Arqueoastronomía: la ciencia que cuenta el pasado mediante fenómenos astronómicos

Autor: 

Claudia Alemañy Castilla
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09 Mayo 2019
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Claudia Alemañy Castilla

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Al igual que el ficticio Indiana Jones, el profesor Steve Gullberg, ha dedicado varios años de su vida a encontrar vestigios de la historia humana. Sin embargo, sus investigaciones son en realidad una rara avis en el mundo de las ciencias.

Las pesquisas del académico estadounidense se han centrado en determinar cómo algunas de las antiguas civilizaciones del planeta eran capaces de mirar a la bóveda celeste y adaptar sus vidas en torno a las estrellas. Este curioso — y poco explotado — campo de estudios es conocido como Arqueoastronomía (Archaeoastronomy, en inglés).

Gullberg fue uno de los invitados al V Simposio Caribeño de Cosmología, Gravitación, Física Nuclear y Astropartículas (STARS2019), celebrado esta semana en La Habana. El evento abordó temas generales a través de ponencias impartidas por destacados físico-teóricos y representantes de experimentos y observatorios relevantes del mundo en física tanto a escala microscópica (altas energías) como a escala macroscópica. Incluyó también los últimos avances en la detección directa de ondas gravitacionales y el estudio de los objetos y fenómenos astrofísicos.

Las sesiones de trabajo de STARS2019 contaron con conferencias magistrales y otras ponencias. Foto de la autora.

En su conferencia, el experto explicó cuáles son las áreas de interés de la rama científica que él representa.

“La Arqueoastronomía se ocupa de las conexiones entre la astronomía y algunos sitios y estructuras que construían las sociedades ancestrales. Integra, de manera interdisciplinar, otras áreas de conocimiento como la arqueología y la antropología. Es una manera de explorar la forma de vida de civilizaciones ya extintas mediante su interacción con los astros”, expresó Gullberg.

Pero, ¿cómo posible indagar en la relación entre las alineaciones astronómicas y los referentes culturales que estos provocaban? Precisamente, el también profesor de la Universidad de Oklahoma y miembro de la Unión Astronómica Internacional (IAU, por sus siglas en inglés) ha dedicado esfuerzos a conformar una metodología que facilite estos estudios.

“Contamos con varios métodos de análisis. Uno de ellos es examinar la asociación de edificaciones antiguas con eventos lunares, así como solsticios y equinoccios solares. Para ello se emplean estrategias predictivas como buscar referencias sobre el terreno e interpretamos los datos que podemos recopilar sobre fenómenos ocurridos en el pasado.

“Además, debemos focalizarnos en las interpretaciones que hacían las civilizaciones más arcaicas. Para ello nos auxiliamos de la etnología y de cualquier otro conocimiento que nos permita abordar cómo los miembros de una sociedad antigua convivían con la astronomía y qué sentido le otorgaban dentro de sus vidas”, planteó el académico norteamericano.

Ciudades cósmicas

Durante sus estudios, Steve Gullberg se ha interesado particularmente en el mayor imperio pre-colombino de Suramérica. Los incas, quienes imperaron sobre muchas otras pequeñas civilizaciones de la región, dejaron las huellas de la importancia que concedían a la astronomía para sus vidas.

“Los cambios en la posición de las estrellas y otras transformaciones definían la llegada de los periodos de cosecha o la llegada de las lluvias. Por supuesto, a esos fenómenos una trascendencia astrológica. Los incas transcendieron los procesos productivos y llevaron la astronomía incluso al poder.

La religión oficial tomaba como centro a la principal estrella del Sistema Solar. El emperador y su esposa eran considerados hijos del Sol y la Luna, por tanto debían ser venerados con igual significación”, detalló el experto.

Por otra parte, las ciudades más importantes de esa civilización cuentan con significativos monumentos que denotan como los incas hacían parte de sus vidas los diferentes fenómenos astronómicos.

“Hay muchos espacios dedicados a contemplar el paso del Sol por el firmamento. Entre ellas se encuentran los Pilares de Quespiwanka, una serie de torres que marcaban el tránsito del astro para los habitantes de Cusco, de las cuales solo han sobrevivido dos. En Machu-Pichu también se construyeron muchos templos e incluso edificaciones comunes en consonancia con el recorrido solar”.

El profesor norteamericano también refirió que los Incas dividían el cielo en formas similares a animales que intervenían en sus vidas cotidianas. “Esa cuadri-partición, en contraste a la visión elíptica del cielo empleada por los babilonios y otras civilizaciones que les sucedieron, provocó una diferencia de casi 90 grados en cuanto a la observación de las referencias en el cielo. Las construcciones cosmológicas encontradas tienen esa discrepancia pues fueron construidas en consecuencia”.

Para Gullberg, el examen de las culturas antiguas y su relación con la Astronomía es imprescindible. El experto considera que la Arqueoastronomía es una combinación de saberes, casi una herramienta de aprendizaje, capaz de ayudar a los investigadores a ampliar sus búsquedas y profundizar en el conocimiento sobre las civilizaciones arcaicas.

Además, el académico promueve que la discusión de estrategias educativas y programas especializados a nivel universitario para fortalecer campo de estudios.

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