Los milagros de Nuestra señora de Lourdes y la Espironolactona
El enfoque acrítico en la ciencia puede traer consecuencias nefastas
Por Julio Alvarez González*
14 Marzo, 2008
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El poblado Lourdes, al sur de Francia,
adquirió relevancia en la segunda mitad del siglo XIX, luego de construirse
un santuario a Nuestra Señora de Lourdes.
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Lourdes es un pequeño pueblo situado en el Sudeste de la región Hautes-Pyrénées en Francia. De este poblado no se tenían noticias antes de 1858 y solo se hizo notar por su castillo, enclavado en una formación rocosa en el centro del pueblo. Pero Lourdes salió del anonimato cuando en ese año Bernadette Soubirous afirmó haber visto aparecer a la virgen María (nuestra señora de Lourdes).
Desde entonces, el poblado de Lourdes ha experimentado un inusitado desarrollo. Con alrededor de 15 mil habitantes, es un sitio muy importante del peregrinaje católico-cristiano, al acoger cerca de cinco millones de peregrinos y turistas cada temporada (mayormente de marzo a octubre). Su infraestructura hotelera es enorme (más de 270 hoteles), siendo solamente superada por París. Se estima que desde 1860 hasta la fecha, el santuario de Nuestra señora de Lourdes ha sido visitado por más de 200 millones de personas.
Su prosperidad económica es manifiesta y muchos fieles verdaderos se muestran escandalizados por la comercialización alrededor de la Virgen y el santuario. En buena medida, el desarrollo de Lourdes pudiera ser debido a las curas milagrosas que se dice ocurren todos los años. No obstante, hay quienes refieren que la mayoría de los que visitan el santuario, lo hacen por su fe religiosa. Pero esta es una cuenta imposible de sacar, por cuanto nada impide que los fieles lleven dentro de sí un deseo oculto que no se manifieste públicamente. Lo que sí es cierto es que la mayor parte de las personas asocian nuestra señora de Lourdes con curas milagrosas para las cuales la ciencia no ha encontrado solución.
Nuestra señora de Lourdes y las cuentas...
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Entre 11 de febrero y el 16 de Julio de 1858 Bernardette Soubirus
afirmó haber visto 18 veces a la Virgen María |
No es mi intención entrar a analizar el origen del milagro ni las verdaderas intenciones de Bernadette Soubirous y su familia; tampoco los detalles sobrenaturales o el misticismo alrededor del milagro, ni el engaño probable, ni el efecto placebo como causa de las posibles “curaciones”. Me limitaré a analizar algunas “estadísticas” que pude encontrar alrededor de ello.
Resulta curioso que la Iglesia católica ha rechazado la autenticidad de la mayoría de las curaciones milagrosas, y ha aceptado solamente 68 en casi siglo y medio. Entre los “curados” hay un predominio femenino (10 mujeres por cada hombre). Una cuenta simple nos indica que la posibilidad de “curación por un milagro” es mucho menor que uno en un millón. Ahora bien, los casos “curados de cáncer” después de una visita al santuario, son solo 3 entre los 68 reportados con distintas enfermedades.
Una búsqueda en la literatura médica indica que la tasa de remisión espontánea de cáncer de cualquier tipo, puede oscilar entre uno por cada cien mil y uno por cada diez mil. Si solo el diez por ciento de los que han asistido al santuario hubiera ido buscando cura para el cáncer, los casos de remisión espontánea entre ellos hubiera oscilado entre 200 y dos mil aproximadamente, los cuales entonces hubieran sido considerados como “curados por un milagro”.
Pero los datos aceptados indican que de todos los visitantes, solo tres han curado su cáncer. Esto indica que la tasa de remisión espontánea de cáncer entre los que han visitado el santuario de Lourdes es mucho más baja... como muy baja es la tasa de “curación” para cualquier otra enfermedad. ¿No resulta entonces algo apresurado afirmar, a partir de simples observaciones y comentarios anecdóticos, que nuestra señora de Lourdes cura y hace milagros?
Las ciencias médicas y las cuentas...
Uno de los cuadros clínicos más complicados que enfrenta el cardiólogo es la insuficiencia cardiaca. Las alternativas de tratamiento son variadas en la actualidad y a lo largo de los años, una buena parte de ellas, solas o combinadas, han demostrado alguna efectividad. El abordaje farmacológico es relativamente más simple y por ello se trabaja siempre en la búsqueda de compuestos más efectivos y con menos efectos colaterales adversos, algo que no siempre es posible lograr. Más aun, en ocasiones el efecto colateral adverso no puede adjudicársele al fármaco solamente.
Los fármacos Inhibidores de la Enzima Convertidora de Angiotensina (IECA, los llamados priles por nuestra población), han demostrado tener una acción favorable en el tratamiento del paciente en insuficiencia cardiaca. Otra familia de fármacos, los diuréticos, también ha demostrado efectos beneficiosos en el tratamiento de esta entidad clínica. Con uno de ellos, la espironolactona, se inició un conocido estudio en 1995.
El RALES (Randomized Aldactone Evaluation Study) sugería que la espironolactona podía tener efectos beneficiosos en la insuficiencia cardíaca. El estudio recomendaba, sin embargo, “monitorear el potasio en el suero sanguíneo”, por cuanto este fármaco podía provocar un incremento de la concentración de este catión en la sangre, algo que también puede ocurrir con los IECA. Pero a veces la información científica se lee muy rápido y no se analiza...
Un análisis hecho en Canadá hace ya tres años (New England Journal of Medicine 2004; 351:543-51) recogió datos de las historias clínicas de pacientes de 66 años de edad o más, ingresados en diferentes centros hospitalarios por insuficiencia cardiaca entre 1994 y 2001. El estudio analizó un total de un millón 300 mil historias y arrojó datos muy curiosos: en 1994, 34 de cada mil pacientes recibía un IECA combinado con espironolactona. A partir de la publicación del estudio RALES la cifra se incrementó hasta alcanzar un nivel estable de 149 por cada mil en 2001 (4,4 veces más).
En 1994 se hospitalizaron 2,4 por cada mil pacientes debido a hiperkalemia (aumento del potasio sérico), mientras que en el 2001, por esta causa, se hospitalizaron 11 por cada mil pacientes, es decir, 4.6 veces más. En 1994 la mortalidad fue de 0,3 por cada mil afectados. En el año 2001 fue de 2, mayor en 6,7 veces... Me atrevo a aventurar que una lectura rápida y fría, sin análisis crítico por parte de los médicos de la información publicada, fue la causa de estos resultados. ¿No era evidente que utilizar en conjunción dos fármacos que potencialmente incrementaban el potasio sérico podía causar un efecto no deseado?
Estos dos ejemplos pueden ser útiles para comprender que, definitivamente, la única manera de hacerse de un criterio acertado (o lo más acertado posible) de la información que nos llega, es leer esta detenidamente, de manera crítica y no parcializada, y tratar de desarrollar la mayor capacidad de análisis posible. Para el científico debe ser como una “religión”, pero aplicada como práctica general en nuestras vidas; evitaría sacar conclusiones apresuradas, erróneas.
*Doctor en Ciencias. Investigador Titular en el Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular