El cambio climático ya está aquí

Autor: 

Yanel Blanco Miranda
|
18 Octubre 2021
| |
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Crédito de fotografía: 

tomado de Cubaahora.cu

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“El cambio climático es un hecho indiscutible de escala global”, expresó Eduardo Planos, presidente del Programa nacional de Ciencia e Innovación Tecnológica, “Adaptación y Mitigación al Cambio climático”, en un panel dedicado a este tema y celebrado como parte de las actividades por el aniversario 76 del Sistema de Naciones Unidas.

El experto del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) señaló que “afecta a la población y a ecosistemas únicos que existen en el planeta, consecuencia de la creciente acumulación de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera, a partir de la era postindustrial, y provoca el incremento de la temperatura global y del nivel del mar”.

Según Planos, en Cuba también son evidentes los cambios que ocurren en el clima. “Estudios realizados han permitido identificar los principales riesgos como la pérdida de territorio emergido resultado del ascenso del nivel promedio del mar, la reducción de los recursos hídricos, transformaciones en el equilibrio de los ecosistemas, fragmentación y extinción de sistemas ambientales y afectaciones a la salud de manera general”.

Al respecto, aclaró que “llevamos más de 25 años investigando sobre el cambio climático (CC) y sus secuelas. En 1992 se hizo el primer estudio de impacto con los escenarios pioneros del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) y analizamos lo que provocaría este fenómeno en sectores como la agricultura, el turismo, los recursos hídricos”.

En relación con el apoyo que el Sistema de Naciones Unidas (SNU) brinda a Cuba para el enfrentamiento al CC, el experto hizo mención a proyectos internacionales como BASAL (Bases Ambientales para la Sostenibilidad Alimentaria Local) y Manglar vivo, dedicado a los ecosistemas costeros de mangle.

Por su parte, el Dr. Orlando Rey, asesor del CITMA sobre cambio climático, manifestó que, “la contribución de las Naciones Unidas a nuestro quehacer nacional pudiera catalogarse como conceptual.

“Nos han acompañado desde inicio de la década del 90, primero en torno al proceso que condujo a la Cumbre de Río de Janeiro, después en la introducción de conceptos como desarrollo sostenible, bienes y servicios ecosistémicos, la agroforestería y agroecología, entre otros, asuntos que hemos acomodado a nuestras circunstancias nacionales y visiones políticas”.

Al referirse al papel que la ciencia desempeña en el entendimiento de estos temas subrayó que, aunque “hay grandes informes globales sobre los impactos climáticos, cuando se trata del país, la provincia, la localidad, hay que adaptar la información al territorio para poder gestionar esos problemas”.

Igualmente, insistió en que “todavía tendemos a ver el cambio climático como algo de futuro que enfrentaremos en los años subsiguientes. Es cierto que va a agravarse, pero ya está aquí. Es un peligro que amenaza a toda la sociedad, nuestra forma de vida, la economía actual y proyectada.

“Entonces debemos introducir esas cuestiones en nuestro quehacer. Sin embargo, no se trata de incorporarlo para resistir o enfrentarnos al cambio climático, sino construir una sociedad resiliente y baja en emisiones que además sea próspera.

“El enfrentamiento no puede ser solo un problema reactivo a cómo evitamos los peores impactos, sino que en medio de esa circunstancia tenemos que vencer todos los otros retos que tiene la sociedad y la economía en el país.

“Por lo tanto, es un desafío el mejorar la comunicación, profundizar en lo local. Todavía es muy vertical la acción climática y necesitamos construirla de abajo hacia arriba; que las ciencias sociales tengan mayor participación en estos procesos para garantizar una serie de enfoques de igualdad, género…, elementos que necesitan mayor presencia en la agenda climática.

“Es también un reto lograr que las mejores prácticas y saberes que hay en las comunidades asciendan y nos permitan construir una agenda climática nacional más focalizada en las necesidades reales y las particularidades del país.

La agenda cubana para el enfrentamiento al cambio climático, enfatizó el especialista, “está diseñada para crear una sociedad y economía más resiliente y baja en emisiones. Esto implica influir en el transporte, en las construcciones (sean más resilientes a los impactos del clima y estén mejor adaptadas energéticamente), que la industria en su proceso de modernización opte por tecnologías que sean más limpias, prácticas de economía circular, producción y consumo sostenible”.

Cuba y el Sistema de Naciones Unidas

Grisel Acosta de la coordinación del Grupo de resultados de Sostenibilidad Ambiental y Riesgo del SNU en Cuba, se refirió en su intervención a la cooperación con el país.

“El actual marco de cooperación se concibió seguido a la aprobación del Plan de Estado para el enfrentamiento al cambio climático (Tarea Vida). Esto propició que diéramos un salto cualitativo en visión, objetivos y nivel de participación en relación con otros que también han apoyado a Cuba con acciones específicas.

“El rol de Naciones Unidas es acompañar al país para alinear, demostrar las mejores experiencias y que cumplan sus metas nacionales en total complementariedad e integración con estos marcos internacionales acordados.

“En la adaptación trabajamos con el sector agropecuario, forestal, en las zonas costeras en la protección de los asentamientos humanos. Mientras que en la mitigación, los proyectos están asociados al transporte público, con una concepción baja en emisiones. Acompañar al turismo y al país en la implementación de su política de fuentes renovables y eficiencia energética, entre otros”.

Por su parte, Maribel Gutiérrez, representante del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo en Cuba (PNUD), planteó que desde la organización se coordinan cuatro actividades en el Grupo Interagencial de Sostenibilidad Ambiental y Riesgo.

“Estas tienen que ver con procesos de transferencias de tecnologías para incrementar el acceso a la bioenergía promoviendo usos de biodiesel y biogás para las reducciones de emisiones de GEI. También trabajamos en lo que se conoce como la recuperación verde en el turismo, que creemos es una de las piezas claves para la rehabilitación postcovid en Cuba”.

La representante del PNUD se refirió a varias experiencias comunitarias para la mitigación del cambio climático, llevadas a cabo en diez municipios de seis provincias del país. Estas se relacionan con las actividades productivas y mejoras de servicios sociales bajo los principios de igualdad de género. De igual forma, se labora en la mejoría de la electrificación rural en viviendas.

 

“Para nosotros como Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, acompañar a las instituciones nacionales para alcanzar las metas que se han propuesto en el marco de la Convención al Cambio Climático es el trabajo fundamental para el próximo año. Creemos imperativo fomentar el desarrollo sostenible en el camino hacia la prosperidad mundial, el bienestar humano y la salud del planeta”.

El panel, que contó con el apoyo del Instituto Internacional de Periodismo José Martí y Cubaperiodistas, fue inaugurado por la Coordinadora Residente del Sistema de Naciones Unidas en Cuba, Consuelo Vidal Bruce, y contó, además con la participación de Piedad, Martín, directora regional del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, Jorge Fernández Chamero, por la FAO y Marisol Alfonso, representante auxiliar del Fondo de población de NU en la Isla (UNFPA)

Igualmente contó con el testimonio de la Patricia Juan Guterres, quien participó en el evento Youth for climate, la cual relató su visión sobre el papel de la juventud en la gestión del cambio climático.

 

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