Aves silvestres: mejor VOLANDO

Autor: 

Yanel Blanco Miranda
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19 Octubre 2020
| |
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Crédito de fotografía: 

Julio Larramendi/Cortesía de mejor ¡Vo

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Desde hace varias semanas la campaña comunicativa “…mejor ¡VOLANDO!”, dirigida a sensibilizar a las personas sobre la captura y comercialización de las aves silvestres cubanas como un problema que afecta a las especies y a los ecosistemas encuentra eco en redes sociales.

Este grupo de animales es de gran importancia para la naturaleza, pues actúan como controladores de plagas, diseminadores de semillas y polinizadores.

Por tal motivo, la Sociedad Cubana de Zoología, que ha mostrado durante años preocupación por la creciente captura, tenencia y comercio de esas especies ha ideado este proyecto.

“Elaborar materiales instructivos (guías, afiches, plegables, audiovisuales), así como realizar actividades de educación ambiental para la prevención de delitos e ilegalidades que afectan los bosques, la flora y la fauna silvestre y otros recursos naturales son algunas de las propuestas”, destacó Xochitl Ayón Güemes, investigadora del Museo Nacional de Historia Natural de Cuba.

Según la especialista y una de las promotoras de esta acción, “procuramos contribuir con la superación y capacitación de nuestros guardabosques, personal de áreas protegidas, inspectores ambientales y oficiales de aduana. Por supuesto, también ayudar a enriquecer la cultura ambiental del pueblo”.

Aunque hasta el momento no cuentan con financiamiento, más allá del fondo que dispone la Sociedad, los miembros del proyecto están fortaleciendo alianzas con otras asociaciones y fundaciones ambientalistas del país preocupadas por la actual situación y poder así, costear parte de los materiales necesarios y generar actividades conjuntas.

“Recién hemos recibido el apoyo de algunas organizaciones estatales para la impresión de algunos de los instructivos, que pronto verán la luz y servirán como importantes herramientas para la capacitación y la sensibilización”.

Más vale pájaro volando que cientos en mano

Diferentes estudios realizados entre el 2000 y el 2011 identificaron las principales especies capturadas. De igual forma, trataron de estimar el número de individuos extraídos de la naturaleza en varias localidades de la Isla y las nuevas no fueron buenas.

En el 2012 el Libro Rojo de los Vertebrados de Cuba presentado ante la comunidad científica, recogía entre sus páginas el listado de las especies amenazadas en el país. Asimismo, identificaba las de menor categoría de amenaza y las que no estaban en peligro inminente.

Sin embargo, aunque existe una legislación que prohíbe o regula la captura y comercio de aves silvestres, Xochitl Ayón advirtió que, “el mayor problema es que las poblaciones no soportan las cifras de extracciones actuales”, situación que aumenta de manera preocupante, pues es “considerado por muchos, parte de la tradición”.

“De manera natural, las poblaciones mantienen un balance entre la cantidad de sujetos que nacen y mueren”, subrayó la especialista.

“En casos de extracción desmedida se pierden más individuos de los que pudieran reponerse y con el tiempo se produce un declive perjudicial. Este fenómeno es mucho más fuerte cuando se capturan juveniles (aún no han dejado descendencia), por lo que entonces cada año habrá menor incorporación de especímenes a la población total”.

Una creencia extendida entre las personas que se dedican a esta práctica es que solo cazan a los machos por ser los que cantan y desarrollan colores hermosos. Sin embargo, cuando son juveniles resulta difícil distinguirlos por lo que las hembras también sufren cautiverio.

La captura de aves puede afectar la proporción de sexos en las poblaciones, en el supuesto de que existiera una mayor presión sobre los machos.

“En época reproductiva los machos de algunas especies, aun cuando no incuban los huevos, colaboran en el cuidado del territorio y ofrecen alimento a la hembra mientras está en el nido.

“Los estudios de campo muestran que las hembras que cuidan y mantienen el nido en solitario son menos exitosas y presentan mayor mortalidad de los pichones que aquellas donde su pareja colabora activamente”.

La iniciativa “…mejor ¡VOLANDO!” llevada a cabo por biólogos, profesores, fotógrafos e investigadores, en su mayoría ornitólogos, entre otros miembros de la Sociedad Cubana de Zoología, comprende a casi todas las especies que habitan medios naturales, residentes o migratorias, fundamentalmente aquellas que son apresadas para su uso y comercialización ilegal.

Es necesario señalar que más del 70 por ciento de la avifauna cubana está compuesta por especies migratorias (algunas utilizan el territorio nacional de forma causal o transitoria) que pasan más de seis meses en nuestro país, acumulando reservas para la migración de regreso y reproducción en el norte.

“Recientemente fue detectada una disminución del 29 por ciento de las aves consideradas comunes en Norteamérica, más notable en las especies migratorias”, apuntó Xochitl Ayón.

Una de las resoluciones promulgadas por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) para el control y la protección de las especies es la 160/2011. Este documento legal contiene un listado de todas las de especial significación para la diversidad biológica del país, debido a su endemismo, encontrarse amenazadas o en peligro de extinción, representatividad en los ecosistemas, sus elevados valores ecológicos y económicos o de otra índole.

Entre ellas se encuentran el Tiaris canorus (tomeguín del pinar), Melopyrrha nigra (negrito), Passerina caerulea (azulejón) y el Passerina cyanea (azulejo), de los preferidos por los cazadores y comerciantes ilegales.

Otros instrumentos jurídicos son la Ley 81/1997 de Medio Ambiente y la Ley 85/1998 o Ley Forestal que dictan las normas para la salvaguarda de la flora y la fauna silvestre, para el manejo, aprovechamiento, traslado y comercialización, el establecimiento de vedas, así como la protección de las especies amenazadas o en peligro de extinción.

De igual forma, están el Decreto-Ley 200/1999 y el Decreto 268/1999 que establecen las contravenciones a aplicar por los daños a la fauna silvestre y recientemente, la Constitución de la República de Cuba de 2019.

No obstante, al decir de Tomás Michel Rodríguez Cabrera, técnico Asistente de Investigación en el Instituto de Ecología y Sistemática (IES) y quien colabora activamente con el diseño de la campaña, “a pesar de estas leyes y regulaciones, el creciente comercio ilícito se ha mantenido impune hasta la fecha”.

“Libres son más bellas”

 

Los responsables de esta campaña están conscientes del arduo trabajo que conlleva sensibilizar a las personas, para que no cacen las aves silvestres.

“Es una situación compleja porque es una práctica fuertemente arraigada en un amplio sector de la población (sin importar la edad o nivel escolar). Por lo general participan hombres, aunque en la actualidad ya se observan mujeres.

“Tiene un componente social y familiar y los grupos disfrutan el intercambio de información y exhibición de las aves, pero no puede negarse que, en estos momentos, la extracción se realiza de forma descontrolada e insostenible. Por lo que resulta necesario que la legislación vigente sea aplicada y frenar así las capturas excesivas y el contrabando”.

Al respecto, Tomás Michel Rodríguez aclaró que “la tenencia de aves silvestres en cautiverio, a pequeña escala, siempre existió en Cuba y esto nunca supuso una amenaza seria para las poblaciones naturales.

“El problema vino con el incremento acelerado del comercio ilegal. Este aumento en la demanda se traduce en un ascenso considerable en la tasa de capturas, en el orden de los miles y posiblemente hasta de decenas de miles por año. Lo que indiscutiblemente está teniendo un impacto negativo en la demografía de muchas especies”.

“En algunas como la Passerina ciris (mariposa), de las más apreciadas como ave de jaula, varios estudios han demostrado que ha habido una reducción de más del 50 por ciento en sus poblaciones en las últimas décadas.

“Un tanto parecido ocurre con el tomeguín del pinar, las cotorras y los cateyes. Uno de los grandes problemas con estos últimos es que para obtener los pichones son derribados los árboles con los nidos. En este proceso no solo mueren muchas de las crías, sino que se destruyen los sitios de anidación para los años siguientes; un recurso que siempre ha sido limitado en la naturaleza y ahora por esta razón lo es aún más.

“Por eso nuestro objetivo es crear conciencia en las personas sobre el daño que están haciendo, no solo por capturar a las aves, sino también por comprarlas.

“Si no hay demanda, la caza disminuye, por eso adquirirlas te hace cómplice del contrabando. También aspiramos a instruir a las autoridades ambientales sobre esta situación y las especies involucradas, proporcionarles herramientas como guías de identificación y cursos de capacitación que les sirvan en su labor cotidiana en el combate de este problema”.

Es importante aclarar, advirtió Tomás Michel Rodríguez, que esto no está relacionado con las llamadas aves ornamentales entre las que encontramos a los canarios, periquitos australianos, cacatillos, isabelitas, entre otras.

“Estas pertenecen a líneas de cría que llevan cientos o miles de generaciones en cautiverio, sufriendo muchas transformaciones genéticas que las han alejado considerablemente de sus ancestros salvajes. Dependen de nosotros y ya están incapacitadas para vivir en libertad.

“En su conjunto, en este grupo pueden encontrarse plumajes más coloridos, cantos más bellos y conductas más interesantes que las que podríamos hallar en las aves silvestres cubanas”.

La Asociación Nacional Ornitológica de Cuba (ANOC), con miles de asociados a todo lo largo de la isla, es la encargada de fomentar la reproducción y el comercio de estas aves ornamentales en nuestro país, aunque muchas personas también las crían por su cuenta.

Mejor a través del lente

Amanece y en lo profundo del bosque las criaturas se mueven. Para los fotógrafos, encargados de captar las imágenes de los nuevos especímenes, en esta ocasión aves, la labor está resultando agotadora. Sin embargo, no se mueven y mantienen la posición que por horas adoptaron desde que llegaron al lugar seleccionado.

Según el fotonaturalista Joel Hernández Marín, “es muy difícil encontrar la especie que se está buscando y luego, empezar a fotografiarla. Los animales silvestres no posan, incluso pueden espantarse ante la presencia de las personas. Por lo que resulta gratificante cuando logras capturarlos con la cámara.

“Detrás de cada buena foto hay muchas horas de preparación y esfuerzo personal por las condiciones en las que se trabaja y los equipos empleados. Es contar con la suerte, pero también requiere de mucha paciencia”.

Para este especialista obtener una buena foto depende de muchos factores. “A veces llegas a un lugar y en menos de una hora consigues tu cometido, puede pasar. Pero la mayor parte del tiempo hay que hacer largas caminatas o regresar varias veces al mismo sitio durante la misma o distintas expediciones”.

Aslam Ibrahim Castellón Maure, también fotógrafo, señaló que las aves constituyen un reto grande. Poder captarlas con el lente “requiere de un esfuerzo extra. Hay que aprender muchas cosas diferentes que te permitan anticiparte. No solo aspectos técnicos de fotografía sino convertirte en un conocedor de este grupo, si pretendes buenos resultados”.

Joel y Aslam Ibrahim son dos de los fotógrafos que han donado sus imágenes para la campaña. Para ellos resulta fundamental que las personas aprendan a disfrutar de las aves en su medio natural.

“Estos son animales que se desplazan grandes distancias durante su vida y la estamos poniendo en jaulas, les estamos quitando su libertad. Incluso mucho de los ejemplares mueren antes de llegar al lugar donde se realizan las ventas”, comentó Joel Hernández.

“Hay personas que manifiestan que las aves en sus jaulas tienen comida, agua, vitaminas o están cuidadas. Que son felices y se sienten bien. Para mí es simplemente cruel”.

La campaña “…mejor ¡VOLANDO!” es solo el inicio de un proyecto más ambicioso que involucrará, más adelante, a otros grupos de la fauna cubana.

Tomás Michel Rodríguez manifestó que “sin dudas, las aves silvestres son de las especies más carismáticas y afectadas por la captura y el comercio ilegal; pero no las únicas”.

“Otros grupos como los reptiles y los moluscos están siendo también seriamente dañados por la comercialización ilícita, tanto dentro como fuera del territorio.

“Más de 40 especies de reptiles se sacan ilegalmente de Cuba y se comercializan en varios países, sobre todo en República Checa, Alemania y Estados Unidos. Algunas de ellas no están siquiera descritas oficialmente para la ciencia y ya tienen un nombre comercial en estos lugares”.

Por eso espera que el mensaje que están trasmitiendo “llegue a la mayor cantidad de personas y tenga un efecto positivo”.


 

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