Publicaciones seriadas
Nombrar las cosas
Casi una treintena de revistas cubanas recibieron el certificado que las acredita como Publicaciones Seriadas Científicas y Tecnológicas. La nueva hornada aumenta a 95 las reconocidas con tal condición en todo el país
Por: Daymaris Martínez Rubio
30 Enero, 2009
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Jóvenes y veteranos de varias provincias del país asumen el compromiso de hacer visible la ciencia cubana |
Al rigor y la constancia de unas 27 revistas especializadas, estuvo dedicada la entrega de certificaciones de Publicaciones Seriadas Científicas y Tecnológicas, distinción otorgada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medioambiente de Cuba a la calidad e impacto de la información publicada en el país.
En el histórico salón Yara del Capitolio Nacional, ante la presencia de directores, editores, y personalidades de la ciencia cubana, transcurrió la sencilla ceremonia, como parte de un proceso de evaluación que no culmina con esos actos, señaló Lilliam Álvarez, directora de Ciencias del CITMA, quien preside además la Comisión Evaluadora.
Cada dos años, después del otorgamiento, se impone una reevaluación de las propuestas, al cabo de la cual la condición podrá ser ratificada o retirada en atención a los requisitos establecidos por la Resolución 59 del 2003, sobre el proceso de otorgamiento de la Certificación de Publicación Seriada Científico-Tecnológica a una revista en formato de papel o electrónico.
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Los doctores Héctor Rodríguez Silva (director) y Delfín Pérez Caballero (secretario), con el orgullo de merecer el certificado de acreditación de la Revista Cubana de Medicina |
Por lo pronto, las 27 revistas reconocidas se incorporarán al Catálogo de Publicaciones Seriadas Cubanas del Instituto del Libro, con lo cual habrán concretado otro paso hacia escaño de Publicación Científica de Excelencia, concedido por la Academia de Ciencias de Cuba si así lo probaran sus propósitos, condiciones y desempeño.
El objetivo, trascendió, es reconocer, ordenar, certificar y acreditar las producciones intelectuales cubanas, a los ojos de la Isla y también del mundo, donde las circunstancias de una voraz competencia marcan más la norma, y menos la excepción.