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Plantas medicinales

Una historia milenaria

Se calcula que existen en el mundo entre 250 y 500 mil plantas, de las cuales se han estudiado solo cinco mil. Aunque la llamada medicina verde carga mucho tiempo a sus espaldas, se anuncian nuevos y beneficiosos usos

Por: Vivian Sánchez

28 julio, 2010

El hombre primitivo
El hombre primitivo y la naturaleza

Desde sus primeros pasos en la Tierra, el hombre encontró en la naturaleza el principal refugio para sus más apremiantes necesidades. Ella le sirvió de alimento, le ofreció bebidas, pieles para cubrir su cuerpo, para preparar cosméticos y fragancias. Con el descubrimiento del fuego, elaboró tisanas y otros remedios para sus dolencias.

Observando a las especies menos evolucionadas, pero con más años en el mundo, el Homo sapiens incorporó ofrendas a la Madre Natura para hacer posible su subsistencia.

Del mundo vegetal el hombre ha recibido diversas y efectivas posibilidades terapéuticas, razón por la cual aún se mantiene la invitación a continuar el estudio de las plantas, y a que sean valoradas como el principal cimiento donde se edifican los sistemas de la Medicina Tradicional.

Los remedios herbarios datan de las civilizaciones más antiguas y además de ocupar un relevante espacio para mejorar salud y calidad de vida, sus prácticas están enlazadas con la magia y la religión, manifestaciones que forman parte de la historia de la humanidad.

Desde las cavernas…

Reportes recientes han descrito la presencia de residuos de flores y hierbas en enterramientos del lejano hombre del Neandertal. Por ejemplo en Iraq se han encontrado restos arqueológicos de 60 mil años de antigüedad que evidencian que este pariente del Homo sapiens utilizaba plantas medicinales como el malvadisco y la milenrama.

En la búsqueda de todos los requisitos indispensables para una correcta utilización de la fitoterapia fuimos al encuentro con la Ingeniera Agrónoma y Doctora en Ciencias Agrícolas, Lérida Acosta, quien nos afirmó que el primer aspecto trascendental para recolectar una planta medicinal es definir qué parte de la planta es la que se debe cosechar
.

En ese entonces fueron las plantas el único recurso disponible para calmar dolencias, y aunque hoy se ha confirmado que esta especie es solo prima del Homo sapiens y no su antecesor, sí se asevera que la medicina verde nació con la primera enfermedad del hombre.

Mucho queda por dilucidar de la etapa prehistórica con las tecnologías disponibles en nuestros días, pero no cabe dudas, dentro del elenco de protagonistas de la medicina primitiva estuvo la intuición, la magia y la religión.

Por sus instintos, el hombre pudo comprobar que ciertos dolores eran aliviados con fricciones o masajes o que no brotaba más sangre de una herida al comprimirla, por citar algunos ejemplos. También se especula que la observación de determinadas conductas de los animales condujo al hombre a añadir al valor alimentario de las plantas una posible panacea para aliviar sus males.


Por eso se asegura que observar y comprobar ciertas prácticas fue el primer sendero de la medicina. Ejemplos de ello resulta la aplicación de hierbas para suprimir las llamadas calenturas –hoy fiebre- o para curar heridas.

La enfermedad como fenómeno místico-mágico

Al desconocer la causa de los fenómenos de la naturaleza a los que se enfrentaba el hombre comenzó a creer en fuerzas todopoderosas que le proporcionaban bondades o castigos, dentro de los cuales incluyeron sus padecimientos. Así surge el concepto místico y religioso de la enfermedad. Ella podía ser causada por un castigo enviado por una deidad, por violarse un tabú o ley religiosa, ser provocada por brujos o hechiceros, pero en todos los casos era consecuencia de un fenómeno sobrenatural
.

Los chamanes, considerados los más sabios dentro de las tribus, fueron los encargados del manejo de los pacientes. Los tratamientos se realizaban con rezos, ofrendas, sacrificios, penitencias o promesas.

A modo de ejemplo puede mencionarse el papel que jugó en la medicina egipcia Imhotep, consejero del faraón Zoser en los años 2980 a.n.e., al que se llegó a considerar una deidad y luego se convirtió en su dios de la Medicina. Los enfermos acudían a sus templos, lugares donde se celebraban los ritos y cuentan las leyendas queImhotep aparecía en el sueño de los pacientes para recomendarles el tratamiento más apropiado.

En la medicina mesoamericana se les atribuía a diferentes dioses las causas de algunos padecimientos; por ejemplo Tláloc era el señor de la lluvia y era el responsable de catarros, neumonías y reumatismos; Xochiquetzal, diosa del Amor y la Fertilidad, enviaba enfermedades venéreas y complicaciones del embarazo y del parto; Tezcatlipoca o Titlahuacán era asociado con enfermedades graves o letales. Hasta las fracturas producidas a consecuencia de una caída al ascender una montaña, los aztecas lo relacionaban con una causa divina por vincular esos lugares peligrosos con chaneques y espíritus malignos.

Además de los ritos y rezos religiosos, el llamado por los aztecas como tícil empleaba medios terapéuticos naturales, fundamentalmente la herbolaria. En la actualidad se utilizan remedios botánicos de aquellos tiempos como la infusión de yoloxóchitl para la fiebre. Muchas de las riquezas naturales usadas por estas civilizaciones pueden ser útiles en la actualidad, pero su aplicación requiere de estudios que permitan comprobar su efectividad.

Las plantas y las primeras civilizaciones…

Las propiedades curativas de las plantas se fueron divulgando de forma oral, luego fueron recogidas en tablas de arcillas grabadas desde el año 3,000 a.n.e.; posteriormente se conservaron en manuscritos de las más antiguas civilizaciones como las de Mesopotamia y Egipto. Grecia, China y la India también hicieron relevantes aportes a la Medicina herbaria
.

Se reporta que el primer escrito que revela el uso de plantas medicinales tiene aproximadamente cuatro mil años de antigüedad y corresponde a una tabla de arcilla perteneciente a los sumerios, antiguo pueblo que vivía al sur de los ríos Eufrates y Tigris, en la región que hoy corresponde a Iraq.

Tempranos textos como el “Código Hammurabi”, es una de las más lejanas referencias del uso de las plantas como medicamentos.


De la cultura mesopotámica se conservan documentos que contienen más de 250 especies de plantas como la adormidera, belladona, mandrágora, mirra, cebolla, el azafrán, cáñamo y el ajo, entre otras muchas.

También se describen inscripciones hechas en piedras de diversos monumentos o piezas arqueológicas, como las pirámides del antiguo Egipto, desde etapas tan lejanas como el año 1,300 a.n.e. En los papiros Ebers y Smith, reliquias de la cultura egipcia, se refiere el cultivo de plantas medicinales y su eficaz empleo en las dolencias de los constructores de pirámides y grandes templos, así como el uso de materiales de origen vegetal en perfumes, antisépticos y otras sustancias de gran utilidad no solo en la salud, sino con aplicaciones para la vida cotidiana. Dentro de las plantas utilizadas por los egipcios pueden mencionarse el enebro, hinojo, comino, ajo, la amapola y semilla de lino, entre otros.  

El hombre de Neandertal
Chamanes
Imhotep, dios egipcio
El hombre de Neandertal
Chamanes en sus rituales
Imhotep, dios egipcio de la Medicina
Tláloc, Señor de las lluvias para los aztecas
Código Hammurabi
Código Hammurabi
Tláloc, Señor de las lluvias para los aztecas
Código Hammurabi
Jeroglíficos del Código Hammurabi
Papiro Ebers
Papiro Smith
Hipócrates
Papiro Ebers
Papiro Smith
Hipócrates, Padre de la Medicina Moderna

Los griegos no se quedaron rezagados en la aplicación de plantas con fines medicinales, más bien se encargaron de llevar el conocimiento egipcio a niveles superiores.  

Hipócrates, reconocido como el Padre de la Medicina moderna, aportó valiosos conocimientos a la herboterapia. Dejó a la posteridad varios tratados médicos, dentro de los cuales se destaca el “Corpus Hipocraticum”. En él se describe el remedio vegetal para cada dolencia, y se aleja a la superstición del papel terapéutico de las plantas.

Teofrasto diseñó uno de los manuscritos más antiguos que se conoce, la “Historia plantarum”. En su obra se clasificancerca de 500 plantas divididas en grupos según su apariencia física. Distinguió además las silvestres de las cultivadas y describió la utilidad de muchas especies vegetales de Grecia y de otros países. Sus conocimientos repercutieron en el desarrollo de la botánica y la medicina en los siglos posteriores.

Años más tarde, Pedanius Dioscórides, médico militar griego al servicio de los emperadores romanos, Claudio y Nerón, confeccionó a partir de sus experiencias acumuladas el texto “De Materia Médica”, reconocido como primer tratado con fines terapéuticos. En él se registraron alrededor de 600 fórmulas de origen vegetal que sirvieron de soporte a los herbarios europeos de siglos posteriores.

Los romanos no fueron tan destacados en la medicina verde. Sus figuras más relevantes fueron Plinio y Galeno

Plinio “el viejo” recopiló en su Historia Natural más de dos mil tratados que tenían un principio básico: las plantas se crearon para ofrecer satisfacción, ya fuera como alimentos o fibras, y el resto para la confección de remedios medicinales.

Galeno, por su parte, se destacó por sus preparados en la corte del emperador Marco Aurelio. Sus formulaciones llamadas “preparaciones galénicas” consistían en esencias de plantas en alcohol, agua o vinagre, para ser usadas como compresas o ungüentos. Fue el primero en prescribir fórmulas con cantidades exactas. Sus trabajos son el punto de partida de los actuales extractos y otros remedios farmacéuticos. Se le considera el padre de la Farmacología Moderna.

Las culturas asiáticas se interesaron desde sus inicios en la fitoterapia. El herbario más antiguo que existió, hace unos cinco mil años,  perteneció al emperador y médico chino Shen Nung. En él se describieron alrededor de mil  plantas medicinales.  

La India creó sus propias terapias de acuerdo a la flora disponible, y ellas se recogieron en una larga lista de más de ocho mil remedios que aparecen en los poemas sagrados que se recogen en su Tratado Ayurvédico.

Los árabes fueron los primeros que separaron la medicina de la farmacia y se destaca como obra magistral el “Canon Medicinae”, recopilación del médico Avicena.

Así, circularon por el mundo las excelentes propiedades medicinales de las plantas, y en algunas regiones se decretó la creación de jardines con fines curativos. Los papiros, documentos y magníficos tratados que han perdurado hasta nuestros días nos permiten comprobar que el longevo uso de las plantas en la terapéutica.

En el Nuevo Mundo

El descubrimiento de América permitió que se divulgara el conocimiento que tenían las poblaciones autóctonas de las plantas para múltiples dolencias. La conquista del Nuevo Mundo trajo consigo que se entremezclaran las culturas herbarias de los dos continentes.

Cuentan que los conquistadores a su llegada al Nuevo Mundo se quedaron fascinados no solo por la exuberante flora del continente, sino por la aplicación que hacían de ella las poblaciones americanas. Esas nociones eran aplicadas por los chamanes que eran los tesoreros de la magia y de los tratamientos herbarios.

Se relata que se realizaron muchas expediciones de botánicos y especialistas de Europa para desentrañar las especies disponibles en América y sus propiedades curativas.

La cultura azteca, heredera de la herbolaria teotihuacana y tolteca, desde ese entonces disponía de casi tres mil hierbas medicinales, muchas de ellas de uso actual. En 1552 en el territorio de México, Martín de la Cruz escribió en lengua náhuatl el primer texto científico de América, en el cual se abordan las tradiciones curativas de los pueblos de esa región. Este tratado fue traducido al latín por Juan Badiano, razón por la que ha llegado a nuestros días como elCodice badiano. Al enterarse de la traducción de la obra, el virrey Antonio de Mendoza decide enviarle una nueva versión al emperador Carlos V e hizo llegar el libro a Italia, donde fue depositado en custodia del Vaticano, hechos que justifican que sean reconocidas en la actualidad las dos versiones.  

Juramento Hipocrático
Escultura de Galeno
Shen Nung
Juramento Hipocrático
Escultura de Galeno
Emperador y médico chino, Shen Nung
Pirámide Azteca
Códice Badiano
Pirámide Azteca, obra de esa extraordinaria cultura aborigen
Códice Badiano, joya herbaria del Nuevo Mundo

Dentro de las plantas que se recogen en esta obra se pueden mencionar la jalapa, zarzaparrilla y el tabaco. Algunas de estas plantas alucinógenas, utilizadas en rituales aztecas son de gran utilidad en la medicina moderna como es el caso del llamado “peyote” y otras ricas en alcaloides.

El 15 de abril de 1882 nuestro apóstol comentó: “Con mejunjes de yerbas, cuyo secreto no quieren entregar a los hombres blancos, curan las mordeduras de las víboras los indios Hondureños”.

No sólo en México, en toda nuestra América se han encontrado restos de plantas que datan de más de ocho mil años. En el Perú se hallaron sacos de coca de una antigüedad de cinco mil años, planta utilizada como estimulante, pero además con otras aplicaciones actuales, en particular en el campo de la oftalmología.   
  

Sin embargo, se considera que el aporte más importante del Perú es la quina, de la cual se extrae la quinina, medicamento de gran efectividad en infecciones con malaria.

Ni mágica ni milagrosa es la medicina tradicional y natural, su aplicación  y sus bondades siempre estarán en dependencia de la región, de su flora autóctona y de los avales que permitan comprobar sus efectos. Conservar y conocer toda esa sabiduría recopilada es parte de la cultura y de la identidad de los pueblos, y parte del tesoro que nos legaron nuestros antecesores
.

En Cuba
“Diz que dijo un indio por señas que la almáciga era buena para dolencias estomacales”, frase reconocida en la primera noticia europea relacionada con las plantas medicinales de Cuba y tiene como autor al fraile Bartolomé de las Casas.

Otros reportes afirman que Fernando de Oviedo dejó testimonio de la aplicación de la yagruma por nuestros aborígenes para curar heridas, así como el uso de la bija por los españoles, al imitar a los taínos que poblaban la isla y para protegerse de las picaduras de los insectos.

Con relación al tema, el Doctor Francisco Morón, especialista en Fitoterapia de la Facultad de Ciencias Médicas Dr. Salvador Allende afirma que no existe referencia de una fecha precisa en que se iniciara la medicina verde en Cuba, dados los escasos los vestigios de plantas medicinales en excavaciones arqueológicas. Los únicos elementos disponibles son algunas crónicas que describen remedios divulgados por los conquistadores que llegaron a tierra cubana.

Lo que sí se afirma es que la medicina aborigen constituyó una contribución cultural que recibieron los colonizadores españoles. Un documento que permite confirmarlo es el que data de 1609 en el cual el Ayuntamiento de Santiago de Cuba le concede a la curandera india Mariana Nava su licencia para practicar la medicina, reconocida como la primera que aplicó de forma legal la profesión en Cuba.

Dentro de los tratamientos herbarios aplicados por los behiques pueden citarse los utilizados con el manzanillo, bejuco y la guayaba, entre otros.

El exterminio de las poblaciones precolombinas trajo aparejado la introducción al país de diversas culturas, lo que fomentó el incremento del arsenal herbolario cubano con las experiencias chinas y africanas, entremezcladas por la colonización, la esclavitud o el tráfico de emigrantes. Toda esa mezcla de culturas unidas a la exuberante vegetación de Cuba la convirtieron en el escenario donde proliferó la tradición popular de aprovechar las plantas con fines medicinales.

¿Quién no ha escuchado de forma cotidiana: “a este no lo salva ni el médico chino”?. Constituye una frase que se debe a los éxitos obtenidos en el ejercicio de la medicina herbaria por el descendiente chino, doctor Cham Bom Bian, en la ciudad de Cárdenas, en la provincia de Matanzas durante el siglo XIX.

Estudios recientes permitieron comprobar la coincidencia de un grupo de plantas utilizadas por la población cubana con fines religiosos y terapéuticos con su empleo en diferentes regiones de Angola. Vale la pena mencionar algunas de ellas como los estigmas o barbas del maíz para trastornos del sistema renal, el agua de coco como diurético e hipotensor y la sábila como cicatrizante y depurativo del hígado, entre otros múltiples efectos, por solo mencionar algunas de ellas.

No es posible hablar de la historia de la medicina herbaria cubana sin mencionar a Juan Tomás Roig Mesa, pionero del estudio de la Fitoterapia en Cuba, autor de la más amplia recopilación de la riqueza vegetal de la Isla y considerado el Padre de la Medicina Verde cubana. Su obra principal el “Diccionario Botánico de Nombres Vulgares Cubanos”, publicado en 1928 constituye una referencia obligada para todo el que se interese en el estudio del tema.

Es indudable que cada región posee su arsenal herbario y por eso las aplicaciones siempre dependerán de la tradición cultural cosechada. También es importante destacar que muchos de los medicamentos modernos tienen su punto de partida en plantas utilizadas con fines terapéuticos. Ejemplo de ello son la quinina, extraída de la corteza del árbol chinchona, y la aspirina de la corteza del sauce.

Se calcula que existen en el mundo entre 250 y 500 mil plantas y que solo se han logrado estudiar alrededor de 5 mil. Ello nos indica que aunque la medicina verde es milenaria, nuevos, beneficiosos e interesantes pasajes conformarán en el futuro su historia.
Plantas alucinógenas
Plantas alucinógenas
Aborígenes cubanos
Plantas alucinógenas
Aborígenes cubanos
Fraile Bartolomé de las Casas
Mariana Nava
Fraile Bartolomé de las Casas
Mariana Nava, india que ejerció la medicina aborigen en Cuba
El manzanillo
maravillosa flora
El manzanillo del oriente cubano
La maravillosa flora del mundo

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