Resumen:
Cuerpo del artículo:
Me pareció muy bien y oportuno el artículo de Bergado sobre el tema del asunto.
A mi también me trajo preocupaciones el artículo publicado en Trabajadores del lunes 31 de octubre de 2011 titulado "Opción eficaz para conservar la salud". No soy médico y tampoco tengo una profesión ni siquiera lejanamente relacionada con la medicina pero quisiera exponer algunos argumentos relacionados con el tema que desearía compartir en este debate.
Me parece que a nadie le cabe duda de que lo que garantiza que un producto cure, no reside en que sea natural o artificial, asiático u occidental, tradicional o moderno. Lo que garantiza que un producto se convierta en un medicamento es que haya sido comprobado con experimentos controlados a doble ciego y aprobado por autoridades competentes. Los experimentos de este tipo permiten diferenciar por ejemplo una verdadera acción curativa, del efecto placebo, según el cual la persona se sugestiona y esto contribuye en algunos casos a una mejoría. O simplemente permite diferenciar si la curación se produce realmente como consecuencia del medicamento, o si ha ocurrido espontáneamente.
No obstante, no sé bien por qué se ha creado el mito alrededor de los productos naturales de que ellos son beneficiosos de por sí, o cuando menos inocuos. Algunos comercializadores de este tipo de producto, indican la característica de ser natural como prácticamente la principal cualidad. Hay muchos ejemplos que demuestran lo contrario: el curare, un producto 100 % natural que fabricaron los indios de América del Sur y probablemente los de casi todos los continentes para emponzoñar la punta de las flechas machacando y cocinando raíces y hierbas creaba parálisis muscular y provocaba un colapso cardiaco. Más oriundo de Cuba es el guao, planta cuyas hojas provocan grandes irritaciones en la piel, para algunas personas sólo por el hecho de estar cerca de ellas y recibir parte de la finísima capa de polvo que las cubre. Se conoce igualmente que entre los hongos, muchos de ellos alimenticios y deliciosos, existen también especies tóxicas y que pueden tener efectos letales. Las alergias a productos tan naturales como el polen de determinadas flores es un ejemplo más.
La capacidad curativa y el beneficio de determinado producto provienen de las sustancias que lo componen y no del hecho de que el tal producto sea natural o artificial o que provenga de la cultura asiática u occidental. Tanto las sustancias más perniciosas como las más provechosas pueden estar en la composición de lo así llamado natural. De hecho uno de los éxitos más importantes de la ciencia química es precisamente poder aislar los componentes deseados para alguna aplicación. Que algo "tenga química" no es una mala cualidad o un defecto. Es la química la que ha logrado que hoy podamos tratar eficiente, rápida y cómodamente las enfermedades con tal de tomar los medicamentos adecuadas en las dosis correctas.
Algo que probablemente haya contribuido al mito es que comúnmente se piensa que todos los medicamentos se crearon a partir de productos naturales que eran efectivos, como la aspirina por ejemplo, cuyo nombre químico es ácido acetil salicílico, y era una sustancia que aparecía en determinadas plantas, sobre todo en el sauce. También la quinina proviene de una planta que se usó tradicionalmente con efectos curativos: el quino. Sin embargo ese no ha sido siempre el caso. Por ejemplo, la sulfa fue sintetizada químicamente a partir de colorantes de la industria de la pintura. Tampoco la insulina proviene de ninguna planta o producto natural. Esto para poner dos ejemplos de medicamentos famosos que fueron obtenidos sin tener ningún precedente natural, ni tradicional, ni asiático.
Una duda que me asalta es: ¿por qué se definen la ozonoterapia, la aplicación del láser y la electroacupuntura dentro del grupo de la Medicina Natural Tradicional (MNT)? Entiendo que el ozono a pesar de que existe naturalmente en la atmósfera en bajas proporciones, debe ser obtenido mediante generadores industriales; su descubrimiento data del siglo XVIII y se usó por primera vez en la medicina en el siglo XX. Por su parte, el láser es un exponente de la tecnología de avanzada del siglo XX y desde luego no tiene nada de natural. En el caso de la electoacupuntura es obvio que no es natural, ni tampoco tradicional. Por esto la definición de las MNT me resulta un poco confusa y no me doy cuenta de qué es lo que tienen en común todas las prácticas que se agrupan bajo ese nombre.
En el segundo párrafo del artículo de marras donde se relaciona una serie de procedimientos que incluye la homeopatía, la terapia floral y la moxibustión entre otros, y se dice que han sido validados científicamente. No pongo en duda que lo hayan sido pero me gustaría que me aclararan: i)¿Qué se entiende por validados científicamente?, ii)¿Han sido comprobados utilizando experimentos controlados a doble ciego? Iii) ¿Qué institución cubana los ha validado? Uno comprende que puede ser difícil para algunos de estos productos que claman la cura de numerosísimas afecciones diferentes, poder tener evidencias científicas para cada una de ellas. Pero, ¿existen al menos para algunas? Lo digo porque, como también señala Bergado en su trabajo, varias de las terapias que ahí se relacionan han sido rechazadas largamente por la ciencia después de investigaciones que dicen haber demostrado cuando menos su ineficacia. Los resultados de dichas investigaciones han aparecido en revistas científicas muy reconocidas del más alto nivel. Varias de esas terapias no están autorizadas en otros países, y es por eso que no se aplican en el sistema de salud junto con la así llamada medicina occidental. Me parece que el público cubano, dentro del cual me cuento, por supuesto, necesita que se aclaren estas cosas
Dossier:
Autor:
Fecha:
Imagen:




