Huracanes a las puertas de la Academia

Autor: 

Alberto C Toppin
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18 Agosto 2018
| |
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Crédito de fotografía: 

Alberto C Toppin

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Con el tema “Pronóstico de Huracanes. Avances y dificultades”, el reconocido Doctor en Meteorología José Rubiera impartió este jueves una conferencia en el paraninfo de la Academia de Ciencias de Cuba, como parte del evento mensual Academia de Puertas Abiertas que desarrolla la institución científica los terceros jueves de cada mes.

Durante la cita, Rubiera explicó varias de las causas de la formación de los huracanes, así como las razones de su intensidad y la variabilidad de esta a lo largo del tiempo. Al referirse a la temperatura oceánica, manifestó que realiza cambios interdecadales.

En la década del 70 y 80 hasta 1995, fue baja, por lo que la frecuencia de los huracanes fue inferior. De 1980 a 1994 hubo 22 huracanes, mientras que de 1995 al 2009 fueron 56, ejemplificó.

Rubiera explicó que el evento El Niño está influyendo en la baja actividad ciclónica de este año.

Sobre la relación de la intensidad de estos eventos hidrometeorológicos y el calentamiento global, Rubiera citó un estudio norteamericano que considera a los huracanes un 4% más intensos por cada grado Celsius de temperatura que sube y con un 12% más de precipitaciones.

Respecto a los pronósticos generales para este año, el especialista argumentó que la actual temporada ciclónica puede ser menos activa que la anterior debido al evento El Niño, el cual desplaza las aguas marítimas calientes hacia el oeste del Pacífico y enfría el Atlántico. A esto se le suma la fase este de la oscilación quasibienal, evento que ocurre cada 28–29 meses, cuando los vientos del Ecuador giran en dirección al occidente y debilitan la formación de ciclones.

Desde el público se recomendó que la actividad ciclónica también fuera prevista en los planes económicos del país.

El Doctor también ahondó sobre el incesante ascenso de las temperaturas que durante estos meses se ha sentido en buena parte del país. En relación a este tema, manifestó que en las islas como Cuba es muy difícil una ola de calor. “Se siente también por la sensación térmica, que en lugares de nuestro país es de 36 grados, porque depende también de la humedad. El sudor no se evapora cuando el aire está cargado de humedad. Frente al ventilador, sí se evapora y la persona se refresca”, detalló.

Ante una pregunta del público sobre el peligro de los rayos, Rubiera explicó que las descargas eléctricas pueden viajar hasta 30 kilómetros más allá de las nubes y alcanzar un punto elevado. Asimismo, dijo que las tormentas severas solo se pronostican cuando ganan en severidad, y que aunque se pueden seguir en Cuba, se necesita un medio lo suficientemente rápido como para avisarles a las personas. En ese sentido, apuntó, el Instituto de Meteorología y la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (Etecsa) han dado los primeros pasos.

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