El candil de estos tiempos

Autor: 

Magda Iris Chirolde
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08 Febrero 2019
| |
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Crédito de fotografía: 

Cortesía Ministerio de Energía y Minas

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En los lugares más recónditos del archipiélago cubano Juan, María, José, Inés o cualquier otro ciudadano alumbraron sus noches con un quinqué o las artesanales “chismosas”. También la luz de la luna entre diamantinas estrellas, fungió de farol público, mientras la brisa mitigaba el fatigoso calor del día.

Gran parte de la gente del campo y de las montañas desconocía la electricidad. Antes del triunfo revolucionario en enero de 1959 el esquema energético nacional tenía los patrones de un país capitalista subdesarrollado.

“… dos millones ochocientas mil de nuestra población rural y suburbana carecen de luz eléctrica…otro tanto hace el monopolio eléctrico: extiende la línea hasta donde pueda percibir una utilidad satisfactoria, a partir de allí no le importa que las personas vivan en las tinieblas por el resto de sus días”, expresó Fidel Casto Ruz en La Historia me absolverá.

Con la Revolución, la imagen de oscuridad y elitismo energético desapareció y un rostro de equidad comenzó a emerger. La formación de especialistas en esta rama en las universidades de La Habana, Oriente y Las Villas figuró entre los primitivos pasos dentro del programa nacional energético, que tuvo resultados satisfactorios para un primer acercamiento. Con el decursar del tiempo y el avance de las tecnologías, hoy la realidad se viste diferente.

Instantáneas del presente

La disponibilidad de energía es esencial para la subsistencia humana en lo privado y para el desarrollo social. Desde muy atrás en el tiempo, ha sido instrumento de poder y causa de no pocas guerras. Como Cuba, no todos los países son grandes productores de energía, lo cual conlleva a que deban comprar en el mercado internacional cierta cantidad de combustibles fósiles para su obtención.

La dependencia que ello implica es quizás el factor esencial —junto a las consideraciones ambientales— que adelantaron reajustes internos hacia el cambio de la matriz energética nacional que se viene produciendo en el archipiélago.

Varios especialistas entrevistados dialogaron sobre la envergadura de las Fuentes Renovables de Energía (Fre), las cuales están disponibles para todos y abundan más que las propias necesidades de la sociedad, aunque en dependencia de la geografía de cada país.

Los expertos concuerdan con que Cuba actualmente cuenta con potencial sufi ciente de Fre para lograr con su uso un cambio signifi cativo de la matriz energética. El avance vertiginoso que han tenido las investigaciones científi cas y la tecnología en esta área a nivel mundial respaldan tal transformación.

El 21 de junio de 2014 se aprobó en Cuba la política para el desarrollo perspectivo de las Fre y la eficiencia energética hasta el 2030. Cuatro razones motivaron a consumarla: tener la energía abundante para el desarrollo económico y social; que sea menos costosa para no afectar la competitividad de los productos y servicios; también menos contaminante y que no dependa de la importación de combustibles.

“Cuando se aprobó, el consumo de energía del país estaba alrededor de los 19 mil gigawatt-hora (GWh) anuales. Según una estimación, en el 2030 Cuba necesitará aproximadamente 30 mil GWh. Con esta política se van a producir alrededor de siete mil 300 GWh anuales de energía limpia”, señaló Rosell Guerra Campaña, director de Energía Renovable del Ministerio de Energía y Minas.

La electricidad generada hoy con combustibles fósiles es muy costosa. El funcionario ejemplificó que el barril de petróleo está (por ahora) más o menos a 70 dólares la tonelada; para ese precio la producción de electricidad tiene un costo elevado y existen posibilidades de bajarlo con el empleo de las Fre. “Hipotéticamente, supongamos que nos esté costando 20 centavos de dólar cada kilowatt-hora de electricidad que se produce en Cuba;* con la energía renovable a lo mejor lo bajas a diez centavos y eso sería entonces lo que le cuesta al que produce níquel, alimentos, al turismo y otros, con lo cual ese producto o servicio podría ser más competitivo”, añadió Guerra Campaña

Luis Bérriz Pérez, presidente de la Sociedad cubana para la promoción de las fuentes renovables de energía y respeto ambiental (Cubasolar), desde su experiencia con la fotovoltaica, expuso un interesante ejemplo.

“El promedio de energía que se consume en una casa cubana es aproximadamente de 150 kilowatt-hora al mes. Esa es la misma energía solar que yo recibo en un metro cuadrado de mi azotea. Si coloco un sistema fotovoltaico con un 15 por ciento de efi ciencia, produzco 150 kilowatt-hora al mes, en menos de diez metros cuadrados”.

“Más de las dos terceras partes de la electricidad la utilizamos en la comida y el aseo personal y no llega a 30 por ciento la empleada en la iluminación, la televisión, la radio, el video y la ventilación”, explicó el propio doctor en Ciencias Técnicas, en el número 82 de la revista científico popular Energía y tú.

El bombeo fotovoltaico tiene otra ventaja: supera a las vías tradicionales de extraer agua de un pozo en un campo donde no haya red eléctrica, refi rió René Díaz Suárez, ingeniero en Mecánica y en Telecomunicaciones. Ambos especialistas resaltaron también la importancia de los calentadores solares para el agua de las viviendas y la aplicación de paneles solares en centros estatales e industrias, por el ahorro monetario que implica, además de la satisfacción más consistente y sostenible de las necesidades asociadas.

Sin embargo, al parecer hay directivos que no se sienten estimulados a usar paneles solares en sus centros de trabajo. Alegan que si lo usan, ahorran energía y al otro mes la Empresa Eléctrica Nacional les quita de la red la cuota de corriente que no consumieron en el anterior. También porque deberían hacer gastos extras para la instalación y mantenimiento del panel fotovoltaico.

Beatriz Rodríguez Benítez, especialista en ahorro y uso racional de energía de la empresa de productos lácteos Escambray, en Cienfuegos, opina lo contrario. Considera eficaz dicha iniciativa. El centro tiene un proyecto y cuando lo materialice aportará un ahorro a la empresa y al país.

La ingeniera explica que diariamente consumen de 15 a 17 megawatt; con la instalación de un panel solar no satisfarán la demanda de energía que tienen, pero sí suplirán un poco el consumo de la red.

En cuanto al sector residencial, René Díaz, también miembro del grupo del Laboratorio de Investigaciones Fotovoltaicas (LIFV), del Instituto de Ciencia y Tecnología de Materiales (Imre), expresó que la tarifa eléctrica está muy subvencionada. “Significa que, a no ser que estés en la escala de máximo consumo y debas pagar caro, vas a estar pagando nueve centavos en moneda nacional por los cien primeros kilowatt-hora. En dólares eso es casi nada. No obstante, el kilowatt-hora generado por la fotovoltaica en una buena opción costará cinco o seis centavos de dólares. No hay forma de que a tu economía, como usuario, le dé resultado comprar un panel fotovoltaico, a no ser que te lo subvencionen en exceso.

“¿A quién le interesa eso? Al Estado, porque el kilowatt-hora generado por diésel le puede costar 17 centavos en CUC. Por eso es la insistencia del país de ahorrar.

“Desde el punto de vista de nuestro grupo defendemos, argumentamos y promovemos que se hagan las instalaciones fotovoltaicas, lo cual no quiere decir que no existan módulos fotovoltaicos disponibles para si una persona quiere comprarlo; ese mercado debe existir, pero el país debe concentrarse en tener un resultado económico, inmediato y tangible, que se ve con los campos fotovoltaicos”, consideró el ingeniero Díaz Suárez.

Apuntes técnicos

Con el paso del ciclón Irma por casi todo el país, el sistema eléctrico nacional prácticamente colapsó.

Llegó un momento en que la generación de electricidad en las centrales termoeléctricas y su transmisión y distribución por la red eléctrica nacional fue de cero kilowatt-hora.

Justo una semana después, el 90 por ciento del país tenía energía eléctrica y en menos de tres semanas se restauró por completo en toda la nación. Pero lo más importante fue que durante el paso del fenómeno atmosférico ningún hospital, panadería, policlínico y otros puntos de importancia dejaron de tener electricidad, gracias a la generación distribuida y al uso de las fuentes locales y renovables de energía.

En la matriz actual, las de mayor preponderancia son la energía proveniente del sol, el viento y la biomasa. La primera de ellas es aprovechada a través de la conversión de la luz solar en electricidad, mediante celdas fotovoltaicas compuestas por materiales semiconductores capaces de desprender electrones y crear una corriente eléctrica, al incidir sobre ellos la luz.

A partir de los años 70 del pasado siglo en el LIFV se inició la investigación en celdas solares de silicio.

Miembros del grupo del LIFV: Julio César Rimada Herrera (izquierda); Lídice Vaillant Roca (centro) y René
Díaz Suárez (derecha) (Foto: Magda Iris Chirolde López).

Los trabajos permitieron el desarrollo de una carta tecnológica para la fabricación industrial de estas, luego transferida a la industria cubana, y más tarde a una producción piloto en el año 1997 con COPEXTEL y el Combinado Electrónico Che Guevara, de Pinar del Río.“El primer programa de electrifi cación de montaña se hizo con un sistema autónomo que es más sencillo y económico, en un periodo en que la fotovoltaica era bien cara”, manifestó René Díaz Suárez.

“Para la instalación de los nueve mil sistemas fotovoltaicos de la montaña entre escuelas, consultorios, hospitales y las viviendas, especialistas del laboratorio capacitaron al personal encargado de esa tarea”, refi rió Julio César Rimada Herrera, Doctor en Ciencias Físicas.

“Hubo un receso después y a fi nales del 2012 se pone en marcha la primera parte de las instalaciones de centrales fotovoltaicos conectadas a la red en Cuba, en la localidad de Cantarrana, Cienfuegos, lo cual se culmina a principios de 2013”, agregó el también miembro del grupo del LIFV.

En la práctica, se encuentran instalados y en operación 50 parques solares fotovoltaicos, para una potencia de 116 MW, distribuidos en 12 provincias y la Isla de la Juventud.

Antes de concluir el año (2018) se prevé poner en servicio 16 de los 25 que están en proceso constructivo, los cuales evitarán el uso de unas 64 mil toneladas de combustible fósil por año, según datos ofrecidos por el director de Energía Renovable del Ministerio de Energía y Minas, Rosell Guerra Campaña.

Ello ahorraría un estimado de más de cinco millones de dólares,** de acuerdo a las cifras del precio del petróleo facilitadas a Juventud Técnica por este funcionario.

“La principal ventaja de la fotovoltaica es que en tecnología, prácticamente no cambia, desde hacer una pequeña instalación para una vivienda con dos o tres paneles hasta una gran instalación con mil 500 megawatt de potencia”.

“Del sistema se pueden obtener otros servicios adicionales —agregó el ingeniero Díaz Suárez—como tener red eléctrica aun cuando se vaya la electricidad. Con un banco de baterías puedes maximizar tu consumo, porque, dicho sea de paso, almacenas energía durante el día para tomar una parte en la noche. La magnitud que tomaste de la red eléctrica es menor, pero puedes hacer eso cuando tu costo de generación es inferior al que tiene la red. Esos sistemas se han hecho en el país, pero no muchos”.

Por otra parte, una vez producido el silicio puro, prácticamente no contamina y es una de las Fre más limpias; también, la que muestra los costos más bajos de operación y mantenimiento. Debido a su sencillez tecnológica se traslada fácilmente y se instala de manera rápida.

En Cuba se avanza en el aprovechamiento integral de las Fre. Resistirse al cambio o a lo novedoso no sería la manera correcta de afrontar los potentes desafíos científicos y tecnológicos de la cotidianidad, más aún si a la par es posible contribuir al mejoramiento ambiental.

La política cubana fi rmada el 21 de junio de 2014 prevé la instalación de una potencia de dos mil 144 MW con la utilización de tecnologías que aprovechan las Fre en parque eólicos, solares fotovoltaicos, entre otros, con lo cual se estima producir anualmente siete mil 316 GWh, que representan el 24 por ciento de la generación eléctrica proyectada, e implicarían eliminar la emisión de 1,75 millones de toneladas de dióxido de carbono

* El dato del costo de producción de energía en Cuba no está disponible.

**El precio del petróleo varía según establezca el mercado internacional. El estimado que se ofrece está de acuerdo con el promedio del valor del crudo el 8 de octubre de 2018.

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