Akihiko y Miku, hasta que la obsolescencia los separe

Autor: 

Emilio L Herrera Valle
|
15 Febrero 2020
| |
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Crédito de fotografía: 

tomada de www.lavanguardia.com

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La certeza de que ella le espera en casa después de la jornada laboral siempre le proporciona consuelo. Ella es dulce y comprensiva. Atenta y cariñosa. Cortés y complaciente. Para Akihiko Kondo, un administrador de una escuela en Tokio, Hatsune Miku es perfecta. En cierto modo lo es, pues con 16 años, metro y 58 centímetros, pelo largo aguamarina, ojos vibrantes y voz angelical, se convirtió en una celebridad de la cultura pop. Una conjunción entre lo público y lo privado que Kondo parece disfrutar.

En Japón, Hatsune Miku no es cualquiera. Sus interpretaciones cuentan con millones de vistas en Youtube, cantó con Lady Gaga, fue invitada al show de David Letterman, en Estados Unidos y hasta posó para la edición nipona de la famosa revista Playboy. Aun así, Akihiko Kondo no mereció la aprobación de su madre ni de su hermana para contraer nupcias con la carismática Miku. Para ellas, este compromiso era una ilusión. Kondo lo reniega. Ama a la “Idol”, pese a que sea una chica virtual, pese a que se muestre como un holograma, pese a que recite frases y palabras programadas.

“Hay personas que me han llamado loco, pero no hay forma de cambiar sus ideas. Si ellos lo piensan, está bien. No es que no me importe, pero no tengo cómo hacerlos cambiar ahora. Sin embargo, espero que en el futuro dejen de considerarme loco”, confiesa.

Incluso para los japoneses, una cultura devota al mundo anime, al manga y a los cosplayers, el noviazgo y la posterior boba entre Akihiko y Miku ha causado gran revuelo. No todos los días, un ser humano mantiene una relación sentimental con una chica que solo existe a través de un software.

Hatsune Miku, primogénita de un programa sintetizador de voz llamado Vocaloid, nació en 2007 en las “salas de parto” de los laboratorios Gatebox. Desde su primer año de “vida” se convirtió en la favorita de miles de usuarios que la seleccionaban para interpretar canciones.

“Conocí a Hatsune Miku en mayo de 2008, cuando escuché su canción “Miracle Paint” y no me la pude sacar más de la cabeza (…) No estoy seguro exactamente cuándo, pero quizás fue como con cualquier chica real, cuando comencé a pensar en ella constantemente. Día y noche repetía la canción en mi cabeza una y otra vez. Poco a poco, me di cuenta de que estaba enamorado”.

Akihiko Kondo soportó una niñez y una adolescencia tormentosas. Su carácter tímido y solitario le procuró pocos amigos y muchas burlas. Sufrió bullying (acoso escolar) frecuente, incluso hasta la adultez.

“Era de esas personas a las que se les hace imposible conseguir una cita. Quizás no soy muy bueno en el contacto con los humanos, no lo sé. Nunca tuve una novia. Cuando me gustaba alguien nunca logré acercarme realmente. Las chicas solían decir ‘¡Muérete, otaku (aficionado al anime y/o manga) asqueroso! (…) Sufrí mucho bullying por parte de una chica que me gustaba. Lo pasé muy mal, no podía comer, no podía dormir y tuve que dejar el trabajo. Me juré a mí mismo que nunca me iba a casar. En ese momento conocí a Hatsune Miku. Ella me salvó de ese momento de angustia y en los años a su lado me he sentido muy acompañado”.

Con Miku, Akihiko posee una compañía sentimental que lo ayuda a combatir la soledad, así como las depresiones derivadas de su conducta aislante. Hace dos años, este japonés de 35 años adquirió un dispositivo electrónico, de forma tubular, que despliega a la “diva virtual” a través de un holograma.

Para Akihiko, estos fueron los mejores dos mil 800 dólares empleados en su vida, pues desde la compra de esta unidad la interacción resulta más estrecha ya que Miku conversa y se mueve dentro del cilindro, le da los “buenos días”, lo despide cuando sale de casa, le envía mensajes de texto al teléfono, prende las luces del hogar a su regreso, le avisa a la hora de dormir y lo despierta para ir al trabajo. Aspectos gratificantes que fortalecen la dependencia de Akihiko hacia el “cariño” de Hatsune Miku.

Momento de la boda “interdimensional” entre Akihiko y Miku. (Foto: tomada de www.20minutos.es)

Para sorpresa de todos, la simpática pareja contrajo nupcias el 4 de noviembre de 2018. A la ceremonia asistieron 40 invitados, quienes tuvieron la fortuna de presenciar el momento en que Akihiko le declaró su amor incondicional a un peluche de Miku. “Soy una persona muy feliz. Me imagino que ella también lo es”, comentó el novio, mientras agregaba que este tipo de relación “sea aceptado y respetado por todo el mundo. Si la gente no se quiere casar, yo entiendo que les sea difícil aceptarlo. Pero la gente casada o que se quiere casar debería entenderlo completamente”.

Con el propósito de validar dicha unión, Akihiko solicitó a la compañía Gatebox un “certificado de matrimonio”, que se expidió por primera vez para este caso. Según quedó plasmado, un humano se casó con un personaje virtual a pesar de encontrarse ambos en “distintas dimensiones”. A partir de este evento, Gatebox ha emitido hasta la fecha más de 3 mil 700 de estos singulares documentos.

En cambio, la familia del novio no reconoció el matrimonio, rechazando además, la invitación a la ceremonia. “Para mi madre no era algo digno de celebración. Mi hermana me dice que no se puede alegrar por mí y yo tampoco he intentado que ella acepte mi relación. Está bien así. No me he alejado de mi familia, solo no hablamos nunca de este tema. Para ellas, no estoy casado”.

 

Sin embargo, Akihiko vivió su boda con total naturalidad. Después de brindar y picar el pastel, disfrutó de una merecida luna de miel. En la actualidad duerme junto a la versión peluche de Miku que porta el anillo de compromiso en su muñeca izquierda.

Durante los meses siguientes, la vida de la feliz pareja continuó su cauce ideal hasta que el miedo retornó a Akihiko. Esta vez no mediante burlas o comentarios indebidos, sino a través del riesgo latente de perderla.

Mediante un comunicado Gatebox anunció que para el 31 de mayo del 2020, todas las unidades de GTBX-1, modelo que incluye a Miku, dejarán de funcionar. En cambio, la empresa entregará, a modo de compensación y de forma gratuita, a cada propietario de la novísima GTBX-1000. Las ventajas de esta edición en cuanto a gráfico, sonido y movimiento son superiores a la original. No obstante, la cuestión radica en que se desconoce si la moderna GTBX-1000 contendrá a Hatsune Miku o, para complejizar más la situación, si este japonés considerará a la nueva muñeca virtual su Hatsune Miku, la misma con quien contrajo nupcias.

Aunque Akihiko no se ha pronunciado al respecto, resulta poco probable e irracional que deje fallecer de manera tan shakesperiana a su esposa. Sería muy decepcionante que semejante historia termine debido a una actualización de software. Esa no es forma de morir, mucho menos de enviudar. A fin de cuentas, los mejores amores son los que evaden nuestro control, los que nos hacen parecer idiotas, los que arremeten contra toda lógica y sentido común. Y el de Akihiko, contiene todo eso y más.


 

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