Cirugía reconstructiva: cortes y puntadas

Autor: 

Claudia Alemañy Castilla
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19 Junio 2019
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Claudia Alemañy Castilla

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Merche, frente al espejo, recorre con sus dedos la cicatriz que hoy desmolda su pecho. Al mismo tiempo, su memoria envía destellos del momento en que descubrió aquel sinuoso bulto en su seno derecho. En un abrir y cerrar de ojos, un tumor amenazaba con apagar su existencia.

“Debemos operar”, sostuvo el oncólogo. La cirugía no era difícil, pero entrañaba los mismos riesgos que cualquier otra intervención quirúrgica. Entre sus escasas opciones, ella eligió la de sobrevivir. Empezó por calmar sus propias ansiedades y luego tranquilizar a su familia. También se despidió de algunos amigos de manera simbólica, por si acaso.

Cuando despertó, el tumor no estaba allí. Tampoco quedaba mucho de la talla D de sujetador que solía usar desde muy joven. A pesar de estar agradecida por no seguir enferma, una parte de sí se sintió derrotada.

Ahora Merche sufre, por primera vez desde su adolescencia, de un complejo. No sabe cómo ir a trabajar así; cómo salir a la calle. Ha pensado en usar rellenos, pero teme que miradas indiscretas la descubran. La lástima en el rostro de sus conocidos es lo peor.

Merche ya no quiere superar sus insatisfacciones. Levanta el teléfono y decide llamar a su doctor. Queda una esperanza, pero implica regresar a quirófano.

Al interior del quirófano

Lenia Sánchez Walls, especialista del INOR, trabaja en las reconstrucciones estéticas de pacientes sobrevivientes de cáncer de mama. 

Muchas mujeres en Cuba todavía desconocen que pueden optar por una cirugía reconstructiva, tras sufrir de cáncer de mama. No obstante, también es importante comprender que no todas son candidatas para este tipo de cirugía.

La doctora Lenia Sánchez Walls, cirujana y responsable de docencia del Servicio de Cirugía Plástica del Instituto Nacional de Oncología y Radiología(INOR), explica que las condiciones para una intervención quirúrgica de este tipo dependen de muchos factores.

“Tras remover los tumores, muchas veces no concluye la atención a las pacientes. Los tratamientos las inmunodeprimen o simplemente se ha eliminado tanto tejido que no es adecuado volverlas a llevar al quirófano (el caso de Merche). Por eso, desde el inicio es tan importante la presencia de equipos multidisciplinarios en la evaluación de los enfermos. Eso ayuda a tener en cuenta más opciones y estrategias de curación”, expresó la especialista.

Recomponer no es una tarea sencilla. Se requieren técnicas adecuadas y precisas, en consonancia con las condiciones fisiológicas de las pacientes y las características de cada uno de los tumores.

“De manera general, recibimos dos grandes grupos de pacientes. El primero está compuesto por quienes llegan ya con la mama ausente. Muchas, incluso, ya están dadas de alta. En estos casos debemos aplicar una reconstrucción diferida.

“También atendemos a mujeres desde la primera instancia, las cuales se someten a una restauración inmediata. Es decir, desde el momento en que el cirujano oncólogo realiza la tumorectomía, o extirpación completa de la glándula mamaria, nuestro equipo debe estar listo en el salón de operaciones para intervenir. De este modo, las mujeres se enfrentan al quirófano en una única oportunidad”, detalló Sánchez Walls.

La experta refirió que en el país se trabajan tres grandes maneras de reconstrucción estética en cáncer de mamas. Estas se aplican, tanto para casos diferidos, como para quienes reciben el procedimiento de forma inmediata. Como parte de la intervención también son reconstruidos las aureolas mediante tatuajes y los pezones con fragmentos de tejidos.

Una de esas maniobras es la expansión tisular. Esta permite infiltrar paulatinamente una solución salina en la zona del pecho a través de una válvula. Ello es posible gracias a las propiedades elásticas de la piel que lentamente se va expandiendo. En un segundo momento se sustituye el expansor mecánico por un implante aloplástico definitivo.

El empelo del dorsal ancho es otra tendencia. El lenguaje médico se refiere a este como un colgajo pediculado, miocutáneo, proveniente de la espalda. Dicho en otros términos, se trata de una porción de piel y músculos que es cortada a la altura de hombros y costillas. Con la ayuda o no de un implemento externo, el fragmento es re-direccionado hacia el pecho de la paciente para que contribuya a dar forma al seno rehabilitado.

“Este método es una de las tipologías de reconstrucción por parches. El segundo de ellos es la técnica transabdominal”, refirió Sánchez Walls.

En este caso se extrae un colgajo del abdomen, además de la grasa, que puede ser integrado para formar las mamas sin una prótesis, aunque estas se pueden colocar de ser indispensables.

“Sin embargo, el procedimiento tiene inconvenientes. Al cortar el parche puede levantarse todo el recto abdominal, lo cual es mutilante, y puede haber complicaciones como hernias. A lo largo de los años hemos ido sustituyéndola”, enfatizó la experta del INOR.

Por su parte, Yamilé León Rogríguez, cirujana plástica del Hospital Clínico Quirúrgico Hermanos Amejeiras, comentó que Cuba intenta estar más acorde con las tendencias globales.

“Actualmente abogamos por la cirugía ahorradora de piel o conservadora del complejo aureola-pezón. Con este método se intenta economizar tejidos y no proceder desde el primer momento a una tumorectomía total. Se ha comprobado que las tasas de supervivencia son similares a las de pacientes a quienes les retiraban totalmente la mama”.

La investigadora también refirió que el país tiene una vasta experiencia en ajustar sus técnicas a los adelantos implementados en otras latitudes.

Cuba estuvo a la par del mundo desarrollado en cuanto a la puesta en marcha de las operaciones reconstructoras de mamas. Así lo recuerda el doctor Julián Valdivia Yanes, uno de los especialistas que trabajó, durante varias décadas, en esa rama de la medicina.

Las técnicas quirúrgicas comenzaron a desarrollarse a partir de los años 80 gracias a los desvelos de profesores que entrenaron a una buena parte de la generación actual de médicos.

“Alejandro Martínez, cirujano del Hospital Hermanos Amejeiras, fue uno de los iniciadores de las cirugías reconstructivas en la Isla. Él entrenó a muchos de nosotros. Antiguamente teníamos el estigma de que los pacientes, y algunos especialistas, creían que los cirujanos plásticos solamente atendían casos de quemados. De forma continua, las intervenciones para reconstruir partes dañadas fueron cobrando un carácter más serio”.

Trabajo, codo a codo

Las cirugías reconstructivas pueden ser hechas a continuación de la mastectomía o de forma diferida. (Foto tomada de los perfiles de la Sociedad Cubana de Cirugía Plástica y Caumatología).

Las estadísticas relacionadas con tumores en Cuba son similares a las de muchos países desarrollados. El número de casos crece, pero la mortalidad es reducida cuando se compara. Debido a ello se ha fomentado la formación de equipos multidisciplinarios donde los cirujanos plásticos tienen cada vez más relevancia.

El INOR, junto al Hospital Hermanos Amejeiras, son las instituciones encargadas de intervenir al mayor número de pacientes con partes anatómicas afectadas.

“El MINSAP ha establecido conexiones específicas, a través de las cuales ellas pueden llegar a nuestro instituto desde cualquier provincia. No obstante, fuera de la capital también tenemos personal capacitado para realizar intervenciones similares”, apuntó la doctora Sánchez Walls.

Ambas entidades de salud cuentan con personal experimentado, capaces de “remodelar” partes del cuerpo que hayan sido afectadas por tumores periféricos, de cabeza y cuello, de mama, entre otros.

De acuerdo con el doctor Pavel Reyes Rodríguez, jefe del Servicio de Cirugía Plástica del INOR, cada entidad ha incorporado líneas y protocolos de trabajo donde se establecen los pasos a seguir durante cada intervención. Además, muchos pacientes requieren la combinación de los esfuerzos de diversas especialidades.

“Un ejemplo importante son los tumores de piel. A veces, en esos casos, oncólogos, dermatólogos y oftalmólogos deben operar de conjunto. Poco a poco, los cirujanos estéticos han alcanzado mayor prominencia en los equipos de trabajo colectivo, sobre todo en restauraciones faciales y pauperales”, significó el médico.

Sin embargo, garantizar la colaboración colectiva entre los diferentes cirujanos no siempre fue una tarea sencilla.

“Al principio, llegar a acuerdos era complicado. El oncólogo defiende su parte y prioriza la extirpación total de los tejidos malignos. Pero los cirujanos plásticos debemos obtener resultados tanto estéticos como funcionales. En muchas oportunidades, tenemos pacientes a los cuales se les pueden extraer los tumores, pero por su tamaño, localización o extensión no es posible reconstruir la parte del cuerpo afectada”, explicó el médico.

Por su parte, la doctora Yamilé León Rodríguez, reveló que el país también cuenta con expertos capaces de realizar reconstrucciones nasales a partir de cartílagos costales, entre otras técnicas. “Además, se han realizado operaciones para reparar el aparato auditivo de pacientes con afectaciones congénitas o traumáticas”.

Ambos médicos certificaron que son frecuentes las restauraciones de extremidades, superiores e inferiores, así como de partes blandas y músculos.

“También hemos trabajado la reconstrucción torácica, la cual es mi tema de investigación doctoral. Se trata de un procedimiento complejo porque incluye una serie de estructuras fisiológicas que tienen importantes funciones en el cuerpo, como el corazón y los pulmones”, enfatizó Reyes Rodríguez.

Según la última actualización del Anuario Estadístico de Salud de 2017, el cáncer de mamas ocupa la segunda posición entre los tumores que afectan a las mujeres de la Isla. Un total de tres mil 534 casos fueron reportados en el documento oficial, solo superado por más de cinco mil tumoraciones de piel.

Juventud Técnica intentó obtener cifras nacionales con respecto al número total de operaciones reconstructivas de mama. Hasta el momento de publicar este texto no obtuvimos respuesta por parte del Ministerio de Salud Pública, por lo que no es posible saber siquiera si estas estadísticas se recogen.

A pesar de ello, los especialistas y miembros entrevistados de la Sociedad Cubana de Cirugía Plástica y Caumatología (SCCPC), coinciden en que se trata de una de las intervenciones restauradoras más realizadas en el país.

Alas para la vida

La doctora Yamilé Rodríguez ha llevado a cabo cirugías paliativas a pacientes con pocas posibilidades de supervivencia

Mientras el cáncer continúa como segunda causa de muerte a nivel global, investigadores de todo el mundo se esfuerzan por garantizar calidad a la sobrevida de los pacientes. Las mutilaciones de partes visibles del cuerpo dejan fuertes mellas psicológicas en los enfermos. Por eso, las cirugías reconstructivas se han convertido en una solución cardinal.

En Cuba, no solo las pacientes cuyo cáncer puede ser totalmente erradicado tienen criterios quirúrgicos. Otras, con menos oportunidades de supervivencia, pueden contar con esta opción. La doctora Yamilé Rodríguez avanzó algunos resultados científicos con respecto a esta clase de operación.

“Las pacientes con cáncer de mama localmente avanzado, con lesiones en estadio cuatro o cinco, son también reconstruidas. Las intervenciones en estos casos son sanitarias, casi paliativas. Estas enfermas nos llegan con anemias o están inmunodeprimidas por haber sido tratadas con quimio. También las lesiones pueden ser muy grandes y estar infectadas, incluso tener grandes secreciones”, detalló la investigadora.

Rodríguez León también advirtió que, a pesar de las dificultades, no ha habido grandes complicaciones fisiológicas tras llevar a las dolientes a la mesa de operaciones. La experta asevera que el más frecuente de los inconvenientes es la necrosis de los tejidos empleados para reconstruir la mama.

“Esto depende de factores locales y sistémicos de la paciente, así como de la cantidad de tejido a movilizar. Es necesario remarcar que estas cirugías localmente avanzadas se hacen para proveer a las enfermas de calidad de vida, pues la mayoría de ellas ya no tiene posibilidades de eliminar el cáncer.

“Operamos, pero no les ofrecemos una sobrevivencia. Eso solo depende de la agresividad del tumor o de las características físicas de cada una de ellas. La idea es que vuelvan a ser activas, útiles, se incorporen al trabajo o a las tareas domésticas”.

La especialista también aseguró que su servicio en el Hospital Hermanos Amejerias ha atendido a más de 50 pacientes en estas condiciones. Las edades han sido muy variadas pues abarcan desde los 28 hasta los 70 años. Tras las intervenciones quirúrgicas la sobrevida ha llegado a dos años o más.

“Recuerdo un caso particular, una mujer de entre 30 y 40 años. Estaba grave ya, pero la operamos. Al año y medio, me encontré con ella en los pasillos del hospital. Había venido a la consulta de dermatología por una intoxicación o algo así. Me dijo que nunca habría imaginado volver al hospital por un tema tan insignificante. Que le reconfortaba estar viva y poder salir a la calle. Sobrevivió casi un año más”.

Los resultados de la cirugía reconstructiva en el país son una prueba de la importancia que debemos brindar a la rehabilitación de los enfermos. En estos casos, la mente debe estar tan sana como el cuerpo para poder afrontar tan delicadas situaciones.

Puede descargar la versión en pdf de este texto en: http://www.juventudtecnica.cu/contenido/pdf-edicion-impresa-no-408

 

 

 

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