Algo corre en tu mejilla

Autor: 

Claudia Hernández Polanco
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04 Noviembre 2015
| |
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Todos hemos sentido miedo, tristeza,  alegría,  remordimiento, frustración o dolor, y hemos derramado lágrimas muchas veces. Pero ¿qué sabemos sobre ellas?

Las lágrimas son un líquido compuesto por agua, cloruro de sodio (sal común) y albúmina (proteína que se encuentra en la sangre). Sus misiones fundamentales son lubricar y humedecer la superficie del ojo, mantener limpia la córnea y facilitar el movimiento de los párpados.

Estas funciones no son inherentes a los seres humanos; en los demás mamíferos, las lágrimas desempeñan un papel similar. Sin embargo, llorar a causa de emociones es un rasgo de nuestra especie. No se ha demostrado que otro animal pueda producir lágrimas vinculadas a  estados emotivos.

Según Michael Trimble, profesor y neurólogo inglés, derramar lágrimas pudo ser para los humanos antiguos una vía de comunicación. Trimble sostiene que la evolución y la cultura propiciaron este nivel superior de expresión de sentimientos.. Hoy sabemos que existe una conexión neuronal entre las áreas del cerebro vinculadas a las emociones y la glándula lagrimal (ubicada en la fosa lagrimal y encargada de producir el llanto).

Tres gotitas diferentes

Los seres humanos producen tres tipos de lágrimas: las basales, las reflejas y las emocionales.

Las primeras son producidas todo el tiempo. Ellas lubrican el ojo, y así lo mantienen libre de polvo. Están compuestas por agua, mucina, lípidos,  lactoferrina, lipocalina, lacritina, inmunoglobulinas, glucosa, urea, sodio, potasio y lisozima. Esta última actúa como parte del sistema inmunológico, contra las infecciones provocadas por bacterias. Sin las lágrimas basales, parpadear sería una experiencia dolorosa.

Las segundas se producen para eliminar del ojo partículas extrañas y sustancias irritantes como gases lacrimógenos, vapores o el  Sulfóxido de tiopropanal, compuesto que  segrega la cebolla. También aparecen cuando el ojo entra en contacto con la luz brillante, cuando  vomitamos, tosemos o bostezamos, o cuando probamos algún alimento picante.

En las terceras se incrementa el lagrimeo debido a la fuerte tensión emocional, dolor, sufrimiento, luto, temor, ira. Estas tienen una composición química diferente al resto de las lágrimas. Contienen hormonas que produce el cerebro en situaciones de estrés como la adrenocorticotrópica, aunque también poseen  un analgésico natural llamado  leucina encefalina.

Amén de la función de cada categoría de lágrima, todas existen para mantener la salud del ojo, incluso de nuestro sistema nervioso. No le avergüence cuando las sienta correr por sus mejillas.

 

*Claudia Hernández Polanco, estudiante de Periodismo

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