Conoces cuáles son los animales que habitan en La Habana

Autor: 

Yanel Blanco Miranda
|
07 Julio 2019
| |
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Crédito de fotografía: 

cortesía Luis M. Díaz Beltrán

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Siempre que hablamos de los seres que habitan la ciudad, además de nosotros, pensamos en ratas, gorriones, moscas y cucarachas. Sin embargo, la diversidad que existe va mucho más allá de esos animales.

Peces de aguas interiores, anfibios, reptiles y aves, entre otros, conforman una biota prácticamente desconocida para todos, explicó el Dr. Luis Manuel Díaz Beltrán, herpetólogo y curador del Museo Nacional de Historia Nacional, en la conferencia magistral Fauna de La Habana: 500 Aniversario, impartida como parte de las actividades de la XII Convención Internacional de Medio Ambiente y Desarrollo.

Fundada alrededor de una bahía en 1519, La Habana fue creciendo. Y aunque ha perdido los grandes ecosistemas que la caracterizaban en sus inicios, aún conserva pequeños lugares donde se encuentran animales tan interesantes, como los descubiertos por el naturalista Felipe Poey Aloy en 1860 y 1880.

Ictiólogo cubano de gran prestigio, Poey describió para Cuba el género Rivulus, con dos de sus especies, el Rivulus cylindraceus y el Rivulus marmoratus, peces de agua dulce.

Rivulus cylindraceus. Foto cortesía de Luis M. Díaz Beltrán

El R. cylindraceus, más conocido a nivel mundial, se caracteriza por ser muy resistente a condiciones climáticas extremas como la sequía, es un gran controlador de plagas de insectos; además destaca por su belleza.

“Oriundo del Río Orengo o Mordazo, zona de Puentes Grandes, su localidad tipo está ubicada en la cuenca del Almendares; y todavía habita en algunos lugares de La Habana”, señaló el Dr. Luis M. Díaz.

De reptiles y anfibios

El Sphaerodactylus elegans es una salamanquita descubierta por el inglés William Sharp MacLeay, entomólogo, comisionado y juez que radicó en Guanabacoa durante la década del 30 de 1800.

Sphaerodactylus elegans (juvenil). Foto cortesía de Luis M. Díaz Beltrán

Lo curioso de este geco, encontrado con frecuencia en las casas, es la diferencia que existe entre juveniles y adultos, en un mismo animal. En un inicio se pensaba que eran reptiles diferentes. Sin embargo, después se comprendió que ese llamativo aspecto rayado lo perdía al crecer.

Sphaerodactylus elegans (adulto). Foto cortesía de Luis M. Díaz Beltrán

No obstante, la historia natural no siempre fue justa, y hubo investigadores que no pudieron describir las especies descubiertas por ellos.

Tal es el caso del zoólogo alemán Juan Cristóbal Gundlach quien identificó un sapo en las playas de Marianao, pero que por cuestiones éticas no lo hizo público.

Más de 80 años después de la muerte del naturalista alemán, el herpetólogo cubano Rodolfo Ruibal describió la especie y la nombró Peltophryne gundlachi, en honor a Gundlach.

Peltophryne gundlachi. Foto cortesía de Luis M. Díaz Beltrán

En los años 80 del pasado siglo, fue identificado por el técnico Fernando Ruíz García del entonces Instituto de Zoología, hoy Ecología y Sistemática, otro lugar donde habitaba el P. gundlachi: los alrededores de la escuela Salvador Allende en Boyeros.

Posteriormente también fue encontrado en esa zona, el Peltophryne empusa, endémico cubano.

Peltophryne empusa. Foto cortesía de Luis M. Díaz Beltrán

Polizones

La ciudad, al estar en un lugar comercialmente estratégico, resulta puerto seguro para algunos ejemplares foráneos. Así lo demuestra la presencia de salamanquesas en nuestros hogares.

Según el Dr. Luis M. Díaz, son esos “animales, que vemos caminar por las paredes, pálidos, semitransparentes y de ojos saltones”.

Pero, ¿cuál es la historia detrás de tan escurridizo habitante? ¿Ha sido siempre el mismo o hay una sucesión de especies, de la que no nos percatamos?

El Hemidactylus mabouia es la especie que habita nuestras casas. Foto cortesía de Luis M. Díaz Beltrán

El especialista mencionó que desde que llegaron las primeras salamanquesas a Cuba, ha existido una constante dinámica de desplazamientos. Y aunque algunas de ellas han convivido juntas por un corto periodo de tiempo, al final son remplazadas por la más fuerte.

Lo preocupante del tema refirió el Dr. Luis M. Díaz “no es solo la pelea entre esos polizones invasores, sino que estos lagartos son extraordinariamente agresivos con la fauna nativa”.

En algunos lugares el Hemidactylus frenatus está desplazando al H. mabouia. Foto cortesía de Luis M. Díaz Beltrán

Otros reptiles también han arribado a Cuba a lo largo de los años. Registrada en La Habana y en algunas provincias de la Isla, la Indotyphlops braminus, es conocida como serpiente de maceta; pues la manera en la que llegan a los lugares, es dentro de los recipientes que contienen plantas ornamentales.

Su característica principal radica en su forma de reproducción por partenogénesis (tipo de reproducción sexual sin fecundación), ya que todas son hembras.

Indotyphlops braminus. Foto cortesía de Luis M. Díaz Beltrán

Menudas viajeras

De distintos tamaños y colores, las aves son animales que gustan a todos. Por La Habana pasan cada año, grandes cantidades de pájaros, pues se encuentra en el medio del importante corredor migratorio del Mississippi.

El número de especies registradas para la capital es de alrededor de 186, casi la mitad de las que se reconoce para toda Cuba. Algunas de ellas son accidentales, pero la inmensa mayoría son migratorias, que permanecen en un momento determinado del año.

No obstante, advirtió el Dr. Luis M. Díaz que “en dependencia de la riqueza de los hábitats así será la cantidad de aves que veamos”.

“En ese sentido, es importante destacar lo necesario de los conectores de reclutamiento. La ciudad debería tener ecosistemas más variados, con lugares cercanos, donde haya una flora y faunas mejor conservadas de lo que están en la actualidad”.

En la capital también viven, aunque pocas, interesantes especies endémicas (ocho en total), como el Cartacuba (Todus multicolor) y el Juan Chiví (Vireo gundlachii).

Cartacuba. Foto cortesía de Luis M. Díaz Beltrán

Identificado por su canto, repite continuamente juan chiví y fue descrito por Juan Lembeye quien lo nombró en honor a su maestro, Juan Cristóbal Gundlach.

Vireo gundlachii (Juan Chiví). Foto cortesía de Luis M. Díaz Beltrán

Existen igualmente aves invasoras. Uno de los ejemplos más comunes es la Streptopelia decaocto (tórtola de collar). Esta paloma compite con las nativas y las desplaza de su hábitat. Además, son portadoras de enfermedades como la Trichomonas gallinae y el dengue, que puede trasmitirse al ganado avícola y a las especies autóctonas.

“Aunque la diversidad en La Habana es grande, mientras menos urbanizado esté un lugar o se intercalen áreas verdes y variedad de hábitats, mejor será para la avifauna”, subrayó el Dr. Luis M. Díaz.

Tórtola de collar. Foto cortesía de Luis M. Díaz Beltrán

 

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