Los gemelos Kelly prueban qué le pasa al cuerpo humano fuera de la Tierra

Autor: 

Claudia Alemañy Castilla
|
16 Mayo 2019
| |
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Crédito de fotografía: 

tomada de elmundo.es

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A través de varios viajes, Scott Kelly había acumulado cerca de 180 días en órbita. Sus méritos fueron reconocidos rápidamente por los burócratas de la Agencia estadounidense de Aeronáutica y el Espacio (NASA, por sus siglas en inglés), quienes buscaban astronautas para documentar posibles transformaciones fisiológicas luego de largos periodos de tiempo habitando fuera de la Tierra.

En 2012, los funcionarios notificaron a Kelly, y al cosmonauta ruso Mikhail Kornienko, que deberían vivir en la Estación Espacial Internacional por cerca de un año de manera continua, el doble de tiempo que cualquier otra persona.

Poco después de la elección, el también ingeniero eléctrico comentó con los supervisores del proyecto acerca de incluir en este a su gemelo. Fue el propio astronauta quien sugirió que contar con dos individuos con altas coincidencias genéticas podría generar un experimento mucho más interesante.

Los expertos de la NASA no habían valorado la posibilidad pero rápidamente se comunicaron con el otro hermano. Hacía solo un año del retiro oficial del también astronauta Mark Kelly y, aunque se dedicaba a otras tareas, se interesó por el estudio. Así comenzó el Proyecto de Gemelos.

Emmanuel Mignot, director del experimento, aseguró que las principales intenciones de la prueba eran “determinar cómo los viajes espaciales afectan de manera física y psicológica a los humanos. La idea es evaluar los cambios inmunológicos y ofrecer ideas sobre la manera de contrarrestar esas transformaciones”.

El 27 de marzo de 2015, Scott abandonó la Tierra. Volvería el segundo día del mismo mes, pero al año siguiente. Antes, durante y tras el regreso, científicos de diversas áreas del conocimiento analizaron a los Kelly desde el punto de vista molecular, fisiológico y conductual. No fue hasta 2019 que la revista Science publicó un artículo cabal con todos resultados conseguidos en el experimento.

¿Cómo cambia un cuerpo en el espacio?

Los extremos de los cromosomas terminan en telómeros. Los exámenes aplicados a Scott evidenciaron que los suyos se alargaron considerablemente. Sin embargo, se redujeron hasta recuperar su longitud original, tras las primeras 48 horas del regreso del astronauta.

Susan Bailey, investigadora de la Universidad de Colorado encargada de estudiar esa sección del ADN de los gemelos, explicó a diversos medios de prensa que cuando las personas ganan años, los telómeros tienden a acortarse.

“El estrés, la radiación o incluso la contaminación, pueden acelerar el envejecimiento de estos elementos. Curiosamente, el tamaño promedio de los telómeros del señor Kelly aumentó en el espacio, en lugar de disminuir. Como si sus células se hubieran vuelto más jóvenes”, aseveró la experta.

Aunque el propio estudio de la NASA señala que esto puede ocurrir gracias al ejercicio regular y la dieta saludable que se exige a los viajeros extra-orbitales, los científicos no descartan que el papel de la ausencia de gravedad en esta transformación.

“Tal vez el cuerpo del astronauta fabricó un nuevo suministro de células jóvenes, con telómeros más largos, no lo podemos descartar”, refirió también la doctora Bailey, quien argumento la necesidad de continuar indagando en este peculiar cambio.

Por otro lado, en aras de valorar la respuesta inmunológica en el espacio, Emmanuel Mignot y sus colaboradores conformaron un protocolo de trabajo. Ambos gemelos debieron aplicarse una vacuna contra la gripe antes del viaje al espacio y repetir la inyección casi un año después.

“Pudimos apreciar que la microgravedad no ocasionó cambios en la respuesta inmunológica de los organismos. Por suerte, Scott reaccionó a la vacuna de manera similar a Mark, pues en ambos hubo una buena producción de anticuerpos. Es decir, los viajes fuera de la tierra no incrementan ni atenúan las funciones de este sistema”, apuntó Mignot.

Nos obstante, si se han apreciado afectaciones en otras áreas. Un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford notificaron que la respuesta inflamatoria de Scott fue mucho más pronunciada que la de su hermano en la Tierra.

En el estudio publicado por Science también se aprecian cambios en la excreción de algunas proteínas. El caso más notable es el de la acuaporina, encargada de transportar moléculas de agua y relacionada con la hidratación del cuerpo. Al parecer, ello plantea a que el organismo humano en el cosmos no liberaba esa sustancia adecuadamente y se acumularon elevados niveles de sodio.

“Esto apunta a una deshidratación, pero también puede hablarnos de que los fluidos migran a la cabeza durante las travesías espaciales. A su vez, podría ser la causa de aumentos de la presión intracraneal y disfunciones visuales”, expresó Michael Snyder, genetista del equipo de la Universidad de Stanford.

Otro elemento a considerar es que la población bacteriana en Scott fue totalmente distinta a la de Mark durante todo el tiempo del estudio. A este suceso, los científicos encontraron una de las explicaciones más sencillas hasta ahora. Los microbios son altamente sensibles ante las transformaciones en la dieta o el ambiente.

Uno de los gemelos viajó al espacio mientras el otro tuvo que vivir su misión desde la Tierra. Foto tomada de fayerwayer.com

Polémica al interior de la atmosfera

Apreciar las implicaciones biomédicas provocadas por largos periodos de tiempo en microgravedad no es el único objetivo del experimento que tuvo como objeto a los gemelos Kelly. Aunque la NASA no ha sido muy explícita al respecto, es necesario reconocer que la investigación pudiera ser una antesala para pensar en posibles viajes a Marte u otros puntos cercanos a la Tierra. Esto ha suscitado algunas interrogantes dentro y fuera de la comunidad académica.

Christopher Mason, especialista en genética del Instituto Médico “Weill Cornell” de Nueva York, calculó que Scott estuvo expuesto a 48 veces más radiación que la exposición promedio desde el planeta. El experto considera que esto puede haber tenido serias implicaciones aunque algunas de ellas todavía no hayan podido ser determinadas.

“Para estar seguros necesitaríamos más astronautas”, aseveró el investigador. Esta idea no parece agradar a algunos grupos de activistas que rechazan la perspectiva de usar cobayas humanas.

Otra preocupación que mantiene alertas a los científicos relacionados con el proyecto son las variaciones conductuales en el gemelo espacial. Al parecer, Scott no obtuvo buenos resultados en los exámenes cognitivos realizados a su regreso.

Se volvió más lento y menos preciso en prácticamente todas las pruebas de este tipo”, advirtió Mathias Basner, uno de los subordinados de Emmanuel Mignot. Los investigadores no descartan que se deba a un cambio biológico, pero también pudo influir el alto estrés al cual estuvo sometido el astronauta luego de su regreso.

Ante estos elementos, las opiniones de otros expertos no se han hecho esperar. Gary Strangman, psicólogo de la Escuela de Medicina de la Univerdad de Harvard, comentó al New York Times que esa disminución en la velocidad de reacción de los viajeros espaciales podría tener serias consecuencias en misiones de larga duración.

Mientras, los Kelly son cada vez más famosos y crecen las noticias sensacionalistas sobre las diferencias entre ellos luego de la travesía espacial. Solo el tiempo, el interés científico y los presupuestos dirán si es posible indagar con mayor profundidad acerca de cómo el cosmos transforma el organismo humano.

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