Cuando la Física es imaginación además de ciencia

Autor: 

Margarita Valdés Rabí
|
30 Mayo 2016
| |
0 Comentarios

Crédito de fotografía: 

Rolando Padilla Hernández

Me gusta: 

Una ciencia que tiene que ver con fórmulas y leyes, con poco espacio para usar la imaginación, es la impresión que puede dejar la Física en muchos; sin embargo, un estudiante que cursa el tercer año de Ingeniería Automática en la Universidad Central de Las Villas es tal vez la persona indicada para convencerlos de que una de las más disciplinas académicas más antiguas también es terreno fértil para la creatividad.

Se trata de Alejandro Alfonso Yero, el ganador absoluto de la IV Olimpiada Nacional Universitaria de Física (ONUF), quien considera que las claves están en concentrarse, razonar y enfrentar con imaginación los problemas que plantea el concurso que organizan anualmente la Sociedad Cubana de Física y la Facultad de Física de la Universidad de La Habana para estimular el interés por esa ciencia e identificar estudiantes con habilidades especiales para apoyarlos en sus estudios.

Pero él no es precisamente un recién llegado en este certamen, pues es la tercera vez que participa y ello da fe de que, aunque sus aspiraciones profesionales parezcan apuntar a otra rama, la Física no se aleja ni se vuelve ajena a un ex-integrante de la preselección nacional de esa asignatura en el preuniversitario que también se midió en la XVII Olimpiada Iberoamericana de Granada, España, en 2012.

Coincide con el ganador absoluto de esta edición de ONUF la aspiración de la Presidenta de la Sociedad Cubana de Física, María Sánchez Colina, respecto a que estudiantes de carreras donde se imparte la asignatura también compitan como bien podría hacer la CUJAE, donde, destaca la Profesora Titular, envía cada año la convocatoria pero no vienen, aunque estén en la propia Habana y el motivo para ello –aventura- puede estar en que hace falta más divulgación.

Aunque no le parecen muy cercanos los contenidos que pone a prueba la olimpiada respecto a los que demanda su carrera, Alfonso Yero opina que, al igual que sucede con matemática, el valor de una competencia así va más allá de demostrar conocimientos y radica más bien en lo mucho –y lo diferente- que enseña a pensar y a abordar la solución de un problemas. “Dentro de la Automática, la Física me ha servido mucho pero temas como los que plantea esta prueba son más difíciles de conectar con mi carrera”, comenta.

Habiendo cruzado esa suerte de umbral entre el conocimiento formal y el razonar con creatividad, al igual que los otros premiados de la más reciente Olimpiada de Física, no solo se siente como uno más de esa comunidad unida y coherente que exhiben los físicos –estudiantes y profesores- sino que sopesa lo provechos que es medirse en un concurso así para alguien de una carreras donde se imparte esta ciencia.

La Olimpiada de Física es como una prueba, si se quiere ver así, pero los estándares aquí son más altos: la complejidad de las preguntas exige respuestas igualmente ingeniosas, todo ello en espacio de cinco horas y, como aconseja el actual ganador absoluto, no es algo a asumir con la misma mentalidad que un examen escolar.

Además, refiere que la Olimpiada de Física no tiene el mismo ritmo ni objetivos. Una prueba parcial o final solo busca comprobar conocimientos para lograr un aprobado y se dispone de buena cantidad de tiempo para responder a cantidad determinada de preguntas; la competencia, en cambio, exige resolver la mayor cantidad posible de problemas, lleva otro estado de concentración para cada pregunta y demorarse en una puede ser tan fatídico como perder ventaja en una etapa intermedia de un maratón: hace que la meta se aleje.

“En primer lugar porque abarca temas muy avanzados –explica Alejandro Alfonso Yero- como un modelo de agujero negro o núcleos de partículas que, aunque tienen teorías muy abarcadoras y ligadas a otras disciplinas, pueden ajustarse a problemas del campo de la física”.

“Por eso resolver ejercicios es muy buena preparación, porque también pone en práctica el razonamiento, hace que situaciones complejas se tornen un tanto familiares tal vez menos estresantes a la vez que inspira a buscar soluciones con más creatividad”, agrega.

Por su parte, la Presidenta de la Sociedad Cubana de Física, María Sánchez Colina, destaca que “en todas sus participaciones anteriores ha ganado premio y ahora se lleva el máximo, pese a que solo está en tercer año, además de otros cuatro ganadores que apenas ingresaron este año a la Facultad de Física de la UH”, un signo de las aptitudes que esa competencia ayuda a descubrir.

A excepción del triunfador absoluto, que estudia Ingeniería Automática, la mayoría de los lauros este año se quedan en la Facultad de Física habanera, salvo dos de esa misma carrera en la Universidad de Las Villas, cuatro del perfil de Física Nuclear del Instituto Superior de Tecnologías y Ciencias Aplicadas (INSTEC), la Universidad de El Salvador y la Federal de Minas Gerais –en Brasil- con un ganador cada una y tres de la Nacional Autónoma de México.

La UNAM, precisa Sánchez Colina, definió previamente cuál sería su mejor apuesta para el concurso; sin embargo, precisa la Presidenta de la Sociedad Cubana de Física, la idea es que la participación sea abierta.

“Sobre todo, -añade- esta competencia aspira a motivar el interés por esta ciencia, pues cada vez son menos los que quieren estudiar estas carreras y que se hable más sobre la Física, pero también es algo que hacemos para los que concursan en la Olimpiada, que son talentosos, competitivos y para ellos es un orgullo mostrar que ganaron”.

Unido a ello, el triunfador absoluto de esta cuarta edición resalta que participar en un certamen así puede ser sinónimo de enfrentar un problema de física avanzada que demanda de razonar, pero también de usar la imaginación y, por poco probable que sea volver a ver algo así en la vida profesional, siempre queda una huella en el modo de pensar y esa aproximación especial se debe a la teoría que se aprende con la Física.

Nota: Conozca a todos los ganadores

Galería
0 Comentarios

Añadir nuevo comentario