Caminos para una desescalada parte II.Asia

Autor: 

Emilio L Herrera Villa
|
31 Julio 2020
| |
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tomada de marca.com

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Cuando iniciaban los confinamientos en Europa, ya algunas naciones asiáticas estaban inmersas en sus desescaladas. China, debido a toda la situación desatada en Wuhan, fue el primer país en imponer la cuarentena, así como en anunciar el control de un brote en una gran ciudad. Gracias a la gestión de sus médicos y científicos se obtuvo la secuencia genética de la COVID-19 en tiempo récord. El mantenimiento de la distancia social, el uso obligatorio de mascarillas en espacios públicos y el lavado de manos se divulgó al mundo desde este lugar.

Aunque el gigante asiático sufrió el virus en primera línea, puso en marcha su economía a mediados de marzo, casi dos meses antes de que la mayor parte de las principales potencias europeas. La desescalada china se produjo de forma gradual, en consecuencia a los estragos producidos en cada región y ciudad. Por ello, las zonas más afectadas como la provincia de Hubei concertaron todas las medidas pertinentes antes de retomar cierta normalidad.

Poco tiempo después de controlada la epidemia en Wuhan, virólogos de esa nación ya alertaban que podrían presentarse eventos semejantes en cualquier parte del país. Por lo que aprender a convivir con el virus sería la estrategia adecuada hasta que surgiera una vacuna.

Debido al alza de positivos y decesos en Europa, Estados Unidos y América Latina, las miradas pasaban de China hasta que, el 11 de junio, Pekín anunció el primer rebrote de coronavirus tras 55 días sin contagios locales.

Tras 55 días sin contagios China anunció el 11 de junio un nuevo brote, esta vez en el mercado de Xinfadi (Foto: tomada de www.lasexta.com

El Centro Nacional de Datos de Microbiología de China publicó la secuenciación del genoma de un virus detectado en el mercado principal de la capital. Los datos se extrajeron de tres muestras, dos humanas y una ambiental, recolectadas aquel día. “Según los resultados preliminares del estudio genómico y epidemiológico, el virus es de Europa, pero es diferente del virus que se está propagando actualmente en Europa (…) Es más antiguo que el virus que se está propagando actualmente en Europa (…) Podría haber estado oculto en productos alimenticios congelados importados, o estaba al acecho en un ambiente oscuro y húmedo como Xinfadi, con el ambiente que no ha sido desinfectado o esterilizado”, explicó Zhang Yong, funcionario del Centro Chino para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC).

Con el objetivo de frenar la propagación (183 casos relacionados) las autoridades confinaron 27 barrios cerca de Xinfadi. Además de suspender las clases y cancelar mil doscientos vuelos, se realizaron test a los empleados de todos los restaurantes, universidades y mercados de la capital.

Según Wu Zunyou, jefe de epidemiología del CDC, el brote “está controlado” desde el día 18 de junio gracias a las medidas adoptadas. “La curva se irá aplanando poco a poco”, aseguró.

El incidente en Xinfadi es la confirmación de que en cualquier momento y lugar pudiera surgir un rebrote. Aún, en plena fase de desescalada, no se podrá relajar la guardia. Deberán estar los mecanismos prestos para contener eventualidades tales como la ocurrida en China y anteriormente en Corea del Sur.

En mayo, la nación de Hyundai, LG y Samsung, reportó el peor rebrote de la COVID-19 en casi dos meses. La fuente: un centro de logística y varios clubes nocturnos en Seúl. Según las autoridades sanitarias un joven de 29 años celebró “a lo grande” en cinco recintos de la capital. En total, se relacionaron a este caso 266 positivos.

Lo que se catalogó en los medios locales como “la noche loca” desencadenó el cierre durante dos semanas de 2 mil 100 establecimientos públicos entre bares, cafeterías, clubes, karaokes y centros escolares. Este incidente provocó que recrudecieran, de nuevo, las medidas de distanciamiento social, lo cual obligó al país a poner freno a una desescalada hasta el momento exitosa.

El “fiestero” fue excepción y no regla en Surcorea, pues dicha sociedad practica por cultura el distanciamiento entres las personas y las normas higiénicas, tras experiencias previas con el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS), lo cual favorece al cumplimiento de las medidas trazadas por el gobierno. Respecto al nuevo coronavirus, los surcoreanos asumieron muy bien el llamamiento a estar el mayor tiempo posible en casa, evitar aglomeraciones y reuniones innecesarias.

La estrategia de Corea del Sur recibió el reconocimiento de muchas naciones, igual que la de Vietnam, al impedir la temprana expansión de la pandemia. La capacidad de contener la enfermedad se basó en la prevención, análisis PCR masivos y uso de nuevas tecnologías, con el consentimiento de su población, para rastrear los lugares visitados por los contagiados y las zonas donde viven. Toda esta gestión permitió que más del 90 por ciento de los confirmados se hayan curado. Hasta el 29 de julio se contabilizaba solo 300 fallecimientos.

La nueva normalidad surcoreana optó por mantener cerrados durante algún tiempo colegios, universidades, museos y centros de culto. Además de limitar las reuniones de grupo.

Singapur, fue otro territorio que cerró sus fronteras tan temprano como en enero. Su rápida respuesta, los test masivos, el rastreo y aislamiento de posibles positivos contuvo la epidemia nacional, pasando a una recuperación sin grandes sobresaltos. Sin embargo, cuando empezaron a arribar los trabajadores extranjeros, en marzo, en apenas tres días aparecieron 4 mil nuevos infestados. A principios de junio había más de 35 mil casos, pero solo 24 defunciones.

 
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Comportamiento de la pandemia en países asiáticos

Filipinas aprobó el desconfinamiento de Manila a partir del 1 de junio. Este archipiélago, conformado por 7 mil 107 islas, experimentó una dura realidad cuando las restricciones al comercio, derivadas de las cuarentenas, impactaron con fuerza sobre la maltrecha economía.

Si a este entorno agregamos altas tasas de crímenes, bandas organizadas, tráfico de personas y drogas no sorprendería declaraciones tan crudas de su presidente Rodrigo Duterte, dispuesto a traer el orden a cualquier precio: “No dudo. Mis órdenes son para la policía y el ejército, si hay problemas o surge una situación en que la gente pelea y sus vidas están en peligro, disparen a matar. Muerto. A cambio de causar problemas, te enviaré a la tumba”, afirmó el mandatario en un discurso televisado para la nación.

También, ordenó a la policía que intervenga contra los que atacan a los médicos y trabajadores de la salud con productos químicos tóxicos. “Quienes causen problemas morirán de hambre en las cárceles”, agregó.

Tal es el clima de violencia respirado en Filipinas que mientras países occidentales condenan las medidas extremas declaradas por Duterte para contener las réplicas de la pandemia y propiciar una desescalada controlada, la popularidad del presidente, elegido democráticamente en 2016, ronda el 80 por ciento de aprobación dentro de sus fronteras.

 

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