Pseudociencias
Einstein y la energía orgone
Aunque en la actualidad las referencias a la energía orgone son prácticamente inexistentes, no es raro encontrar alusiones a la ‘canalización de la energía’ o a la bionergía, atribuyendo a esta última un significado similar al de la energía orgone, en vez de su significado real como energía renovable proveniente de plantas y residuos animales
Por Arnaldo González Arias
18 Diciembre, 2008
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Albert Einstein |
Cuando se menciona a Albert Einstein inmediatamente pensamos en su famosa fórmula para la energía en reposo: Eo=mc2, quizás el punto culminante de su Teoría Especial de la Relatividad. Sin embargo, es mucho menos conocido que Einstein también estuvo relacionado indirectamente con otra ‘energía’ que en realidad resultó ser solo una fantasía: la energía orgone.
En enero de 1941 Einstein recibió la vista de Wilhelm Reich, médico y psicoanalista austriaco-norteamericano, quien le expuso lo que consideraba un nuevo descubrimiento científico.
Sobre la base de experimentos por él realizados, Reich afirmaba haber descubierto una nueva energía, a la que llamó orgone. Pensaba que la orgone permeaba la atmósfera y todas las cosas vivientes, que controlaba tanto los procesos físicos como los psíquicos, el estado del tiempo, el color del cielo, la gravedad, la formación de galaxias, las emociones y el sexo, y que se podía aprovechar para aplicaciones prácticas.
Einstein estuvo de acuerdo en duplicar los experimentos en un ‘acumulador orgone’ creado por Reich, de cubierta interior metálica y aislado del exterior mediante papel y madera (figura 2). Según Reich, era posible lograr el calentamiento de los objetos colocados dentro del acumulador, ya que este acumulaba o concentraba la energía orgone en su interior.
En su primer intento, Einstein obtuvo efectivamente un incremento de temperatura. Sin embargo, en las propias palabras de Einstein: ‘Uno de mis asistentes me llamó la atención sobre el hecho de que en la habitación... la temperatura del suelo siempre es menor que la del techo’. En consecuencia, Einstein modificó el experimento para controlar la influencia de factores externos, llegando a la conclusión de que el efecto observado se debía simplemente a la diferencia de temperaturas entre el techo y el suelo.
Así se lo comunicó a Reich, en una carta que aún se conserva(1). Tras un intercambio de correspondencia y más experimentos negativos, Einstein llegó a la conclusión de que ‘el caso estaba completamente resuelto’ y no se ocupó más del asunto.
Reich y el sexo
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El acumulador orgone de Wilhelm Reich |
Antes de su intercambio con Einstein, Reich había llevado a cabo ensayos clínicos con sus pacientes, a los que sentaba dentro del acumulador para que ‘canalizaran’ la energía orgone. Según él, la orgone también estaba asociada a la sexualidad; (de hecho, orgone se deriva de orgasmo –orgasm-). Había incluso intentado medir la intensidad del orgasmo masculino, estableciendo la existencia de cuatro fases fisiológicas: 1. incremento de la tensión psicosexual; 2. engrosamiento del pene con una “carga” acompañante, que Reich ‘medía’ eléctricamente; 3. descarga eléctrica en el momento del orgasmo; y 4. relajación del pene. La energía orgone era precisamente la responsable de la ‘carga’.
Comenzó a construir y alquilar sus acumuladores en 1940, y poco tiempo después la prensa sensacionalista de la época presentó a los acumuladores como “cajas sexuales” que causaban erecciones incontrolables.(2)
En 1947 tanto la Federal Trade Commision (FTC) como la Food and Drug Administration (FDA) tomaron cartas en el asunto y comenzaron a investigar los supuestos efectos benéficos de los acumuladores, llegando a la conclusión de que estaban tratando con un ‘fraude de primera magnitud’. A partir de ese momento las investigaciones, argumentaciones y advertencias continuaron hasta que en marzo de 1954 la corte del distrito de Maine emitió una orden de restricción contra la Fundación Wilhem Reich (integrada por Reich y su esposa).
La orden prohibía la comercialización de los acumuladores, especificando además que todo material escrito conteniendo el término ‘energía orgone’ -incluyendo folletos y diez de los libros de Reich- debían ser destruidos. También establecía que otras ediciones no podrían ser publicadas a no ser que se eliminaran todas las referencias a la energía orgone.
En mayo de 1956 Reich fue arrestado cuando un asociado violó la restricción impuesta por la corte, al trasladar algunos acumuladores de un estado a otro. Fue condenado a dos años de prisión y enviado a la prisión federal de Danbury. El diagnóstico del psiquiatra de la prisión fue: “paranoia manifestada en delirios de grandeza y persecución...” (2).
Murió de un infarto, poco antes de que se cumpliera el plazo requerido para solicitar libertad condicional. Fue enterrado en Orgonon, pequeño pueblo donde tenía su laboratorio y al que había dado nombre, junto a una réplica de otro de sus fallidos inventos, el cloudbuster, que se suponía era capaz de hacer llover manipulando la energía orgone presente en la atmósfera.
Los discípulos de Reich
Hoy día aún algunos consideran que Reich hizo grandes aportes a la psicología, incluyendo la energía orgone. Y aunque esta energía ficticia prácticamente ya no se menciona, no es raro encontrar alusiones a la ‘canalización de la energía’ o a la bionergía, atribuyendo a ésta última un significado similar al de la energía orgone, en vez de su significado real como energía renovable proveniente de plantas y residuos animales.
También existe cierta similitud entre la caja-acumulador de Reich, concentradora de energía orgone, y el hecho de que actualmente haya quienes recomienden introducirse dentro de alguna figura geométrica (por ej., una pirámide) con el fin de recibir una ‘dosis energética’ curativa.
Sin lugar a dudas Reich estaba equivocado. Pero aunque sus erróneas ideas estuvieran determinadas por la presencia de un pensamiento delirante, al menos tuvo suficiente lucidez como para buscar ayuda calificada y tratar de comprobar experimentalmente la existencia de ‘su’ energía.
Los ‘energistas’ actuales debieran tomar esto en cuenta cuando predican la existencia de estas “energías” y sus supuestos efectos sobre los objetos o las personas. La lista es larga. Junto a la falsa bioenergía también aparecen la energía vital, piramidal, floral, sutil, cósmica, y quizás alguna más. Su existencia nunca ha sido demostrada experimentalmente.
Se atribuye al generalísimo Máximo Gómez aquella famosa frase de ‘los cubanos siempre se pasan o se quedan cortos’. En lo de reconocer como ciertas a energías inexistentes, ‘descubiertas’ por algún falso profeta, sin lugar a dudas nos hemos pasado ampliamente.
Más información sobre Reich y la orgone en Rev. Cub. Física vol.25, No.1, (2008) p. 53-58,
1-
. Sharaf, Myron. Fury on Earth: A Biography of Wilhelm Reich. Da Capo Press, 1994,