Golpes cerebrales

Autor: 

Ileana Labaut López
|
09 Noviembre 2015
| |
0 Comentarios

Me gusta: 

Cada seis segundos muere una persona en el planeta debido a afectaciones cerebrovasculares. Al año, 15 millones de personas sufren de ictus y de ellas, unos diez millones fallecen o quedan con discapacidad. Esa razón motivó a establecer una fecha, el 29 de octubre, como Día Mundial del Ictus cerebral.

Tal consenso llegó tras los debates acontecidos en el V Congreso Mundial sobre ictus, el 24 de junio de 2004, con sede en Vancouver, Canadá. Sin embargo la enfermedad ha continuado creciendo hasta alcanzar la categoría de “pandemia silenciosa”.

Según precisa el doctor Javier Sánchez López, especialista de segundo grado en Neurología y Cuidados Intensivos, las enfermedades cerebrovasculares ocupan la tercera causa de muerte a nivel mundial. Y, según el Anuario estadístico de salud de 2014, en Cuba están situadas en la misma posición,  con tendencia al crecimiento en número de afectados. Si en el año 2000 las defunciones por esta causa eran ocho mil 143 , en el 2014 la cifra llegó a nueve mil 256.

–¿Qué es el ictus cerebral?

–El término ictus es de origen latino y significa impacto, choque, lo que describe el carácter brusco y súbito del proceso. De forma genérica, representa un grupo de trastornos, que incluyen el infarto cerebral, la hemorragia intracerebral y la hemorragia subcranoide. Existen varias formas para llamarlos: como accidente o ataque cerebrovascular, trombosis cerebral o apoplejía.

“Esta afección se inscribe como una de las cuatro clasificaciones de las enfermedades cerebrovasculares, específicamente dentro de la enfermedad cerebrovascular focal, al igual que el ataque de isquemia (ATI)”.

¿Cuáles son los indicios de estos trastornos?

– Es muy importante saber identificar la presencia del ictus en el organismo. Existen pruebas sencillas que lo posibilitan; cuando se siente pérdida de fuerza muscular en una parte del cuerpo, debilidad o entumecimiento repentinos en la mano, en el pie o en porciones de la cara, el brazo o la pierna. Por ejemplo, desviación de la comisura labial, dificultad en el lenguaje, tanto para articular, emitir o comprender las palabras; trastornos sensitivos y visuales súbitos como visión borrosa o pérdida de visión en uno o ambos ojos; mareos o dificultades repentinas para moverse o caminar, así como con el equilibrio o la coordinación; también dolor de cabeza fuerte y repentino, del que no se sabe la causa.

“Puede ser que no todas las señales anteriores se presenten con cada derrame (cerebral), pero aunque en algún momento desaparezcan,  no se deben ignorar las señales de aviso. Los síntomas de un derrame pueden parecerse a los de otras condiciones o problemas médicos, por tanto siempre se debe consultar al facultativo para obtener un diagnóstico”.

¿Cómo se diagnostica?

– Utilizando el método clínico, el cual se valida a través de la experiencia práctica y con los conocimientos que el médico va adquiriendo. Las valoraciones del clínico y el radiólogo se determinan finalmente qué pacientes que transitarán por estudios de neuroimagen (tomografía axial computarizada), con el fin de confirmar el diagnóstico.

Lo fundamental es desarrollar en todo el personal encargado las habilidades para implementar el método clínico: inspección, palpitación, auscultación y percusión. Es imprescindible para el profesional de la salud el cumplimiento de la guía de prácticas clínicas, dictaminadas por un grupo de expertos para la preparación de los especialistas y así lograr el diagnostico precoz.

¿Quiénes integran el equipo multidisciplinario en el servicio especializado en ictus?

- En el país contamos con  nuevas salas dedicadas al paciente con la enfermedad cerebrovascular, en las que un equipo integrado por clínicos, neurólogos, psicólogos, especialistas de fisioterapia y rehabilitación atienden de conjunto al enfermo para que este alcance lo más rápido posible una completa recuperación.

¿Cuál es el tratamiento ?

– Una vez que la persona ha sufrido la enfermedad recibe tratamiento en lo que se denomina unidad de ictus, donde se toman diversas medidas, como la posición que debe adoptar el paciente en la cama durante las primeras horas, la supresión de alimentos por vía oral (para  evitar los vómitos) y el suministro de soluciones endovenosas para impedir la deshidratación, además de actuar sobre los factores de riesgo.

Cobra importancia la evaluación dinámica (presión arterial y pulso) al enfermo, e incluye la vigilancia y control de aquellos que tienen otras patologías de base, tales como cardiopatías, diabetes, úlceras gástricas, entre otras.

– ¿Podría usted identificar los factores de riesgo más importantes para padecer de ictus?

 – Algunos de ellos, por su naturaleza, no pueden modificarse. Es el caso de la edad (el riesgo crece de forma importante a partir de los 60 años) y el sexo (en general, hasta edades avanzadas, el ictus se da más entre los hombres que entre las mujeres, aunque la mortalidad es mayor en estas últimas). La historia familiar de ictus, haberlo sufrido con anterioridad y pertenecer a determinadas razas, como por ejemplo la raza negra americana, también predisponen con mayor fuerza a padecer un ictus, sin que estas condiciones puedan, en sentido estricto, reconducirse.

“Sin embargo, sí podemos actuar sustancialmente sobre los factores de riesgo más importantes (hipertensión arterial, consumo de cigarro). En los últimos 25 años, por ejemplo, se ha reducido paulatinamente el número de ictus y se logró reducir hasta un 50 por ciento su mortalidad. Una buena parte de este éxito se debe al creciente control de la hipertensión arterial.

“Toda persona mayor de 50 años de edad debería tomarse la tensión arterial al menos una vez al año; el riesgo de sufrir un ictus se incrementa tanto si está elevada la tensión arterial sistólica (máxima) como la diastólica (mínima) o ambas. Cifras superiores a 140/80 deben ser vigiladas por su médico”.

Según el Dr. Sánchez López, los pacientes que padecen enfermedades cardíacas, sobre todo aquellas que tienen origen en la arteriosclerosis de las arterias coronarias (angina de pecho y el infarto de miocardio) corren un peligro claramente mayor de padecer un ictus. Ello se debe a que la mayoría de los ictus isquémicos o aterotrombóticos, también tienen en la arteriosclerosis su punto de partida. Si estos problemas cardiacos cursan además con determinados tipos de arritmias, como la fibrilación auricular, la vulnerabilidad crece de forma muy considerable.

Asimismo el especialista refiere que el consumo de tabaco es la causa prevenible más importante de muerte prematura. Su asociación con la ateroesclerosis, las enfermedades cardíacas y el ictus no ofrece hoy ninguna duda.

Aunque, en la actualidad, no está establecido con claridad el papel exacto que desempeñan los niveles elevados de las grasas en la sangre (colesterol y triglicéridos) en la probabilidad de sufrir un ictus, su evidente relación con la angina de pecho, el infarto de miocardio y la ateroesclerosis, indica también vínculo con el ictus.

La diabetes mellitus, que condiciona la incapacidad del organismo para metabolizar adecuadamente la glucosa que ingerimos con la dieta, aumenta el riesgo de padecer muchas otras enfermedades (renales, oculares, cardíacas, de los nervios periféricos) y también el ictus. Al igual que la ateroesclerosis, la diabetes obstruye los vasos sanguíneos y  hasta el 20 por ciento de las personas que han sufrido un ictus son diabéticas.

A pesar de ser una condición permanente, aquellos diabéticos que siguen un adecuado control de su enfermedad tienen menos probabilidades de sufrir un ictus con respecto a quienes no lo hacen.

¿Qué recomendaciones indica usted para un mejor manejo de la enfermedad cerebrovascular?

– El control de los factores de riesgo desde el área de atención primaria es esencial para reducir la incidencia de esta epidemia. Y  no perder un instante para acudir a los servicios médicos especializados ante los primeros síntomas, pues el tiempo es vital para impedir daños en el cerebro. De lo contrario, pueden ocasionarse discapacidades severas y, en el peor de los casos, la muerte. En resumen, el mejor tratamiento del que disponemos es una adecuada prevención.

Galería
0 Comentarios

Añadir nuevo comentario