COMBIOMED: 50 años de innovación tecnológica para salvar vidas

Autor: 

Yanel Blanco Miranda
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15 Mayo 2020
| |
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Crédito de fotografía: 

Cortesía de Combiomed

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Cuando el 11 de marzo las autoridades cubanas anunciaban que tres turistas italianos habían dado positivos al SARS-CoV-2, virus que produce la COVID-19, ya la Isla contaba con un plan para el enfrentamiento a la enfermedad que involucraba a todos los organismos del Estado y, en primer lugar a los científicos, especialmente a los del área de la biomedicina.

A pesar de las precauciones tomadas, un buen número de personas han transitado por las salas de terapia intensiva con pronóstico de graves o críticas y 79 de ellas han fallecido. Sin embargo, la atención hospitalaria no se ha visto comprometida, porque se ha preparado intensamente para que ello no ocurriera aún en el escenario más difícil y porque el sistema de salud cubano está amparado por la producción nacional de equipos e implementos para la atención a los pacientes.

En esa área destaca el Instituto Central de Investigaciones Digitales, hoy COMBIOMED. Con 50 años de creado, en el centro se diseñan y construyen monitores de parámetros fisiológicos, desfibriladores y termómetros digitales, entre otros dispositivos.

Al respecto, JT conversó con Alejandro Alberto Milanés Cruz, director de Investigación y Desarrollo de COMBIOMED.

“Nuestro centro desarrolla en su línea de productos una serie de equipos de mucha utilidad para atender a los pacientes que puedan enfermarse con el nuevo coronavirus”, apuntó el directivo.

En la actualidad, las salas de terapia intensiva están acondicionadas con el DOCTUS VIII (monitor de parámetros fisiológicos), el OXY AE (oxímetro de pulso), el INFUSID VP1 y INFUSID SP1 (bombas de infusión y de jeringa), el CARDIODEF 2 (desfibrilador-monitor bifásico) y el URGRAF (carro de paro). De igual forma, aunque no son de fabricación nacional, también hay ventiladores pulmonares tan necesarios para la atención de estos pacientes.

Una de las tareas asignadas a la institución como parte de la estrategia de enfrentamiento a la COVID-19 fue justamente la recuperación de ventiladores que estaban en desuso, explicó Alejandro Milanés.

“”Hemos podido, a partir de soluciones colegiadas con especialistas del centro de electromedicina, aplicando las implementadas en nuestros propios desarrollos o con la experiencia acumulada en el área de automatización, reparar display, fuentes de alimentación, baterías, así como algunas tarjetas de control, lo que nos ha permitido recuperar alrededor de 38 equipos”.

Pese a la intensa labor para poner en marcha esos dispositivos, Cuba apuesta por un equipo con tecnología propia que le permita ganar independencia tecnológica.

En ese sentido, Alejandro Milanés comentó que ya “se comenzó con la etapa de conceptualización para el desarrollo de un ventilador pulmonar de altas prestaciones. De manera que en poco más de un año podamos disponer de un equipo totalmente cubano, un empeño que llevarán a cabo especialistas de COMBIOMED de conjunto con los de BioCubaFarma y el centro de Electromedicina”.

Entre los objetivos para este 2020 también está terminar tres proyectos, “demorados debido a la poca disponibilidad de recursos para adquirir en el exterior las materias primas necesarias”: el SESARR (sistema para el seguimiento de arritmias en la comunidad), el CARDIHOGAR (electrocardiógrafo para el seguimiento de afecciones cardiacas en el hogar) y RELAXM (detector de relajamiento muscular de uso en cirugía).

“Además — explicó — queremos introducir dos nuevos equipos en colaboración con una empresa extranjera: el ECODIAC (equipo de ultrasónico) y ANESTALL (máquina de anestesia), así como continuar con el mejoramiento de los resultados introducidos en la producción”.

 

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