¿Cómo revivir a un plesiosaurio?

Autor: 

Yasmani Ceballos Izquierdo
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07 Mayo 2020
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Viñales es mundialmente famoso por sus paisajes naturales, que atesoran evidencia de un pasado muy remoto. Allí han aparecido numerosos restos fósiles de reptiles marinos gigantes (plesiosaurios, pliosaurios, ictiosaurios, cocodrilos de agua salada, una tortuga muy primitiva), reptiles voladores o pterosaurios y un hueso largo de un dinosaurio.

El geólogo y paleontólogo cubano Manuel Iturral- de-Vinent les ha seguido la pista a estos fósiles por más de dos décadas y liderado una serie de investigaciones junto a expertos internacionales, las cuales han resultado en la descripción de varias especies, entre ellas, la de un tipo de reptil marino carnívoro llamada Vinialesaurus caroli.

Este fósil había sido erróneamente clasificado en 1949 como otro grupo de reptiles extintos, un ictiosaurio, pesea que el género corresponde al de un plesiosaurio. Frecuentemente los plesiosaurios son confundidos también con los dinosaurios, quizás por sus cuellos largos, pero en realidad se trata de un grupo aparte que se adaptó a la vida en el mar mediante la transformación de las extremidades en aletas largas y estrechas. Muchos otros restos fragmentarios de plesiosaurios han sido encontrados en varias localidades viñaleras, y aunque permanecen como material indeterminado, permiten inferir que estos animales fueron muy abundantes en el mar Caribe primitivo.

Vinialesaurus caroli del Jurásico Superior de Pinar del Río, Cuba. A)
Boceto del animal. B) Modelo en 3D en vista lateral. Se toma como
escala a un buzo.(Imagen: Yasmani Ceballos Izquierdo y Jaime Bran
)

Tanto en Viñales, como en otras partes del mundo, la primera intención de los coleccionistas y la mayoría de los paleontólogos es buscar los fósiles rompiendo la roca y echándole un vistazo a lo que se preservó en su interior; por esa razón, muy a menudo se destruyen ejemplares importantes o no se pueden explorar completamente.

Un método que ha venido ganando más y más popularidad en la última década es la tomografía computarizada (TAC), técnica que, a través de escáneres médicos o especializados, permite a los investigadores hacerles radiografías a los fósiles y producir modelos virtuales altamente detallados. También después del hito que fue la película Parque Jurásico, donde se vieron los dinosaurios más vivos que nunca, ¿qué paleontólogo no quiere tener al final de una investigación, la representación de un animal extinto en tres dimensiones?

 

El iniciador de esta novedosa técnica en Cuba fue el propio Dr. Iturralde, quien con una idea visionaria quiso mirar el interior de los huesos y transferirlos a formato digital para las futuras generaciones de paleontólogos.

En 2002, el geólogo logró pasar por el escáner médico del Hospital Hermanos Ameijeiras, no solo el cráneo del Vinialesaurus, sino también los principales cráneos de reptiles jurásicos fosilizados en tres dimensiones. De más está decir que no fueron pocos los obstáculos que se encontró para sortear un servicio tan demandado y poder hacerles un TAC a estos “viejos pacientes”.

Sin embargo, los modelos 3D de los reptiles fósiles cubanos conseguidos con tomografías computariza- das no se han explorado en detalle, y aún no han proporcionado pistas para conocer aspectos de la paleobiología de estos animales.

Para ahondar un poco más en su estudio y representar la posible apariencia que debió tener el Vinialesaurus, dos paleoartistas latinoamericanos, Jaime Rodrigo Bran y Christopher Lenin Chávez Rodríguez, se propusieron armar un modelo completo del animal en tres dimensiones, con las ventajas que ofrecen las nuevas tecnologías y a base de voluntad y esfuerzo.

De nacionalidad salvadoreña y radicado en la ciudad de Chalatenango, Jaime se desempeña como artista e ilustrador de fauna marina moderna y extinta, y ha participado en varias exposiciones en América del Sur, siendo su preferida la temática de los mamíferos marinos. Casi siempre lo acompaña en esta aventura Chris, diseñador gráfico e ilustrador, de Chile, quien también ha intervenido en numerosas exposiciones y trabajos sobre la fauna extinta de su país. Como su interés se enfoca en temas paleontológicos, Chris había hecho dibujos del Vinialesaurus hace ya varios años, pero ahora con la ayuda de su amigo estuvo dispuesto a revisitar las ideas que tenía sobre este reptil marino extinto.

¿Por dónde empezar?

Los fósiles del modelo construido del cráneo del Vinialesaurus caroli provienen de fragmentos de un único ejemplar, el holotipo MNHNCu 3008. El fósil se encontró originalmente embebido en una roca que los paleontólogos llaman concreciones, típicas de la formación geológica Jagua en Viñales, lo cual le confiere una antigüedad aproximada de 155–160 millones de años.

Esta antigüedad única hace que Vinialesaurus sea como un “eslabón perdido” dentro de la familia Cryptoclididae, un linaje de plesiosaurios que vivieron durante una par- te del período Jurásico (201–145 millones de años) con representantes que han sido hallados en Europa, Norte- américa, Argentina, Antártida y Nueva Zelanda. Es por eso que como punto de partida para el cuerpo se utilizó a un “primo” del Vinialesaurus, el Cryptoclidus, un género de plesiosaurios del que sí se han encontrado esqueletos muy completos.

“Para empezar nos dividimos el trabajo” — dice Jaime — ; “el modelo base lo hizo Chris a partir de los bo- cetos que realicé. Posteriormente yo trabajé los de- talles, la textura y color de la piel y refiné la forma anatómica del animal”. Los programas de computado- ra utilizados fueron Zbrush y Photoshop.

Décadas atrás, la mandíbula tuvo que ser separada del cráneo en el proceso de preparación y limpieza del fósil, pero ahora se fusionaron nuevamente estos elementos en la computadora, para añadir músculo y carne a la cabeza, en una apasionante mezcla de rasgos modernos y primitivos.

Pero si solo está disponible el cráneo del Vinialesaurus, ¿en que se basaron Jaime y Chris para poner una aleta vertical en la cola?

Modelo tridimensional del Vinialesaurus, renderizado sin texturas. En la parte superior, una vista cercana de la cabeza; en la parte inferior, dos vistas del cuerpo completo del animal. (Imagen: Jaime Bran)

En la reunión de la Sociedad de Paleontología de Vertebrados en 2010 en Pittsburgh, Pennsylvania, el investigador Benjamín Wilhelm describió un caso de pistas óseas de aletas en la cola de un plesiosaurio. Todo parece indicar que algunos plesiosaurios evolucionaron para alcanzar aletas en la cola en posición vertical como los ictiosaurios, mosasaurios y cocodrilos marinos. Con esto en mente, Wilhelm identificó características del esqueleto que son consistentes o de- linean una aleta en la cola en los esqueletos de los plesiosaurios Cryptoclidus y Muraenosaurus, los parientes más cercanos a Vinialesaurus.

“Con esta reconstrucción intentamos reflejar lo que se sabe hasta ahora de estos animales, si bien Vinialesaurus solo es distinguido por su cráneo y algunas piezas de vértebras, es suficiente para identificar a su familia; conociendo entonces a uno de sus parientes cercanos, Cryptoclidus, procedimos a extrapolar esas proporciones como referente para el modelo y la consecuente revisión de bibliografía sobre la familia Cryptoclididae y otros parientes”, explica Jaime.

Para Chris no hubo muchas sorpresas en cuanto a las tecnologías utilizadas, ya que lleva tiempo en el manejo de esas herramientas. “El desafío más grande por mi parte fue simplemente el hecho de apegarme lo más posible a la anatomía y proporciones correctas que se estiman tendría este animal”, dice el paleoartista chileno.

“El reto mayor fue, pues, reconstruir al animal en base a los muy pocos restos fósiles que se conocen y que el modelo se asemejara a sus parientes más completos; es decir, el trabajo previo de concebir la forma del animal para que fuera fiel a como pudo haber sido, no de forma aleatoria, sino teniendo el respaldo de la ciencia”, reafirma Jaime.

Uno de los enigmas aún pendiente para los científicos es el color de la piel de estos plesiosaurios, de la cual no se ha preservado evidencia fósil. Para esta Iturralde advierte: “hay que recordar que los animales marinos tienen el vientre de un color plateado a grisáceo y el dorso brillante y colorido. Me parece que sus colores serían una variedad de verde claro, amarillo y tal vez hasta algún rojo como si tuviera escamas; el patrón es otra cosa, quizás sirva de ejemplo alguna serpiente del tipo Anaconda”, explica el geólogo.

El plesiosaurio más parecido a Vinialesaurus, el Cryptoclidus, ha sido representado en el capítulo “Mar Cruel”,de la serie de documentales de la BBC Paseando con Dinosaurios y a partir de ahí se han hecho muchísimas interpretaciones de cómo debió haber lucido este animal, lo que podía ser un punto de partida.

Con esta perspectiva en mente, y para poder resolver el reto de concebir una textura adecuada para el modelo recién creado, Jaime y Chris tuvieron que acudir a su propia experiencia en la restauración de reptiles marinos.

“Con el modelo base completo, se procedió a detallar la piel de este animal y se optó por una combinación de coloración críptica y contra sombreado, la cual se puede apreciar en muchos depredadores marinos de la actualidad para dar vida nuevamente a este enigmático dragón marino”, detalla Jaime.

El objetivo de esta iniciativa es llevar la ciencia a la población de una forma más atractiva y, mediante este modelo digital, acercar a nuevos y viejos investigadores al material fósil encontrado en Cuba, el cual se encuentra en el Museo de Historia Natural de La Habana. Con este nuevo modelo realizado por Jaime y Chris completamente gratis para bien de la ciencia, es posible imaginarnos el aspecto que tuvo el Vinialesaurus, ya que estos creadores lo han “retratado” como nunca antes había sido posible.

“Los reptiles marinos son animales bastante sorprendentes y que fácilmente capturan el imaginario, con esos cuerpos rechonchos y cuellos largos que recuerdan a las serpientes; animales engañosos ya que la evidencia científica ha demostrado que dichos cuellos eran más robustos y rígidos”, explica Jaime aún inspirado cuando mira la terminación de su trabajo.

El próximo paso será poder imprimir estos fósiles del Jurásico, una idea que lleva un par de años madurando en la imaginación de Iturralde y mía. Hoy podemos ver al Vinialesaurus; quizás en el futuro lo podamos “tocar”, aunque faltaría realizar este mismo trabajo en otros fósiles cubanos a fin de preservar los originales y poder explorar las posibilidades del procesamiento de imágenes e impresión 3D.

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