Con la ciencia, a lo más alto de Cuba

Autor: 

Karina García Martínez*
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22 Diciembre 2014
| |
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Crédito de fotografía: 

Orlando Villa

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Hasta mayo viví sin saber qué es lo común entre las montañas, la ciencia y la vida. Incluso, después de graduada en la carrera de Física y haber avanzado un pequeño trecho en las ciencias biológicas, ninguna meta por difícil que fuera me hizo entenderlo como el Pico Turquino.

¿Cuál es el lazo? ¿Dónde está el símbolo? Cada quien tendrá su respuesta. Pero sospecho que tres jornadas de camino y cansancio, mochila a cuesta por la Sierra Maestra, ayudan a entenderlo todo mejor.

Belleza, obstáculos y recompensa, son las constantes de cualquier ascenso. Y la ciencia y la vida son eso, ascenso, subida. Al menos en algún punto y por definición.

 

Decididos a poner la ciencia en lo más alto de Cuba, partió el grupo de 41 personas, todos de diferentes generaciones, pero jóvenes de espíritu y con gran entusiasmo

 

De visita en la Comandancia de La Plata. Para los más un lugar solo conocido por libros de Historia. La mayor sorpresa de todas nos la llevamos en la casa de Fidel, situada última al lado del nacimiento de un arroyo. No se vislumbraba una puerta y, cuando todos esperábamos ansiosos, a un costado de la casa de madera apareció el guía, un joven graduado de Derecho que responde al nombre de Álvarez. Llegó intencionalmente de último y, para asombro nuestro, agarró la pared de abajo hacia arriba, abriendo así “la puerta secreta”. Fueron muchas y muy sorprendentes las estrategias para cuidar la vida del Comandante guerrillero, contó

 

Por entre los arbustos emociona ver aparecer una imagen, tan conocida de fotos y filmaciones, pero que no es hasta que se tiene delante que se siente real: tocororos.

 

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