiante universitario Abel Sánchez Yhanes opina que la principal razón por la cual no cambia a Linux es por su incompatibilidad con Windows: “Los programas que uso en Windows no me funcionan en el sistema libre, así que prefiero quedarme con lo tradicional”.
Este es uno de los mitos con respecto a Linux, ya que casi todos los archivos que se producen en Windows pueden leerse en el otro sistema. Ahora bien, hay una serie de programas que están desarrollados exclusivamente para el software propietario debido a que de esta manera se protegen unas empresas a las otras. Así nos encontramos con que los juegos no se pueden abrir en Linux como tampoco multimedias que son producidas para Windows.
De virus y otros demonios…
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