Ajustarse y no gastar de más

Autor: 

Claudia Alemañy Castilla
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28 Diciembre 2016
| |
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Tomada de Cubadetate.cu

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“El país tiene la necesidad de ajustarse a las capacidades reales de las que dispone y no debemos gastar más de lo que seamos capaces de ingresar”, enfatizó Ricardo Cabrisas Ruiz, ministro de Economía y Planificación en el  octavo período ordinario de sesiones de la octava legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

El Informe de los Resultados Económicos del año 2016 da cuenta del complejo escenario que enfrenta el país. El contexto cubano está enmarcado por las limitaciones financieras producidas por el incumplimiento de los ingresos que debieran generar las exportaciones. Persiste la tensa situación con la disponibilidad de divisas y con el suministro de combustible.

Además, algunos de los principales socios comerciales de la Isla afrontan dificultades por la caída de los precios del petróleo. A su vez, la permanencia del bloqueo económico y financiero que imponen los Estados Unidos a Cuba ha sido especialmente fuerte este año con la imposición de multas a bancos internacionales.

A nivel interno, para 2017 se prevé un crecimiento del producto interno bruto (PIB) en el entorno del 2 por ciento, lo cual sería una buena noticia en tanto 2016 concluyó con un decrecimiento del 0,9 por ciento. Al mismo tiempo, se estima que la industria azucarera crecerá en un 30 por ciento y el sector de restaurantes y hoteles ocho por ciento. Los servicios sociales se mantuvieron –y se mantendrán- en niveles similares a años anteriores.

Entre un dos y un cinco por ciento crecieron entre el transporte, las comunicaciones, el suministro de electricidad gas y agua, la construcción, la agricultura, la ganadería, comercio, reparación de efectos personales la pesca, el almacenamiento y la industria manufacturera. El sector de explotación de minas y canteras disminuyó en 5,2 por ciento.

La sequía, como es conocido, ha afectado la disponibilidad de agua. De una demanda de ocho mil 643 millones de metros cúbicos se prevén asignar siete mil 146 millones de metros cúbicos para 2017. Las principales afectaciones se concentran en arroz (450 millones de m3), caña de azúcar (143 millones de m3), acueductos (85 millones de m3) y otros cultivos (57 millones de m3).

En el caso de la circulación mercantil minorista se proyecta un crecimiento de 3,3 por ciento en relación con el estimado en 2016, sustentado en el incremento en un 13 por ciento de la gestión no estatal. Mientras, en las ventas mayoristas algunas comercializadoras seleccionadas, fundamentalmente del Grupo Empresarial de Logística del Ministerio de la Agricultura, muestran un crecimiento de 6,4 por ciento con respecto al estimado en 2016.

De igual forma, se necesitan más mercancías y servicios tanto para el mercado nacional como para el externo.

“Las otras actividades se incrementan en un 2,7 por ciento”, afirmó Cabrisas, si bien no especificó cuáles eran estas, dando margen a la ambigüedad. Probablemente en esa cifra se incluyan, de forma implícita, porque no están reflejados, algunos de los resultados del desarrollo de la ciencia y la tecnología en el país.

Lo indudable es que el país se encuentra ante una situación que no será fácil de revertir, al menos no a corto plazo.

Las propuestas del Proyecto de Ley del Presupuesto Económico para 2017 intentan cambiar el escenario. Los decisores económicos del país aspiran a construir un programa bien diseñando que garantice e incremente las condiciones de las exportaciones y su cobro; identifique dentro de las producción nacional los recursos y posibilidades existentes para la sustitución de las importaciones; y reduzca al mínimo los gastos no imprescindibles, y contribuya al uso racional y eficientemente los recursos entregados.

Como se explicó en la sesión plenaria, la situación de las importaciones requiere en primer lugar del reconocimiento de las fortalezas y debilidades de los diferentes sectores estratégicos. Ello permitirá profundizar en las estimaciones que se realizan sobre las obligaciones financieras del país, aspecto esencial en el proceso de planificación.

En la Asamblea se visualizó que dos de las áreas que ya sistematizaron estos datos y plantean importantes proyecciones futuras para 2017 son los portadores energéticos y la industria alimentaria.  

El plan energético permitirá respaldar niveles similares al estimado de 2016, con un crecimiento del consumo productivo del 6,9 por ciento. Sin embargo el plan de producción nacional de combustibles para el 2017, estima 3 millones 538 mil 200 toneladas de petróleo y gas equivalente. Es decir un decrecimiento del 4.3 por ciento con respecto a 2016, según explicó el Ministro de Finanzas y Precios.

Por ello priorizará el uso de las fuentes renovables de energías. Este programa cuenta con una política aprobada y en proceso de instrumentación y con indicaciones precisas de acelerar el proyecto para alcanzar el objetivo de que la matriz energética del país se nutra de las fuentes renovables de energía en no menos de un 24% antes del año 2030.

En el caso de los alimentos, para 2017 se proyecta importar mil 750 millones 200 mil dólares, 82 millones más que lo estimado 2016, y se respalda la demanda de productos con destino a la población, las materias primas para la industria alimentaria y la producción de alimento animal.

La producción agrícola está reaccionando positivamente, aunque con incrementos todavía discretos, pero frente a una industria alimentaria con limitaciones para dar respuestas adecuadas a tales crecimientos.

Por su parte, la inversión extrajera en 2017 seguirá siendo baja en su participación respecto a la inversión total, representando sólo el 6,5 por ciento del plan. Todavía no se consigue que la inversión extranjera desempeñe un papel fundamental en el desarrollo económico del país.

La reducción de los gastos mínimos imprescindibles demanda un esquema de inversiones para el desarrollo que garantice el éxito del plan de desarrollo económico y social a largo plazo. Las propuestas para iniciar en 2017 se ajustan a las necesidades actuales del país.

El Proyecto de Presupuesto Económico cubano para 2017 también advierte un incremento en los gastos de la productividad nacional de 6 mil 630 millones de pesos respecto al estimado del 2016. El déficit fiscal asciende a 11 mil 454 millones de pesos, es decir el 12 por ciento del PIB a precios corrientes, que incluye un déficit en la cuenta corriente de 7 mil 330 millones de pesos, asociados a los subsidios por la exportación y sustitución de importaciones, especificó a los diputados, Lina Pedraza, ministra de Finanzas y Precios.

El Plan de Desarrollo y Presupuestos Económicos para Cuba en 2017 contiene importantes riesgos, con gestiones en marcha aún pendientes de definir. Pero al mismo tiempo asegura las actividades de salud, educación y servicios básicos a la población, y de otros organismos cuyos presupuestos no son significativos pero sí su interacción con la sociedad.

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