Cuando la frustración gana la partida

Autor: 

Claudia Rodríguez Colón
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07 Abril 2017
| |
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Carlos acaba de hacer su entrada a una etapa donde priman los conflictos y los cambios: la adolescencia.

Con 12 años, es la viva representación del niño-hombre que parece comprender todo y, a la vez, nada. Sentado junto a su abuela mira con ligero recelo a los médicos que lo examinan y le hacen preguntas, que responde con gesto distraído.

En la pequeña consulta del hospital pediátrico de Marianao, Carlos parece un muchacho normal, quizás algo tímido para su edad. Ante las preguntas acerca de los estudios y el entretenimiento, responde contento y orgulloso de sus notas escolares y enumeraba sus logros en el dibujo y en el Play Station.

Sin embargo, todo cambia ante la interrogante de la doctora, “¿sabes por qué estás aquí?” Entonces Carlos, cabizbajo, y con un gesto de culpabilidad, contesta, “porque dije que me quería morir y metí la cabeza en un cubo de agua para ahogarme”.

La abuela del muchacho relata que cuando ya estaba dormida la despertó un ruido en el baño, como de algo que se caía. Cuando lo arrastró fuera de la cubeta con agua en la que había metido la cabeza estaba cianótico, casi a punto de ahogarse y tan quieto como un muerto.

Cuenta que la mamá del paciente trabaja hasta muy tarde y apenas lo ve, porque su objetivo no había sido tener hijos tan joven, su papá no vive con él y cuando lo visita no le demuestra el cariño que necesitan los niños y adolescentes.

Explica además, que la madre de Carlos ha intentado en reiteradas ocasiones salir del país y que cada vez que lo hace, se despide del niño, que, enterado de todo, se entristece.

Al concluir la entrevista los doctores coinciden en que en Carlos se resumen  muchos factores de riesgo asociados a la depresión, un problema mundial que al que se dedica hoy 7 de Abril, el Día Mundial de la Salud.

Un fenómeno en aumento

Aunque es difícil para un joven pensar en la muerte, pues cuando nos encontramos en esa etapa de la vida llamada juventud, todo lo que intuimos por delante son sueños, aspiraciones y deseos, las visiones optimistas no son comunes para todos los jóvenes y adolescentes.

Aunque la alegría y la vitalidad predominan en muchos, las preocupaciones, los problemas, los fracasos y la depresión hacen mella en otros tantos y los llevan a pensar en abandonarlo todo.

La palabra suicidio viene del latín: suicidium, de sui, (sí mismo), y caedĕre, (matar) y es la manifestación más extrema de violencia, por ser violencia contra sí mismo, además, constituye la reacción de muchas personas ante situaciones extremas.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) las tasas de suicidios a nivel mundial comenzaron a incrementarse a partir del año 1950, por lo que el fenómeno es una de las principales causas de defunción en el mundo, responsable de más muertes al año que las producidas por el conjunto de todos los conflictos bélicos que asolan el planeta.

La conducta suicida específicamente en niños y adolescentes se ha incrementado también en las últimas décadas, por lo que representa ya, un problema de salud pública internacional. Los países anglosajones y asiáticos son los que presentan mayores índices de intentos suicida y suicidio consumado de pubescentes.

En Cuba existen muchos mitos sobre esta situación, explica el Doctor cubano Sergio A. Pérez Barrero, experto mundial en el tratamiento y prevención del suicidio, fundador de la Sección de Suicidiología de la Asociación Mundial de Psiquiatría y de la Red Iberoamericana de Suicidiología,

Se ha dicho, por ejemplo, que Cuba siempre ha sido un país con elevadas tasas de suicidio, pero este dato se remonta al siglo XIX, en el cual ocurría principalmente a expensas de los inmigrantes chinos que eran convertidos en esclavos.

Sin embargo historias como estas aún persisten en el imaginario social y han sido objeto de manipulación con el propósito de desacreditar la obra de la Revolución. Un mito al respecto ha sido que el incremento del suicidio en Cuba se debe a las consecuencias que ha tenido el proceso revolucionario sobre la población cubana.

Sobre ello, el doctor Pérez explica que en 1958, antes del triunfo de la Revolución, la tasa de suicidio en Cuba superaba la de cualquier país de este hemisferio, pues no existían acciones de la salud pública encaminadas a la prevención de este problema.

Es a partir de 1959 que se inician programas para la prevención general del suicidio, con medidas que contribuyeron a elevar el nivel de vida de los ciudadanos y a mejorar las condiciones económicas, políticas y sociales, como fue, por ejemplo la Campaña de Alfabetización.

No obstante, actualmente en Cuba el suicidio consumado se encuentra entre las cinco principales causas de mortalidad en los adolescentes y jóvenes del país, y desde la década de los 90 del pasado siglo, autores cubanos han reflejado en sus investigaciones la preocupación por el incremento de la conducta suicida en ese grupo poblacional.

El Grupo Nacional de Atención a la Salud Integral del Adolescente, corroboró la subida de las cifras de tentativas suicidas en adolescentes, siendo Playa, Marianao y Lisa los territorios de mayor incidencia en los últimos diez años en la provincia de La Habana.

Resalta también el predominio del sexo femenino para el intento suicida, pues de los casos reportados, casi el 80 por ciento son muchachas, aunque son los varones quienes con mayor frecuencia consuman el acto.

Expertos en el tema refieren que el suicidio de los adolescentes es un tema que suele callarse y evadirse, pues impacta y pone en tela de juicio el sistema familiar y social en que vivimos, pero, opinan, lo más importante es conocer y reflexionar sobre las causas que llevan a un joven a su autodestrucción.

Buscando el por qué

La adolescencia es la etapa de la vida en que aumentan los riesgos de conducta suicida, ya que es el periodo que inicia los cambios puberales y se caracteriza por profundas transformaciones biológicas, psicológicas y sociales, las cuales generan momentos de crisis y conflictos para el adolescente, tanto consigo mismo, como con aquellos que los rodean.

Los llamados factores de riesgo de la conducta suicida, implican algunos fijos como el intento previo de suicidio, los factores genéticos, los de género, edad y etnia, el estado civil, la situación económica y la preferencia sexual; y otros modificables, como la ansiedad y la depresión, el acceso a los medios para cometer la autoagresión, la interrupción de tratamientos médicos, el aislamiento social y las enfermedades crónicas.       

También para algunas personas haber sufrido experiencias catastróficas o traumáticas puede desembocar en un pensamiento suicida, como también la dependencia al alcohol u otras drogas, antecedentes de abusos físicos o sexuales, de aislamiento social, de enfermedades somáticas dolorosas o discapacidades y de trastornos depresivos o esquizofrénicos.

La doctora Alba Cortés Alfaro, especialista de II Grado en Higiene Escolar y Máster en Epidemiología del Instituto Nacional de Higiene, Epidemiología y Microbiología resalta que del 12 al 25 por ciento de los niños mayores y adolescentes experimentan un pensamiento suicida en algún momento

El Grupo de atención al Adolescente y estudios sobre el suicidio coinciden en que en Cuba, dentro de los factores de riesgo para conducta suicida en pubescentes y las causas del hecho consumado, predominan las dificultades sociales principalmente, la comunicación padres-tutores-hijo. Y es que el suicidio está considerado un fenómeno mucho más social que psicológico.

La desintegración familiar con falta de comunicación, la separación de los padres, hostilidad entre los miembros que conviven en el hogar, las riñas constantes, la violencia en forma general y la ausencia física y emocional de algunos de los progenitores o de ambos, condiciona disfunciones familiares que afectan el nivel de vida de los adolescentes cubanos y los lleva a tomar medidas extremas que pueden culminar con la muerte.

Existen casos de pacientes tratados por expertos del Grupo de atención al Adolescente que han tratado de suicidarse debido a la partida de los padres a hacia otro país, al maltrato físico, y al acoso social por algún defecto físico.

No pocos jóvenes se ven atacados en el medio en que se desenvuelven por ser diferentes al resto. Ejemplo de ello es el caso de una joven estudiante de Secundaria Básica, que poseía una malformación congénita en una mama, lo que la hacía objeto de burlas en el entorno en que se desenvolvía.

La muchacha, ya tímida de por sí, y en cuya familia se hallaron antecedentes de suicidio, había ingerido tres veces una gran cantidad de varios psicofármacos.

El doctor Pérez Barrero, explica que los adolescentes con baja autoestima y vulnerables al estrés tienen mayores posibilidades de desembocar en una crisis suicida ante diversas situaciones conflictivas.

Otro trance que puede conducir a una la conducta suicida en la actualidad es la gestación en adolescentes. Según indica la doctora Silvia León Reyes, Profesora Asistente de Pediatría y Master en Atención Integral al Niño, del hospital pediátrico Juan Manuel Márquez existen muchas jóvenes que ven la muerte como única opción para librarse del embarazo no deseado.

En la mayoría de los casos, la familia o el padre del bebé les han dado la espalda y al no poder enfrentarse solas a la situación, ellas deciden quitarse la vida.

El método fundamental utilizado en las tentativas suicidas en Cuba es la ingestión de psicofármacos u otros medicamentos, sobre todo por su fácil obtención. Según cifras del Departamento de Estadísticas de la Provincia de La Habana, más de la mitad de los pacientes adolescentes entre diez y 19 años utilizan la ingestión de fármacos variados.

Cómo prevenir

Siquiatras y sicólogos vinculados al tema, aseguran que el suicida casi siempre dice o expresa sus planes, pero muchas veces las personas no son capaces de interpretar el mensaje o no lo toman en serio.

Estudiosos del suicidio adolescente en Cuba como el Doctor Pérez Barrero, consideran que eso se debe también a la poca difusión del tema y de medidas para evitar los intentos.

Los medios de comunicación, aclaró, presentan escasos trabajos respecto a este tema que no lo abordan con la profundidad necesaria.  Es necesario un respaldo para realizar programas de radio, televisión o artículos periodísticos sobre el tema del suicidio, sin sensacionalismo, con información clara, dirigida a la prevención..

En su opinión también sería necesario ubicar en las carreteras vallas que lleven mensajes como: Respeta tu vida; dale valor a tu vida;no al suicidio: la opción es vivir; el suicidio crea más problemas de los que pretende resolver; el suicidio: una muerte evitable.

Señaló además, que cada año se invierten numerosos recursos en la campaña contra el dengue cuando, por ejemplo en la provincia de Granma, en un solo año se han reportado muchas más muertes por suicidio que todas las ocurridas desde la epidemia de dengue en la década del 80 hasta nuestros días.

Hoy en Cuba se llevan a cabo programas que contribuyen a incrementar la seguridad, el bienestar y la calidad de vida de toda la población, aspectos fundamentales en la prevención general del suicidio.

Desde 1989 funciona un Programa Nacional de prevención de la conducta suicida en Cuba, al cual se le han realizado modificaciones que, en su momento, fueron efectivas, pues Cuba dejó de tener el primer lugar de Latinoamérica en cuanto a intentos de suicidio.

Por la vida, es también una iniciativa de auxilio a los jóvenes que se desarrolla en todos los niveles de atención a nivel nacional y cuyo objetivo fundamental es la disminución de la morbimortalidad por conducta suicida. Para ello se realiza una pesquisa de forma activa a personas donde aparezcan factores de riesgo

La comunidad desarrolla acciones de promoción de salud para fomentar actitudes y estilos de vida saludables, ajenos al comportamiento suicida. Según el programa del MINSAP, se lleva a cabo también, una estrategia de Información, Educación y Comunicación, encaminada a favorecer y potenciar la adquisición de conocimientos y la adopción de actitudes, valores y prácticas sanas.

Sin embargo, en la actualidad, se observa que las personas se están suicidando sin ser atendidas por ningún médico, lo cual indica que a pesar de existir cobertura asistencial, no han tenido la posibilidad de acceder a los servicios de salud.

Hay dificultad en el tratamiento a los afectados en Cuba, refiere la Doctora León, pues la mayoría de los individuos que atentan contra su vida niegan haberlo hecho; solo una pequeña parte lo reconoce y acepta la ayuda de los especialistas.

Jorge, por ejemplo, quien, luego de una pelea con su novia, decidió cortarse las muñecas con un pedazo de lata de cerveza e intentó además agredirla con un cuchillo, rechazó toda ayuda ofrecida y solamente llegó al hospital al ser trasladado desde la Estación de policía.

A estos casos, según explicó la psiquiatra Alina Mesa, es necesario darles un tiempo de ingreso para que puedan calmarse y pensar con claridad antes de llevar a cabo más pruebas e indicarles un tratamiento.

Existen incidentes diversos y formas distintas de tratar la problemática.

Danay sufría severas crisis de depresión desde pequeña y tras la ruptura de una relación, se disparó. La bala no la mató, pero quedó parapléjica de por vida, porque su columna sí se vio afectada.

Sin embargo, lo que en su opinión le dio una esperanza para forjarse una nueva vida fue el tratamiento psiquiátrico, conocer a personas que habían pasado por una experiencia cercana a la muerte y que, no obstante, la habían superado y aprovechado su segunda oportunidad.

A partir de tal aceptación se recuperó y hoy, aunque sigue en silla de ruedas, es graduada en Psicología y ayuda a aquellos que no ven solución a sus problemas por otra vía que no sea la muerte.

Una adolescencia segura

Por las alarmantes cifras de intentos de suicidio en todas partes del mundo, la OMS organización hizo público un documento pionero sobre la prevención del suicidio que reúne diez años de investigación y datos de países de todo el mundo, y propone una acción coordinada para reducir estos sucesos a escala global.

Según este llamado, los suicidios pueden prevenirse a partir de seguir una serie de precauciones: reducir el acceso a los métodos para atentar contra la vida, evitar el lenguaje sensacionalista de los medios de comunicación y la descripción explícita de los recursos utilizados, además de la identificación y el tratamiento de los trastornos mentales de forma precoz, tanto dentro de las comunidades como por parte de los trabajadores de la salud en particular.

Una clave importante para la reducción de muertes por suicidio es un compromiso de los gobiernos nacionales para establecer y aplicar un plan de acción coordinado, ya que actualmente solo 28 países poseen estrategias nacionales de prevención.

En Cuba existen hoy varios programas que apoyan a estos jóvenes pues, como reveló la  doctora León, aquellos que lo intentan una vez y fracasan pero siguen determinados a morir, pueden repetirlo incluso por diez ocasiones más hasta que lo consiguen.

Cuando un paciente que intentó suicidarse es internado en el hospital, explica, se le da seguimiento en varias consultas de psiquiatría para ayudarlo a superar el problema. Lo primero que debe hacerse es no ignorar la palabra suicidio, sino hacerle frente.

Entre las recomendaciones preventivas se destaca fundamentalmente la educación de médicos y psicólogospara detectar los factores de riesgo y el ofrecimiento de información adecuada a los conserjes de escuelas y centros, para identificar potenciales cambios en las actitudes.

Igualmente, la familia desempeña un papel básico a la hora de mostrarles a los más jóvenes cómo respetar los límites y sobreponerse a las frustraciones; de enseñarles, a socializar la agresividad percibida o recibida y a desarrollar su inteligencia emocional y no solo cognitiva, para poder formar personalidades resistentes, activas y seguras ante las dificultades de la vida.

Además, es menester que la familia otorgue a niños y jóvenes un ambiente de armonía y seguridad.

De lo que se trata es de potenciar la creación de condiciones psicosociales que generen participación de la mayoría de los actores sociales en la promoción de la salud. Según la Doctora León, los programas de adolescencia no cuentan con el apoyo necesario. Las reuniones de adolescentes que realiza el hospital Juan Manuel Márquez no tienen todavía gran participación, a pesar de que el número de asistentes ha aumentado en los últimos años.

En esos encuentros se reúnen jóvenes con distintas afectaciones, e inseguridades y cuentan sus historias en un ambiente de comprensión y respeto. “La última reunión tuvo más participación que de costumbre”, explicó la pediatra, pero aún es necesario lograr que los adolescentes se entusiasmen, se comuniquen y hablen de sus problemas. Además, es imprescindible mejorar la integración de los padres en estas actividades.

 Sin embargo, los expertos coinciden en que todavía queda mucho por hacer para disminuir la conducta suicida en el país y en el mundo en general. Informes de especialistas de la Unión Europea (UE) y la OMS advierten que para el año 2025, el incremento en la cifra de suicidios rebasará el millón 500 mil por año.

Aunque actualmente muchos casos de suicidio están relacionados con acoso y maltrato escolar, estadísticas gubernamentales en varias naciones del mundo tratan de minimizar el problema y separar estos sucesos haciéndolos pasar como hechos aislados derivados de problemas familiares o por cambios de hábitos.

En un país siempre habrá problemas económicos y sociales, siempre habrá familias con dificultades y niños solitarios; nuestro deber es ayudar e intentar prevenir las muertes, manifestó la doctora León. Con más de 50 años dedicados al trabajo con los adolescentes, ella continúa ideando nuevos planes para el mejoramiento de las condiciones de vida y a la felicidad de los jóvenes.

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