Puente humano hasta la ciencia
Un homenaje a la trayectoria de cinco jóvenes científicos de la Isla, se enmarca entre los esfuerzos de la sociedad cubana por un mayor reconocimiento de la investigación y sus protagonistas
Por: Daymaris Martínez Rubio
Fotos: Luis Pérez Borrero
19 Abril, 2010
Un ambiente cálido y fraterno coronó este jueves el homenaje ofrecido por la Cátedra de Comunicación de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana, a la obra de cinco jóvenes investigadores cubanos, cuya excepcional trayectoria fue aclamada por los asistentes al encuentro.
A los doctores Tania Crombet, Roberto Mulet, Luis Javier González, Victoria Hernández y Ernesto Altshuler - nombres de honor en los campos de la inmunología y las ciencias exactas en la Isla-, estuvo dedicado un modesto intercambio que reunió a familiares, amigos, y un grupo de estudiantes de Medicina con sobresalientes resultados en la esfera de la investigación científica.
Alberto Juan Dorta, principal coordinador del agasajo, comentó a Juventud Técnica los propósitos de una iniciativa que catalogó de “puente humano a la vida y obra de estos jóvenes talentosos y brillantes”. Se trata, dijo, de predicar con la ejemplaridad de una generación que no ha defraudado a sus maestros.
Animados por la ocasión, los homenajeados relataron anécdotas, ofrecieron consejos, y revelaron felices coincidencias: los destinos de Tania, Luis Javier, y Roberto, se tocan en un punto memorable de sus existencias: el Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas “Vladimir Ilich Lenin”.
“Hecho revelador, señaló Dorta, porque basta con seguir sus sobresalientes trayectorias, para constatar cuán acertada ha sido la idea de este tipo de escuelas como cantera de la semilla científica en el país”.
La ocasión también fue propicia para reconocer el empeño de aquellos maestros, familiares y amigos, cuya palmada de aliento ha resultado decisiva en medio del desvelo que precede cada logro. “Porque el éxito es una conquista colectiva”, coincidieron en señalar los presentes, y en los rostros de sus seres queridos asomó un mar de pupilas florecidas.