Intimidados por la era digital

Autor: 

Talía Montes de Oca Rodríguez
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13 Noviembre 2015
| |
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Foto: Rolando Padilla

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Hoy en día, la realidad roza la ciencia ficción. Pocas cosas sorprenden al hombre actual, quien rodeado de tecnología, prácticamente depende de ella para interactuar con el resto del mundo. Nadie podía imaginar hace apenas unos años que con solo desplazar los dedos sobre algún dispositivo, podríamos acceder y crear cualquier tipo de información. Sin embargo, en un planeta donde los bebés juegan con Ipads, los más adultos parecen estar detenidos en el tiempo ante los fuertes cambios tecnológicos.

Se impone la conocida frase “en mis tiempos eso no existía”, cuando de costumbres se trata, pues es cierto que años atrás la principal diversión de muchos eran los libros, el cine o bailables.  La comunicación cotidiana sereducía a marcos cercanos, y rebasarlos requería de tiempoy esfuerzo.

A medida que los años pasan, y los sentidos van perdiendo sus potencialidades, aprender cosas nuevas se vuelve más complicado. El cerebrohumano, ocupado por todo tipo de experiencias adquiridas durante la vida, pareciera resistirse a continuar almacenando información, a pesar de solo haber utilizado una pequeña parte de su capacidad.

La vista traiciona, y comenzamos a mirar más de cerca las cosas, quizás en un intento por ver mejor, o como técnica de intimidación para obtener lo que queremos de ellas.

En el presente, controles remotos, celulares, computadoras, entre otros artilugios,han invadido los hogares, y enfrentarse a ellos puede resultarcomplicado. Unos se niegan a tocar los endemoniados aparatos, otros desisten tras varios intentos fallidos; los más osados piden ayuda a sus “expertos” hijos o nietos.Pero en casi todos abunda la desilusión de no sentirse seres útiles.

Porque incluso para los aprendices más aventajados, las innovaciones, cada una con características diferentes, hacen su debut a tal velocidad que cuando por fin habíamos aprendido a usar el teclado analógico, con sus respectivos ábacos mentales para descubrir acentos, comillas y tildes,  ¡Voilà!, bienvenido el sistema táctil.

Los llamados “mandos” (o controles remotos), también suponen un problema.Hacen que los noveles usuarios prueben diversas posturas, se levanten de sus asientos, se aproximen a lapantalla hasta sentir sus cabellos frisados, o incluso den media vuelta al dispositivo para comprobar el bombillito.

Con las PCs, todo va más allá. El primer reto es localizar el botón de apagado, objetivo número 1 en las clases de Informática Básica. La prueba puede ser superada, pero luego todo se complica. Acostumbrase al escurridizo roedor que le acompaña, o al sensible teclado, lleva su tiempo.

Adaptados a tratar con especímenes que requerían de una mayor fuerza aplicada: las antiguas máquinas de escribir, y al grato sonido creado por la secuencia de botones sobre la hoja de papel, se vuelve casi imposible no desear quetambién estas ligeras teclitas tengan musicalidad, aunque su vida dependa de ello.

Por supuesto, esto no ocurre siempre. En cuestiones de tecnología, también podemos encontrar ancianos aventajados, que ingeniosamente han echado mano a paraguas, abrigos y bloqueadores solares del desarrollo, para protegerse de las inclemencias de la evolución.

¿Qué les ha hecho atreverse? Algunos entrevistados coincidieron en que el principal factor por el cual luchan diariamente para enviar un mensaje de texto o un correo electrónico es la preocupación por sus seres queridos.

El deseo de comunicarse con familiares y amigos, poder localizarles en caso necesario, o estar al tanto de cualquier problema, hace que por estos días los teléfonos móviles,comiencen a ocupar un lugar en sus bolsillos. Por su parte, quienes nacieron rodeados de los curiosos dispositivos que hoy facilitan la vida de cada persona a nivel global, afirman que sería una inmensa tranquilidad si sus padres y abuelos dominaran las nuevas tecnologías.Si aprendieran a integrarlas a su vida, el dejarles solos en casa para ir a trabajar o permitirles salir a la calle, sería menos angustiante.

Los círculos de abuelos intentan ayudar a los adultos mayores en estos pormenores. En ellos reciben cursos de computación, que les ayudan a adaptarse más fácilmente, y sobre todo a percibirlo todo de forma diferente e involucrarsecon esta realidad sin demasiada resistencia.

Lo chistoso es que en ocasiones, a los jóvenes de la casa nos causa gracia observar a nuestros abuelos o padres, en unalucha cuerpo a cuerpo con los electrodomésticos. Olvidamos que, dentro de unos años, los filmes de ficción que insisten en vaticinar futuros aparentemente lejanos, pueden convertirse en parte de nuestro día a día.

Es probable que para entonces los tablets sean nuestros libros, y la comunicación vaya más allá de Internet. Puede que la evolución nos gane también la carrera, olvidándonos ante tanta premura, y que para que nuestras competencias no se extingan debamos gestionar cambios de mentalidad en más de una ocasión.

Solo entonces, cuando los teclados de hoy sean los hologramas del mañana, y nos veamos presionando con nuestros envejecidos dedos en alguna pared de la casa, estaremos en la piel de quienes padecieron no haber nacido en la era digital.

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