Al podio, sin vanidades

Autor: 

Claudia Alemañy Castilla
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03 Enero 2019
| |
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Obtener medallas en cualquier tipo de desafío constituye un orgullo. De este sentimiento disfrutan no solo los competidores, sino sus coterráneos. Sin embargo, este júbilo y la admiración que despiertan los resultados alcanzados por los campeones, pueden trocar los análisis y desembocar en jactancia. A veces, no se recuerda que los atletas obtienen sus preseas gracias a exhaustivos entrenamientos, que modelan su talento natural. Producto de esos olvidos, aparecen desafortunadas manifestaciones de triunfalismos.

¿Es posible medir toda la calidad de un sistema educativo y la preparación de sus educandos a través de los premios recibidos por algunos alumnos en competiciones internacionales?

 “Los resultados de los muchachos talentosos en las preselecciones pueden ser un indicador a la hora de analizar la educación media superior en Cuba. Pero no determinan toda su eficacia, porque es- te tipo de estudiantes no son la mayoría dentro de nuestras escuelas.  Aún así, los premios o menciones que ellos logran son un medidor beneficioso, pues demuestra cómo trabaja nuestro país con los estudiantes de concurso”, explica María Elena Albisú  Torres, directora del Centro Nacional de Entrena- miento (CNE). Sin dudas, los jóvenes iniciados en el ciclo de preparación requieren de cuidados particulares. Por eso, una vez que ingresan al sistema de preselección, reciben una atención más esmerada  con res- pecto a la media de educandos en las escuelas, con profesores de altísimo nivel y vocación de entrega.

Estudiantes de la preselección de Biología en los laboratorios remodelados del Centro Nacional de entrena- mientos. (FOTO: CORTESÍA DE MARÍA ELENA ALBISU TORRES).

Acerca de grandes cargas

 Durante sus años dedicados a la preparación integral en el preuniversitario, la profesora Albisú Torres ha podido apreciar diferentes condiciones emotivas asociadas a la participación en los concursos de conocimientos.  Entre ellas, la presión y el estrés que sienten los estudiantes a la hora de enfrentarse a un examen.

 “En el caso de los alumnos de concursos esto puede hasta ser más exacerbado. Primero está la tensión de haber aprobado los niveles municipales y provinciales y, a pesar de ello, no entrar a prese- lección. Si ya están dentro, entonces los miedos vienen por no poder hacer equipo. Y si consiguen esto último, la inseguridad llega en torno a si alcanzarán o no medallas”, pormenoriza la especialista.

Dentro del CNE, los estudiantes reciben apoyo de todos los profesores y demás personal involucra- do en su gestión académica. Sin embargo, pudieran aparecer otras alternativas capaces de contribuir a “tranquilizar” a los jóvenes.

José Julián Díaz Pérez, medallista iberoamericano de Matemática en 2018, refiere que las frustraciones son frecuentes entre los compañeros. Pocos saben lidiar adecuadamente con la competencia, la cual además requiere de esfuerzos sistemáticos pa- ra lograr óptimos resultados.

“El entrenamiento se corresponde con muchos días enfrentándose a un nivel de aprendizaje fuer- te, a grandes cantidades de conocimiento.  Quizás la ayuda de un psicólogo facilitaría a los alumnos el poder controlar sus emociones”, refiere el joven.

José Julián remarca, además, que quienes más sienten el impacto del sistema de la preselección son los alumnos de décimo grado.

 “Cuando los muchachos ingresan por primera vez les cuesta mucho trabajo ajustarse. No todos están acostumbrados al rigor de los exámenes. La diferencia entre las pruebas de concurso de la secundaria y las del preuniversitario son grandes, y eso también afecta. Quizás debiera elevarse un poco el nivel de las primeras para que el cambio no sea brusco y no se sientan tan presionados los muchachos”.

Pasión por la madre de las ciencias.

 Cuando alguien es entrevistado por primera vez, los nervios afloran con facilidad. Pero las cámaras y los micrófonos no parecen afectar el ánimo ni la locuacidad de los cuatro competidores cubanos que participaron en la Olimpiada Iberoamericana de Matemáticas en 2018.

El equipo compuesto por Sofía Albizu Campos, Juliet Bringas Miranda, Marcos Tirador del Riego y José Julián Díaz obtuvo bronce en la competición coorganizada por España y Portugal. A su vez, alcanzaron el sexto lugar por países, superando a otras 16 naciones.

Si bien el talento es una constante natural entre los competidores, la familia y el apoyo ofrecido des de ese importante núcleo afectivo parecen haber desempeñado un importante papel en la formación de estos jóvenes.

“Mis dos padres son matemáticos y desde chiquita me han gustado muchos los números y cálculos. En la secundaria básica fue cuando comencé a interesarme más por los concursos porque los ejercicios que ahí se ponían requerían una perspectiva de análisis diferente a los de la escuela”, comenta Juliet, quien actualmente se encuentra cursando el duodécimo grado en el IPVCE Vladimir Ilich Lenin. 

“Cuando me adentré más en esa nueva lógica no pude parar. Me encantó todo, sobre todo el hecho de que te entremezclan las operaciones con juegos. Aprendí que casi de cualquier situación se puede crear un problema”.

Marcos, quien próximamente ingresará a la Facultad de Matemática y Computación de la Universidad de La Habana, advierte que su motivación hacia la madre de todas las ciencias comenzó gracias a su papá.

 “No es matemático, pero siempre le ha gustado mucho esa materia. Me ayudaba a prepararme para las competencias de la primaria y estudiábamos juntos. En sexto grado fui al concurso nacional y cogí oro; poco a poco mi interés se iba elevando”.

Por su parte, Sofía, cuyos resultados ya son notables desde el curso 2016-2017, cuando alcanzara oro absoluto en el Centroamericano de Matemática, ha apreciado algunas tendencias en los diferentes niveles de enseñanza que limitan el interés de los educandos hacia la materia.

 “Los profesores, desde la primaria o la secundaria,  tienden un poco a asustar a los alumnos con las ciencias. Muchos las presentan como asignaturas muy difíciles y hasta hablan de suspender con facilidad. Eso, por lo general, desmotiva a los jóvenes. En mi caso particular yo las asumí más bien como un reto. Pensé: si tienen tanta dificultad, entonces voy a estudiar a fondo porque quiero ser buena”.

Con respecto a su paso por el CNE, José Julián se siente muy complacido. El joven apunta que los profesores de la institución fueron de gran apoyo para su entrenamiento. Aun así, el estudiante considera de vital importancia el poder contar con preparadores más especializados por áreas del conocimiento matemático.

“Creo también que es importante nuestra ayuda como egresados del sistema de preparación. Podemos auxiliar la formación a las nuevas generaciones. Ya hay experiencias similares en el CNE. Muchos antiguos competidores han permanecido ligados a la preselección para brindar su apoyo”.

¿Un buen ciclo olímpico?

La profesora María Elena Albisu remarca que los resultados de los estudiantes de concurso es fruto en gran medida del talento natural de los educandos.  (FOTO: CLAUDIA ALEMAÑY CASTILLA).

La profesora María Elena Albisú Torres remarca que los resultados del periodo de competencias que recién concluye son halagüeños. En efecto, de los 34 estudiantes que asistieron a competiciones regionales e internacionales, 28 se labraron el metal dorado, la plata o el bronce. Solo tres volvieron a casa sin poder alcanzar reconocimientos y el resto obtuvo menciones.

 Es necesario resaltar de manera especial los resultados del joven David García Aguilera, quien fue seleccionado para integrar tanto el equipo Iberoamericano como el Internacional de Informática. En el primero de estos encuentros, alcanzó medalla de oro, mientras que en la segunda competencia la presea fue plateada.

 Cuando Juventud Técnica analizó los resultados de las competiciones de 2017 (revista número 400), las autoridades del Ministerio de Educación remarcaban la dificultad económica que supone para el país enviar a los jóvenes a algunos de los certámenes  internacionales. En el ciclo olímpico correspondiente a 2018, se advierte que la entidad continúa promoviendo un mayor peso en la participación en eventos regionales.

Es una realidad, no debe medirse toda la enseñanza media superior en la Mayor de las Antillas por los lauros de los alumnos integrantes de las pre selecciones nacionales. Sin embargo, no podemos dejar de sentirnos orgullosos de que muchos estudiantes cubanos den el salto a la arena de los coliseos del conocimiento y cuenten con la preparación necesaria para lidiar con la contienda.

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