ACM-ICPC desde Cuba o cómo ser un ninja de la programación en cinco horas

Autor: 

María Lucía Expósito
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07 Octubre 2019
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María Lucía Expósito

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El reloj virtual echó a andar. La serie marcaría el progreso y la cuenta regresiva. Comenzaron a barajarse las hojas. Cinco horas. Once problemas. Lápiz en manos, manos en la cabeza, cabeza en las combinaciones. Cuba vuelve a la carga como otra de las sedes de las finales nacionales caribeñas de la competición anual de programación y algorítmica entre universidades de todo el mundo.

La International Collegiate Programming Contest ( Competición Internacional Universitaria ACM de Programación), conocida por sus siglas en inglés (ACM-ICPC) es una competición por equipos. Las reglas actuales estipulan que cada equipo ha de tener tres miembros (estudiantes que lleven menos de cinco años en la universidad antes del concurso).

 

Los equipos tienen alrededor de cinco horas para resolver entre 9 y 12 problemas (lo normal son diez para las competiciones regionales y 12 para la final). Se deben programar las soluciones con C, C++, Java o Python. Los programas enviados se compilan y ejecutan con ciertos datos de entrada. Si el programa falla al calcular la solución, el equipo es notificado del error y puede enviarlo nuevamente o probar con otros problemas.

 

El ganador es el equipo que resuelve más problemas. Si hay varios con el mismo número de problemas resueltos, el orden de clasificación se calcula a partir de la rapidez del envío.

Escondido en los bajos del edificio Felipe Poey de la Universidad de la Habana, como las mazmorras de la saga de Harry Potter, el laboratorio de la Facultad de Matemática y Computación (MATCOM) fue el espacio de trabajo para los 18 equipos del gremio, junto a una selección del preuniversitario Saúl Delgado.

Alfredo Somoza, un veterano en estas lides, observa a planos detalle la escena. Además de profesor universitario y Premio Tiza de Oro, es Máster en Ciencias y entrenador con más medallas en estos eventos en el país. Hace dos años coordina esta sede junto Raúl Guinovart, decano de Matcom.

La final nacional agrupó a varios centros de educación superior del país como la Universidad de La Habana, la Central de las Villas, la de Ciencias Informáticas, la Universidad Tecnolológica CUJAE, el Instituto Técnico Militar, la Universidad de Oriente, la de Guantánamo y facultades de Ciencias Médicas. El certamen integró también a Institutos preuniversitarios e invitados como la Empresa DATYS de Holguín y Villa Clara. Cuba compitió en el ranking con República Dominicana, Puerto Rico, Trinidad y Tobago, Jamaica e Islas Vírgenes, homólogos de la región del Caribe.

En los lares de la programación competitiva nada es predecible. El final es una ecuación cuyas variables suman respuestas correctas, penalizaciones, tiempo para contestar más las dotes para dominar el contrarreloj. Por eso, cuando el sistema Matcom Online Grader avistó los últimos minutos, las manos sobre los teclados casi se sincronizaron con las sinapsis.

Al final las milésimas dijeron la última palabra, después del sube y baja en las primeras posiciones. Una vez más, lideró en los resultados el equipo UH++, conformado por estudiantes de Matcom, seguido de UH wake me up (Matcom) y Limitless de la Universidad de Oriente, quienes representarán a Cuba en la competencia del Caribe.

En calidad de universidad con mejores índices, la casa de altos estudios habanera podrá llevar un equipo más al encuentro regional, aunque también participarán los mejores equipos del resto de las universidades del país según la competencia, y otros, de acuerdo a lo que establecen las reglas de clasificación.

La final caribeña arrancará el próximo noviembre. Volverá entonces la sed de los cronómetros, desde la Universidad de Oriente-Sede Antonio Maceo y la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra — Campus Santiago de los Caballeros (República Dominicana)

Puede consultar todos los resultados en:

 

 

 

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