English version
Modelismo
Un David para Goliat
Ocho décadas después de su construcción en La Habana, un joven maquetista cubano logra la primera réplica del Capitolio Nacional, completamente de papel.
Por Daymaris Martínez Rubio
Fotos: Cortesía del entrevistado
3 Noviembre, 2008
Por el Paseo del Prado, cuesta arriba desde el Malecón habanero, se alza un portento de líneas puras y clásica elegancia. Los caminantes sonríen, se aglomeran y posan para recuerdos muy sepia, a sus pies legendarios de bronce y de roca.
Seduce bien, el Capitolio Nacional de la República. Porque hay semblantes así, que a merced del tiempo no ceden, sino crecen como ríos de lava, abrasantes.
Alexis Espinosa guardaba esa extraña sensación en sus pupilas, cuando un día del año 2007 dio el paso más audaz de su existencia.
“La directora de la Maqueta de La Habana buscaba interesados en la construcción (a una escala mayor) de algunos edificios importantes de la ciudad, entre ellos, el Capitolio. Entonces Lázaro García Driggs, reconocido modelista, sugirió mi trabajo. Así que me lancé al reto, sin dudar”.
Casi ocho décadas habían transcurrido sin noticias del mortal que hubiese intentado obra semejante. O tal vez, como el gigante bíblico de la leyenda filistea, fuera este Goliat de 13 mil 484 metros cuadrados, el propio vencedor de toda tentativa.
“El monstruo se paró sobre mí”
Alexis trabajaba en el mantenimiento de computadoras, cuando el instinto lo impulsó a crear figuras planas al estilo de los Paper dolls (animales, maniquíes, vehículos recortables); un arte fascinante extendido por el mundo hace más de cinco siglos.
Para salvarse de la enajenación tecnológica, pululante en la era de Internet, su hobbie era encontrar atajos hacia formas más complejas del diseño tridimensional. “No sabía que existía el Recortable o la construcción de maquetas a escala con papel. Solo que había sido ferromodelista, y esa inquietud por obrar con mis manos la trasladé al mundo de la computación.
“Descubrí las bondades de una maqueta más auténtica -tal vez-, en la medida en que el papel permite simular la realidad con una cantidad de detalles imposibles de lograr con materiales tradicionales. Lo curioso es que en Cuba no haya encontrado un conocimiento sólido acerca de este proceder”.
-¡¿Un Capitolio de papel?!
 |
Mezcla de ingenio y tenacidad, la nueva cúpula de papel es un truco geométrico de 28 caras. Unas 340 piezas recortables conforman el plano explicativo de una obra monumental, que ahora puede armarse
con las manos.
|
“La verdad, no sabía en qué rollo me había metido. Le di una ojeada a la cúpula y me di cuenta de que necesitaba la ayuda de un ingeniero. Fue un proceso tan complejo, que comenzamos debatiendo sobre esferas, y terminamos hablando de óvalos y elipses”.
En aquellos interminables días, creyó cargar para siempre todo el peso de macizas guarderas, pilastras, cornisas, columnas, salientes...
“Sentí que el monstruo se había parado sobre mí. Entonces encontré que el autoCAD (programa de computación), también permite hacer diseños de construcciones. Introduje las medidas de la cúpula, pero obtuve un pétalo muy cerrado: de nada servía una figura perfecta si no podía ser llevada a piezas armables”.
Por fortuna, miraba las imágenes de recortables cuando comprendió que eran las líneas el principio común de todas las cosas. En lugar de esferas, comenzó a imaginar hexágonos, que traducidos al lenguaje informático del 3D Max significaron 28 caras para un cascarón de gracia despampanante.
Ilusión de papel
 |
Alexis con su Goliat. El maquetismo recortable es un camino económico y aparentemente sencillo hacia el logro de auténticas y admirables formas de lo bello |
Cerca de dos mil fotos fueron necesarias para visualizar un edificio lo más semejante posible al original. “Tuve que recurrir a imágenes de archivo, en busca de detalles de la época, hoy inexistentes”.
De las manos generosas de Maritza Sendra y los compañeros de inversiones del CITMA, surgió información tan fidedigna que, en varias ocasiones, una obra avanzada comenzó de cero. “En realidad hice como cuatro Capitolios: tres en blanco y uno a color”.
La gran sorpresa fue una herramienta del Photoshop que resaltaba las texturas de tal manera que parecían arrugarse las paredes o despuntar las columnas. Todo es una ilusión, asegura Alexis, mientras desnuda el truco que parece burlar la ingenuidad humana. Lucen casi reales: el gris del granito, las sombras, las luces, y el vidrio quebradizo de las ventanas.
Después de seis meses de interminable “papeleo”, para Alexis y Sandra, su compañera en la vida, las horas parecen una vuelta de página. David venció al Goliat de granito: una, mil…, millones de veces.