Assassins Creed: un coctel de talentos no tan bien agitado

Autor: 

O Almora
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03 Enero 2017
| |
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Se ha ido el año 2016 y con él también parece haberse apagado la fiesta del cine basado en videojuegos. Después de dos éxitos moderados de taquilla como The Angry Birds Movie y la esperadísima World of Warcraft: Legion , el estreno de Assassins’ Creed  este 21 de diciembre pasado no parece haber funcionado tan bien.

La cinta de Justin Kurzel prometía el desarrollo de un concepto atractivo: la memoria genética. Esta idea, explotada satisfactoriamente en los videojuegos desde 2007, plantea la eventualidad de acceder a los recuerdos de antepasados, a través de los siglos presuntamente guardados en el código genético. Tal posibilidad es aprovechada a partir del uso del Animus, una tecnología avanzada que permite sincronizar la mente de un individuo del siglo XXI con sus ancestros, para revivir así hechos del pasado.

Para dar cuerpo a la historia el trío de guionistas formado por Michael Lesslie, Adam Cooper y Bill Collage toman el argumento con el que ya los gamers están familiarizados: dos bandos rivales, los Templarios y los Assassins, se enfrentan por la posesión de La Manzana del Eden, un MacGuffin de libro.

Se supone que La Manzana del Eden permite el control de las mentes, lo cual desea la poderosa y peligrosa organización de los Templarios para lograr “la paz mundial”. Sin embargo, la sociedad secreta de los Assassins, partidarios de la paz según el libre albedrío, se encargan de mantenerla lejos del alcance de los Templarios.En medio de tal conflicto Callum Lynch (Michael Fassbender) vive las aventuras de su ancestro, Aguilar, en la España del siglo XV.

Como era de esperar, el bueno de Fassy se encarga de casi todo en la peli, acompañado por los oscarizados Marion Cotillard y Jeremy Irons, y los estelares Charlotte Rampling y Brendan Gleeson, un elenco que en los posters ya vende de por sí. Pero aunque el reparto lo hace muy bien, entregando escenas de mucho calado, incluyendo la excelente interpretación del español Javier Gutiérrez, el guión y la fotografía parecen no cuajar. Quizás la intención de reproducir el espíritu de los videojuegos y/o el efecto “tijeretazos” de las decisiones corporativas  terminaron diezmando lo que pudo ser un mejor espectáculo.

Posiblemente el mayor acierto haya sido la explotación del archiconocido recurso narrativo de la ficción histórica, o sea la transposición de hechos ficticios sobre momentos y personajes históricos. La recreación de la España del siglo XV y La inquisición tienen su mérito, sobre todo los efectos especiales.

Aquí sí se puede decir que los dueños del negocio “anduvieron muy finos”. La selección de la locación ibérica y el personaje de Aguilar realmente dotaron de frescura a la historia. De haber sido más fieles a los videojuegos hubieran lidiado con un héroe de nombre AltaïrIbn-La'Ahady, de origen islámico, lo cual quizás no tenía tan buena pinta a la hora de vender sobre todo en el mercado occidental.

Otro acierto presumiblemente también haya sido subrayar la intención de alejarse del cine fantástico en favor de la ciencia ficción. Esto favorece el acercamiento a un público adulto más amplio. Por ejemplo, en una escena sobre La Manzana incluso se menciona su posible origen extraterrestre o extra-dimensional. Paradójico que los Templarios hayan sido capaces dedesarrollar el Animus pero no La Manzana; no obstante, una vez más, sin MacGuffin no hay qué contar.

La película en general no se entiende bien al principio y termina siendo no más que una experiencia medianamente entretenida. Las múltiples escenas de acción de las aventuras de Aguilar parecen no encajar del todo en el ritmo más parsimonioso y a ratos profundo del protagonista Callum Lynch en el siglo XXI. En definitiva, de una idea interesante, Assassins’ Creed resultó ser un coctel de talentos no tan bien agitado.

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