Criptomonedas: una burbuja a punto de estallar

Autor: 

Ernesto Guerra
|
09 Abril 2018
| |
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La aparición de Bitcoin modificó la manera en que el mundo maneja el dinero. Actualmente, cada unidad se tasa en más de 11 mil USD y los pioneros en su compra (quienes las adquirieron por unos pocos dólares) ahora se enriquecen con un patrimonio que se multiplicó miles de veces sin esfuerzo alguno de su parte.

Las criptomonedas o criptodivisas constituyen un grupo de monedas que, según define el diccionario Oxford, “emplea técnicas de cifrado para reglamentar la generación de unidades y verificar la transferencia de fondos, y que opera de forma independiente de un banco central”. Asimismo, utilizan la criptografía para asegurar las transacciones y garantizar la privacidad en las operaciones bancarias.

Hoy, el tema de las criptomonedas está en el centro de atención por su primera gran apreciación histórica en diciembre pasado (19 mil 850 USD) y luego debido a la estrepitosa caída en sus valores, acontecida a inicios de 2018, cuando a fines de enero de 2018 alcanzó los 11 mil 114 USD.

Sakamoto y el surgimiento de las criptodivisas

Se cree que Nakamoto es el seudónimo de un hombre de más de 37 años. Aún hoy existen dudas acerca de su procedencia japonesa. (Foto: Internet)

Se cree que Nakamoto es el seudónimo de un hombre de más de 37 años. Aún hoy existen dudas acerca de su procedencia japonesa. (Foto: Internet)

La primera vez que se escuchó hablar de las criptomonedas fue en un artículo que distribuyó un tal Satoshi Nakamoto mediante una lista de correos en 2008. Hubo que esperar hasta enero del año siguiente para que se realizara la primera transacción con el nuevo método.

Bitcoin fue el nombre con que Nakamoto bautizó al protocolo. Se trataba de una forma descentralizada de intercambio, una manera virtual de crear seguridad económica en las transacciones bancarias. Sin embargo, no fue la primera iniciativa en esta dirección.

Ya desde los años 80 del siglo XX, el movimiento Cyberpunk abogó por ofrecer libertades a partir de los avances tecnológicos, en especial de la criptografía como medio de protección.

En esos intentos apareció DigiCash, creado por David Chaun, que centralizaba el dinero de manera digital y hacía transacciones más seguras. Siete años después se hace la propuesta de Hashcash, que pretendía limitar el spam y los ataques cibernéticos.

El próximo hito sería el de Nakamoto, un sujeto hasta ahora no vinculado oficialmente con persona alguna. Se cree que es el seudónimo de un hombre de más de 37 años, aunque existen dudas acerca de su procedencia japonesa, pues el proyecto de programación asociado a Bitcoin estaba escrito en inglés y su creador se expresaba con palabras muy específicas del argot británico en sus emails y publicaciones.

También se sospecha que es un genio de la computación o varias personas escudadas en un alter ego, pues el nivel alcanzado en la programación es demasiado alto para tratarse de un individuo.

El protocolo que rige a Bitcoin no se puede modificar. Ninguna entidad física puede controlar su flujo y existe en el mundo de manera descentralizada, abogando por la privacidad y seguridad de sus usuarios.

El valor está dado por la existencia de un número limitado de unidades y la demanda que generan. Se relaciona con el sistema fiduciario de las monedas tradicionales, cuando dejó de respaldarse el dinero en metales nobles y se determinó que su valor estaría mediado por la confianza que se podría depositar en ellos.

A partir de Bitcoin, surgieron cientos de alternativas, como Ethereum, Ripple y Litecoin, que con algunas modificaciones en el comportamiento inicial del proyecto pionero, intentaron posicionarse en el mercado con buenos resultados.

¿Cómo obtener Bitcoins?

*Datos del 4 de agosto de 2017, 2:30 p.m. Fuentes: coinmarketcap.com e IQ Option

Las Bitcoins fueron pioneras en el mundo de las criptodivisas y su valor sufrió un aumento y caída sin precedentes en 2017. (Foto: Internet)

Dado que Bitcoin es el sistema más extendido en el mundo de las criptomonedas, nos centraremos en la manera en que se usa para describir de manera general el funcionamiento de esta tecnología.

Para obtenerlas existen cuatro métodos: pago por un servicio brindado, intercambio con otro usuario, compra de la moneda en alguna casa de cambio y la minería.

En todo el mundo se generaliza el pago con la utilización de criptodivisas, para lo cual el usuario debe tener una dirección pública y otra privada, esta última encriptada para mantener la seguridad. Además, existen los llamados “monederos” que funcionan co­mo cualquier pasarela de pago al estilo de Paypal.

De tal modo, negocios en varias partes del mundo, y en especial en países como Japón y Corea del Sur, permiten el pago mediante dispositivos móviles y utilizando Bitcoin como moneda.

Es imposible la duplicación de una criptomoneda o su falsificación, pues el algoritmo que las generó está cerrado y contiene un prefijo matemático que no da lugar a errores.

Respecto a la minería, se trata de un servicio. Un grupo de “miners” se encarga de evitar spams y ataques de seguridad a las transacciones de la moneda y a cambio reciben cierto número de criptodivisas en pago.

Para ello se requiere de equipos de cómputo avanzados y del trabajo informático sostenido y de calidad, en aras de lograr buenos resultados.

El valor de las criptomonedas se ha disparado principalmente por las ventajas que ofrece, pero muchos economistas alertan de que se trata de una burbuja financiera, que no está respaldada por ninguna producción real tangible.

A pesar de ello, muchos inversores han pasado sus ahorros a Bitcoins y otras monedas virtuales para alejarse de las caídas de las divisas tradicionales y las quiebras de los bancos. Tampoco quieren ser controlados por entidades que puedan cuestionar sus intereses.

Asimismo, las criptodivisas se han convertido en el nuevo paraíso criminal, dado que la mayoría de las transacciones de la mafia o las que acontecen en la Dark Web se manejan en esa moneda por la seguridad de su protocolo, que las hace irrastreables.

 

Al respecto, países como Ecuador han negado que Bitcoin o cualquiera de sus similares se tome como forma de cambio legal en el país, argumentando que “es una criptomoneda que no tiene respaldo, pues sustenta su valor en la especulación. Las transacciones financieras realizadas a través del bitcoin no están controladas, supervisadas ni reguladas por ninguna entidad de ese país, razón por la que su uso representa un riesgo financiero para quienes lo utilizan”.

Por otra parte, Venezuela avanza en una criptodivisa propia: el Petro, que está respaldada por las reservas de petróleo, diamantes, gas y oro venezolano.

A iniciativa del presidente Nicolás Maduro, la nación sureña apuesta por esta alternativa para enfrentar el bloqueo financiero de Estados Unidos y contribuir al desarrollo interno.

Aunque las monedas virtuales cambian la manera en que apreciamos el dinero, es cierto que su inexistencia física genera reservas entre los expertos, quienes prevén el gran estallido de lo que bautizaron como la nueva burbuja de Internet.

Ante tantas ventajas y desventajas, ¿es la criptomoneda el dinero del futuro?

 

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