Comunicación y tecnologías de la información en tiempos de coronavirus

Autor: 

Yanel Blanco Miranda
|
30 Noviembre 2020
| |
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El panel “Acceso a la información científica y enfrentamiento a la COVID-19 en Cuba”, celebrado de manera virtual debido a la pandemia provocada por el virus SARS-CoV-2, estuvo organizado por la Oficina Regional de Cultura para América Latina y el Caribe y la Comisión Nacional Cubana, ambas de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), así como la Representación en Cuba de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS).

Los temas abordados se enfocaron en la importancia del acceso abierto a la información, las medidas tomadas en la Isla para enfrentar la epidemia, los protocolos de actuación con los pacientes positivos a la enfermedad, la labor de los medios de prensa para comunicar a los ciudadanos los descubrimientos científicos y el desarrollo de candidatos vacunales, entre otras.

En la inauguración, el Dr. Oscar León González, presidente de la Comisión Nacional Cubana (CNCU) de la UNESCO, subrayó que, en la respuesta a la pandemia en nuestro país, un elemento decisivo es el desarrollo de la ciencia y la capacidad de contar con un potente e innovador polo biotecnológico que puso en marcha toda la experiencia y resultados científicos acumulados durante décadas, además de que “el acceso a la información científica ha sido clave” en ese proceso.

En este sentido resaltó el papel desempeñado por el Instituto Finlay de Vacunas y otros centros de investigación que “diseñaron, junto al Ministerio de Salud Pública (MINSAP), los protocolos de enfrentamiento a la enfermedad, donde se incluye el empleo de fármacos nacionales que han ayudado a minimizar los peores pronósticos. Así como el ensayo de nuevos candidatos vacunales que deberán sumarse al alto grado de soberanía de recursos con los que combatimos el inédito y terrible virus”.


Por su parte, el Dr. Pedro Más Bermejo, miembro de la Academia de Ciencias de Cuba y vicepresidente de la Sociedad Cubana de Epidemiología, ofreció una actualización de la situación en el país hasta el momento y habló sobre los inicios de la epidemia en la Isla, cuando fueron confirmados los primeros pacientes positivos a la COVID-19.

Asimismo, señaló que la clave para lograr el triunfo en esta situación tan compleja, se debe a las acciones preventivas y terapéuticas realizadas con vistas al control de la pandemia. “Nosotros actuamos desde la atención primaria de salud hasta el nivel terciario, y la decisión fue siempre el aislamiento.

“La pesquisa y la autopesquisa resultaron también determinantes a la hora de encontrar los casos para aislarlos y evitar la propagación del virus. Situación que evolucionó a la búsqueda de tecnologías informáticas que ayudaran a la epidemiología a ubicar de manera más certera a las personas sospechosas”.

El Dr. Más Bermejo apuntó, además, que había un aspecto claro desde que se comenzaron a trazar las estrategias y protocolos de actuación: “evitar que las personas enfermaran, pero si lo hacían, que el que enfermara no se complicara y que, si se complicaba a pesar de todo lo que se hiciera, no muriera”.

Dr. Pedro Más Bermejo

De igual forma, manifestó que el gran reto de esta epidemia para todos fue la búsqueda de información porque el virus era desconocido. Por lo que “el acceso abierto nos ha ayudado a todos. Las mejores revistas del orbe han abierto sus puertas y eso ha propiciado un intercambio sobre lo que ha pasado en los distintos lugares, lo que permite crear un sistema de vigilancia. También ha permitido establecer una comunicación con los científicos del mundo y compartir experiencias”.

La Dra. Ileana Alfonso Sánchez, directora del Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas (Infomed), apuntó en este sentido que, Infomed contribuyó en gran medida a socializar la información científica que iba apareciendo como resultado de las investigaciones realizadas en Cuba y el mundo.

Para ello diseñaron una estrategia teniendo en cuenta quiénes iban a recibir los artículos generados. “Lo primero fue fortalecer nuestro Portal web de Salud con una arquitectura y pensamientos diferentes, pues no trabajamos solo para un público nacional. Como somos un centro colaborador de la OPS/OMS, también lo hacemos en función de los centros cooperantes a nivel regional.

“Nosotros opinamos, como defensores del acceso abierto, que compartir los recursos, el saber de nuestros autores, es primordial. Porque no lo hacemos solo desde la revista de Ciencias de la Información sino desde todas las especialidades médicas y eso está disponible a través del Portal”.

Según la MSc. Randelys Molina, especialista del Instituto Finlay de Vacunas, “la ciencia cubana se ha visto inmersa en distintos debates para definir estrategias para elaborar propuestas de proyectos de investigación y desarrollo.

“En tal sentido, el acceso abierto a la información científica relacionada con la COVID-19 ha permitido acortar los proyectos y obtener resultados satisfactorios en menor tiempo. También propició acceder oportunamente a la información sin mayores costos de inversión, agilizar la transferencia e intercambio de conocimiento con todos los centros involucrados, facilitar la toma de decisiones con el mínimo riesgo posible, diseñar y mejorar estrategias en todas las etapas de los proyectos y desencadenar la innovación en el fomento de nuevos candidatos vacunales”.

Tecnologías de la información

Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) han contribuido en estos tiempos de COVID-19 para enfrentar la crisis generada.


 

Isabel Greenup, directora de Relaciones Internacionales del Ministerio de las Comunicaciones

Al respecto, Isabel Greenup, directora de Relaciones Internacionales del Ministerio de las Comunicaciones, mencionó que en Cuba “existe un Programa Nacional de Informatización con 22 proyectos que involucra a 18 organismos y tres entidades nacionales, cuyas líneas estratégicas son la creación de infraestructura tecnológica y el desarrollo de los contenidos y los servicios digitales.

“Entre estos se encuentra el gobierno y el comercio electrónicos, la ciberseguridad, la informatización de los registros públicos, la prestación de servicios y trámites en línea, el desarrollo de pasarelas de pago nacionales y el uso de las TIC para incrementar los rendimientos en la agricultura, entre otros”.

Asimismo refirió que la informatización de la sociedad constituye una prioridad que cuenta con el apoyo de la dirección política y del gobierno cubano y citó algunos de los avances alcanzados en 2019 como la digitalización de la telefonía en un ciento por ciento y la expansión de la tecnología 4G en La Habana y en las principales ciudades del país.

La también presidenta de la Comisión Nacional de Comunicación e Información de la (CNCU) de la UNESCO, declaró que los “centros de investigación, universidades, empresas de aplicaciones y servicios informáticos vieron la necesidad de utilizar las tecnologías en función de enfrentar a la COVID-19 con el desarrollo de sistemas para procesar información y estadísticas y favorecer la comunicación con los ciudadanos.

También, “el empleo de modelos matemáticos para el pronóstico, enfrentamiento y evaluación del avance de la pandemia y el uso de técnicas Big Data para valorar la movilidad de la población durante esta.

“El proyecto Andariego del Grupo Empresarial Geocuba, en coordinación con el Ministerio de Salud Pública y la facultad de Geografía de la Universidad de La Habana, ha permitido procesar información sobre la expansión del SARS-CoV-2 para determinar epicentros y tendencias de la enfermedad y tomar decisiones que contribuyan a mitigar su propagación”.

Sistema de medios públicos

Para la periodista Iramis Alonso Porro, directora de la revista Juventud Técnica, el brote de la COVID-19, provocado por el SARS-CoV-2 no solo transformó los protocolos de actuación médica y la manera en que nos comportamos, sino la forma en que los periodistas y comunicadores asumieron estas circunstancias en los medios de comunicación.

“En este nuevo escenario, quienes trabajamos en los medios tuvimos que enfrentarnos a una transformación de las rutinas productivas, en un contexto de riesgo porque el periodismo implica contacto con las fuentes y con la realidad que no siempre se puede gestionar con teletrabajo; en medio de circunstancias marcadas por un incremento acelerado de las noticias falsas y dificultades para de manera expedita comprobar su veracidad.”

Otro aspecto mencionado por la periodista fue que “la pandemia impuso retos inéditos para las rutinas productivas que trajeron como resultado algunas buenas prácticas. Entre ellas está la revalorización de las revistas especializadas y de los científicos como fuente de información primaria para contrarrestar las noticias falsas”.

Según la periodista, otros buenos ejemplos tuvieron que ver con la sistematicidad, actualidad y segmentación de la información, la diversidad de los mensajes y de los modos de presentación de los contenidos con el uso de la infografía, las líneas de tiempo, postales para Twitter o Facebook para condensar contenidos de programas o declaraciones donde se explicaban las líneas estratégicas de actuación frente a la pandemia.

“La utilización creativa de la plataforma Telegram en aras de la inmediatez; las alianzas con el sector académico y los medios de prensa; el auge del periodismo de datos y del llamado periodismo móvil”, son otras ganancias de este periodo, dijo.

Entre los retos a tener en cuenta para brindar una mejor comunicación, la también miembro de la cátedra de periodismo científico del Instituto Internacional de Periodismo “José Martí”, mencionó que hay que “crear mensajes pensados para que sean accesibles a las personas con discapacidad. Una experiencia práctica fue poner un traductor de la lengua de señas en los principales espacios televisivos informativos, pero aún resulta insuficiente”.

También se refirió al tema de la conectividad aún no resuelto en el escenario de los medios y establecer un repositorio de imágenes y videos al alcance de todos.

“Las noticias falsas siguen siendo un reto, pero también hay que comprender que la ciencia es un proceso y que hay verdades en construcción. Por tal motivo se debe continuar visibilizando el método científico como herramienta para el análisis social y la solución de problemas, así como a los protagonistas de esa ciencia”.
 

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