Ingenieros de Centro de Inmunología Molecular innovan en sistema de tratamiento de residuales biológicos

Autor: 

Claudia Alemañy Castilla
|
24 Julio 2019
| |
0 Comentarios

Crédito de fotografía: 

Claudia Alemañy Castilla

Me gusta: 

La depuración de los desechos es, para muchas industrias, un pendiente todavía por saldar. Sin embargo, desde la innovación y el trabajo en equipo algunas veces aparecen interesantes soluciones a estas problemáticas.

En el Centro de Inmunología Molecular (CIM) es posible encontrar un ejemplo de ello. El grupo de ingenieros de la Planta de Investigaciones de la entidad científica implementó un sistema de tratamiento de residuales biológicos, el cual tuvieron que desarrollar “prácticamente desde cero”.

Waldo Hernández Sánchez, jefe de ingeniería de la mencionada planta, relata, con evidente satisfacción, como él y un equipo de colegas iniciaron el diseño del conjunto de equipamientos y tecnologías.

“La carencia de un sistema de inactivación biológica frenaba la licencia operativa que requería nuestro edificio. En esta planta se trabaja con sangre, virus y otros residuales de los laboratorios, los cuales deben ser tratados antes de ser echados al alcantarillado. Entonces, nos dimos a la tarea de encontrar una solución”.

Finalizar el proceso no se consiguió de un día para otro. Fueron necesarias diferentes tecnologías como tanques de acero inoxidable con capacidad para dos mil litros, bombas para la recirculación y evacuación de los productos remanentes, aire comprimido, agua de enfriamiento, entre otras.

También, se decidió emplear el software TIA Portal, especializado en aumentar la productividad y eficiencia de procesos industriales. Para este punto se requirió de la preparación de programadores, quienes tuvieron a su cargo la labor de adecuar el producto informático a las necesidades del proyecto.

“A mi entender, este es el sistema más complejo que hemos hecho. Básicamente abarcamos todas las ramas de la mecánica, automática, electrónica, programación”, señaló Hernández Sánchez.

Junto a Waldo Hernández, trabajaron Daniel Góngora, Gismell García, Ronny Pacheco y Daniel Darias. Al concluir el montaje, el grupo de desarrolladores concluyó que el sistema contaba con un elevado nivel de autonomía y seguridad.

Según pudo conocer Juventud Técnica, el CIM obtuvo el permiso operativo para la planta al culminar la activación del proyecto. Las entidades reguladoras de la delegación provincial de Ministerio de Ciencia, Tecnología y Ambiente (CITMA) certificaron que el equipamiento protege los ecosistemas y la salud de las poblaciones cercanas a la entidad científica.

El sistema de tratamientos residuales biológicos también tiene impactos positivos en el orden económico. A modo de balance, los miembros del departamento de ingeniería de la Planta de Investigaciones debieron valorar los costos de poner en marcha un equipamiento desarrollado por ellos mismos.

“La tecnologías que implementamos, aunque tuvimos importar materiales, piezas y otros insumos, supusieron un gasto de unos 90 mil euros y alrededor de cinco mil pesos en moneda nacional. Esto es sin duda una inversión importante.

“Sin embargo, otra de las plantas del CIM compró un sistema similar a un fabricante extranjero y esta compra en total ascendió a cerca de 400 mil euros. La diferencia es considerable”, señala Hernández Sánchez.

Entre circuitos y el “cacharreo”

Ronny Pacheco Portuondo es un joven técnico en automática y electrónica. Desde que trabaja en el CIM ha dedicado su tiempo a la recuperación de equipos farmacéuticos que, por su tiempo de explotación, no cuentan con piezas de repuesto en el mercado.

Uno de sus proyectos más logrados fue el diseño de una tarjeta control para regular la velocidad agitadores magnéticos. El circuito original del equipo estaba corroído por las sales de sustancias y por la humedad. Además, el modelo en sí estaba descontinuado.

La recuperación de equipos como los agitadores magnéticos es una labor que requiere de importantes destrezas técnicas. (Crédito: Cortesía de los entrevistados)

Junto a otro compañero, Pacheco Portuondo, participó del diseño del circuito, su impresión y revelado en cobre y su posterior inserción en el agitador magnético que estaba a punto de ser desechado.

“Nuestro objetivo es siempre postergarle la vida útil a los equipos”, asegura el joven. Además, destaca que el Departamento de Ingeniería no solo se enfrasca en mantener y reparar tecnologías de edad avanzada, sino que buscan formas de garantizar modificaciones o mejoras a través de soluciones ingeniosas.

Ronny Pacheco Portuondo

Los proyectos de los ingenieros y técnicos cada año son analizados en los fórums científico-tecnológicos que organiza el CIM. De acuerdo con la opinión de Ronny Pacheco, este es un ejercicio importante, que permite visualizar la labor, casi anónima, de quienes trabajan para no detener producciones tan significativas como las farmacéuticas.

0 Comentarios

Añadir nuevo comentario