CNIC: un arca de la ciencia cubana

Autor: 

Claudia Alemañy Castilla
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01 Julio 2020
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Tres horas y nueve minutos duró el primer trasplante de corazón artificial realizado en Cuba. Tuvo lugar un 12 de marzo de 1991 y el paciente era un hombre de 37 años, residente en Matanzas, que necesitó del procedimiento médico para asistir sus funciones cardíacas.

Esa clase de equipos son considerados por los expertos como “un puente” para ayudar a personas con estado crítico y daños irreversibles. Se toma la determinación de recurrir a tales “máquinas” para ofrecer mayor supervivencia, en tanto es necesario esperar por la llegada de un corazón biológico, compatible con el enfermo.

La cirugía cubana fue exitosa y el corazón mecánico se mantuvo activo durante poco más de 216 horas — unos nueve días — hasta la llegada del anhelado trasplante.

Curiosamente, no solo el procedimiento fue cien por ciento cubano. El corazón artificial, llamado Coramec, constituyó un logro científico nacional, detrás del cual se encontraba, entre otras instituciones, el Centro Na-cional de Investigaciones Cientificas (CNIC).

Aunque el proyecto fue postergado luego del inicio del periodo espacial en los años 90 del pasado siglo, las investigaciones y prototipos relacionados han continuado en el tiempo. Por supuesto, este no es el único resultado académico alcanzado por esa entidad académica.

55 años de historia

El CNIC fue creado el 1ro. de julio de 1965 para propiciar la formación de especialistas y promover investigaciones relacionadas con las ciencias naturales, biomédicas, tecnológicas y agropecuarias. Desde sus inicios, la institución hizo énfasis en la experimentación y la superación posgraduada.

Fundamentalmente acogía a médicos recién titulados, por entonces con un sólido componente de ciencias básicas en el plan de estudios, aunque siempre hubo espacio para egresados de otras carreras. Con el tiempo, muchos de los jóvenes que asistieron al centro se convirtieron en señalados nombres de la ciencia cubana. Entre ellos resalta Rosa Elena Simeón, Gustavo Kourí, Ismael Clark, Lidia Tablada, José Luis Fernández Yero, Agustín Lage Dávila, Mitchel Valdés, entre otros.

En la década comprendida entre 1966 y 1976, el CNIC fue una de las instituciones involucradas en la organización del sistema de grados científicos en Cuba. Fue pionero en el empleo de microscopios electrónicos de barrido y espectrómetros de masa y de resonancia nuclear de alta resolución.

Además, los profesionales formados en esta entidad han contribuido a fundar otras instituciones de primer nivel académico en Cuba. Entre ellos se pueden mencionar el Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria, el de Inmunoensayo, el de Ingeniería Genética y Bio¬tec-nología y el Centro de Neurociencias de Cuba.

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